¿Qué tan vulnerable es el régimen de la 4T y que tan ficticia es su mayoría parlamentaria? Parece que bastante porque bastaron las amenazas de las bancadas del Partido Verde y del Trabajo, sobre no aprobar la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, para poner en jaque el proyecto presidencial que tuvo que ser revisado y modificado en varios de sus contenidos importantes, con tal de asegurar los votos de las dos fracciones aliadas de Morena, porque sin esos votos la iniciativa que planea mandar la doctora el martes simplemente estará destinada al fracaso.
El frenón y el retraso que sufrió la iniciativa de Reforma Electoral, que originalmente estaba prevista para ser presentada en el arranque del actual periodo de sesiones el 1 de febrero, obligó a la Presidenta a ordenar que, primero la Secretaría de Gobernación y luego el prepotente Pablo Gómez, titular de la Comisión Presidencial que se encargó de elaborar el documento base para dicha reforma, se sentaran a dialogar y negociar con los dirigentes y lideres parlamentarios del PT y del PVEM, a fin de escuchar sus cuestionamientos y peros al proyecto presidencial, lo que derivó en los primeros cambios que incluyeron eliminar la propuesta de desaparecer 100 diputaciones plurinominales y disminuir, de 50% que se pedía originalmente, a 25% la reducción del financiamiento público a los partidos políticos.
Después, como persistía la rebelión de los aliados, tuvo que entrar el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, a tomar la negociación con los verdes y los del PT en sus manos y logró destrabar algunos otros temas a los que se oponían, pero esta misma semana el experimentado político zacatecano reconoció que aún “no hay acuerdos definitivos con las bancadas aliadas”, aunque garantizó que los diputados de Morena sí respaldarían “como venga” la iniciativa de la Presidenta, que se espera llegue el próximo martes a San Lázaro, y garantizó por lo menos el voto morenista a favor.
El problema es que a Morena no le alcanzan sus votos en la Cámara de Diputados y para lograr la mayoría calificada le hacen falta poco más de 100 votos, mismos que sólo le pueden garantizar los verdes y los petistas, y como dijo el príncipe Hamlet, “ese es el dilema”, porque a la presidenta Sheinbaum no le ha gustado para nada, y de hecho dicen que “está muy molesta con los aliados” porque la están obligando a modificar varios puntos que para ella eran “esenciales” en su propuesta de reforma al sistema electoral.
Ha sido tal el tamaño del enojo de la Presidenta que el pasado jueves 19 de febrero, tras descalificar un documento que circuló con las supuestas modificaciones que le hicieron a su propuesta original, tras las pláticas entre Monreal y los coordinadores del PVEM y el PT, la doctora de plano rechazó la veracidad del documento filtrado y dijo que ella enviará el suyo el martes, no sin antes advertir que para ella “no tiene caso mandar una iniciativa totalmente desdibujada”.
El problema es que al parecer el documento filtrado a los medios sí salió de San Lázaro y sí contenía algunos de los acuerdos que ya habrían alcanzado Monreal y los líderes de los dos grupos aliados.
En ese documento es donde se hablaba de mantener el mismo número actual de 200 plurinominales, pero con cambios para la elección de 100 de esas diputaciones de representación proporcional y también se hablaba de reducir solo 25% a las participaciones de dinero público que reciben los partidos, además de proponer una disminución del 70% al presupuesto del INE en áreas sustanciales, incluido el cierre de las juntas distritales en todo el país, que sólo funcionarían en época de elecciones.
Y lo que a la Presidenta le pareció “una reforma desdibujada”, como llamó al documento que calificó de falso, Ricardo Monreal no negó, aunque tampoco confirmó la veracidad de las propuestas filtradas, y en un arranque de echeverrismo, el líder morenista en San Lázaro se limitó a decir que dicho documento que circuló profusamente en redes sociales y medios “no es oficial, pero no es falso”, con lo que el zacatecano dio a entender que los planteamientos que ahí aparecen, y que no le gustaron a la doctora, sí fueron hechos y negociados con los aliados del PVEM y el PT.
Así que, a unas horas de que la Presidenta mande su iniciativa formal para modificar las reglas democráticas del juego político, ayer en San Lázaro diputados del Verde y del Trabajo insistían en que esperarán a conocer lo que propone la doctora, pero de entrada, y en ese tono seguro y terminante del esclavo sublevado que sabe que tiene al patrón contra las cuerdas, nos decían: “nuestra posición es muy clara y ya la saben en Morena: si no nos gusta lo que mande la Presidenta, no vamos a dar nuestro voto a favor”.
Es decir que, después de casi un mes de negociaciones, pláticas y conversaciones, la rebelión de los aliados políticos de Morena no se ha apagado y hoy, en espera de que se conozca el contenido definitivo de la iniciativa presidencial, la reforma política que tanto quiere y apremia la doctora, no tiene garantizados los poco más de 100 votos de los diputados verdes y los del PT, y si como ellos mismos dicen, no les convence ni les conviene lo que proponga la Presidenta, la Reforma Electoral nacerá muerta o morirá antes de poder ver la luz.
Como bien dicen la soberbia paga mal: los de Morena se cansaron de menospreciar y hablar mal de sus aliados verdes y petistas, a los que acusaban de ser un estorbo y de que “pedían demasiado y nos salen muy caros”, al grado de que desde la dirigencia nacional morenista, con la prepotencia que caracteriza a sus dos dirigentes Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán, se repetía durante un tiempo que “Morena ya no necesita de ellos, nosotros podemos ganar solos y no tenemos que compartir el poder”.
Pues hoy ese poder que no querían compartir con sus aliados a los que veían hacia abajo y por encima del hombro, está en riesgo de perderse si no alcanzan la mayoría para aprobar la Reforma Electoral de Sheinbaum Pardo, que podría sufrir una penosa derrota en el Congreso si su reforma no se ajusta a las exigencias que ya expresaron y dejaron claros los incómodos y rebeldes aliados.
Los dados cerraron la semana con Escalera Doble. A todos los amables lectores les deseamos un inicio de semana tranquilo y relajado, para que recarguen fuerzas para la última semana de febrero.
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