Internacional

Publicado el viernes, 23 de diciembre del 2016 a las 10:05
Alepo, Siria El régimen sirio anunció este jueves la reconquista de Alepo, segunda ciudad del país, su mayor victoria contra los rebeldes desde el inicio de la guerra en 2011.
El último convoy de rebeldes y sus familiares abandonó en la noche del jueves, bajo un clima gélido, el este de la ciudad, donde resistieron durante meses una campaña de bombardeos aéreos y terrestres de inusitada violencia. “Gracias a la sangre de nuestros mártires y a los sacrificios de nuestras valerosas fuerzas armadas, así como a las fuerzas auxiliares y aliadas (…) el estado mayor de las fuerzas armadas anuncia el retorno de la seguridad en Alepo tras su liberación del terrorismo y de los terroristas y la salida de los que seguían allí”, anunció un comunicado del Ejército.
“Esta victoria representa un giro estratégico (…), subraya la capacidad del ejército sirio y sus aliados para ganar la batalla contra los grupos terroristas y plantea las bases de una nueva fase para sacar al terrorismo de todo el territorio de la República Árabe Siria”, agregó. Al perder su bastión, en ruinas a causa de los violentos bombardeos, la rebelión experimenta su peor derrota desde el inicio de la guerra.
Un responsable rebelde estimó este jueves que ha sido “una gran pérdida” para los insurgentes que combaten al régimen de Asad.
“En el plano político es una gran pérdida”, reconoció Yasser al Yussef, responsable del buró político del grupo rebelde Nurredin al Zinki. “Para la revolución es un periodo de retirada y un giro difícil” declaró a la AFP.
Corresponsales de la AFP oyeron disparos de celebración en la parte oeste de Alepo al caer la noche.
VICTORIA PARA MOSCÚ Y TEHERÁN
El Ejército sirio y el Hezbolá chiita libanés (aliado del régimen) “se han desplegado en el último reducto que controlaba la rebelión, y donde intervendrán los desminadores”, indicó por su parte el director del Observatorio sirio de Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman. Con esta victoria, el régimen controla ahora las cinco principales ciudades de Siria: Alepo, Homs, Hama, Damasco y Lattaquié.
Es una victoria compartida con sus aliados rusos, que irrumpió en el conflicto sirio en septiembre de 2015, e Irán.
La toma de Alepo constituye en cambio un fracaso para los aliados de la oposición, como las monarquías del Golfo, Turquía y los países occidentales, que veían en los rebeldes una alternativa al régimen, que controla el país con mano de hierro desde hace medio siglo.
A causa de la rivalidad entre Rusia y los occidentales, liderados por Estados Unidos, la comunidad internacional se mostró paralizada ante el drama humanitario.
Esta semana, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la supervisión internacional de las evacuaciones de Alepo, cuando en realidad estaban ya a punto de culminar.
NO ES EL FIN DE LA GUERRA
La caída de Alepo, este jueves, marca la victoria de la “fuerza bruta” y la emergencia de alianzas entre regímenes autoritarios frente a los países occidentales que optaron por permanecer al margen, dando la espalda a las reivindicaciones democráticas de millones de personas.
Combatientes “liquidados” y zonas “limpiadas”, las palabras empleadas por el régimen de Damasco y su aliado ruso, resumen la estrategia que emplearon para reconquistar la excapital económica de Siria, que cayó provocando miles de víctimas, desplazamientos masivos y destrucciones sin precedentes.
La caída de Alepo no marca el fin de la guerra en Siria, pero sí un punto de inflexión mayor tras casi 6 años de conflicto.
Garantiza, al menos a mediano plazo, la permanencia en el poder del presidente sirio Bashar al Asad y consagra una nueva alianza de vencedores, Rusia, Irán y Turquía, frente a países occidentales y potencias regionales relegadas al rango de simples espectadores.
El pasado 15 de noviembre, el régimen inició su ofensiva definitiva. Ayudado por bombardeos aéreos incesantes de la fuerza aérea rusa, Alepo se convirtió en una ciudad martirizada.
Entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre, la operación militar costó la vida a más de 465 civiles, entre ellos 62 niños, en Alepo Este, según el Observario Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Los rebeldes también mataron con sus bombardeos a 142 civiles, entre ellos 42 niños, en la parte oeste.
Al final de la operación militar, un acuerdo apadrinado por Rusia e Irán –aliados del régimen– y por Turquía, que apoya a la rebelión, permitió el traslado de civiles y rebeldes.
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