Elizabeth Regina con su muerte nos afirma que, aunque parezca, nada dura para siempre. Su historia y su biografía todos la sabemos de memoria. Por las series, por las películas y porque ella es un ícono del siglo 20 y 21.
La reina era Elizabeth II y terminó su mandato de 70 años con una muerte apacible en Balmoral, evento que quizás ella ya esperaba tras la reciente muerte de su amor y esposo, el príncipe Felipe; la reina decidió no dejar ninguna joya en su herencia a la esposa del príncipe Harry su nieto, tampoco a la bisnieta e hija del mismo, Lilibeth Diana, el nombre más pesado y grave de la realeza: combina a las dos mujeres que chocaron en el siglo pasado, a la reina (sus familiares le decían Lilibeth) y a Diana Spencer, la fallida princesa Diana.
Este segundo periodo isabelino supera por mucho en años al de Elizabeth I, la reina (presunta) virgen, quien estuvo 45 años en el trono encabezando una de las eras doradas de Gran Bretaña en cuanto a economía, desarrollo cultural y reunificación de las religiones. A la reina Elizabeth II le tocó también de todo: se reunió cada semana desde 1952 con tod@s los primer@s ministr@s desde Sir Winston Churchill hasta Liz Truss, quien apenas logró tener su presentación con la reina en el castillo de Balmoral en Escocia. Es el reinado más largo hasta el momento en la historia de las monarquías inglesas que datan de hace más de mil años.
Ese millar de años y de historia de la monarquía de Gran Bretaña es quizás lo que llevó a la fallecida reina a ser cómo fue: congruente, firme, apegada a quienes quería, pero algo que a mí me impresiona enormemente fue su profundo sentido del deber y del honor. Y temo decir que ninguna de las actrices que la representó en pantalla, logró plasmar eso del todo: a una señora criadora de caballos que le gustaba enlodarse las botas, que salía siempre con sus perros, que tenía un sentido del humor bastante ácido y especial. Era como una matrona escocesa a quien le tocó la mala suerte de reinar porque a su tío se le calentó la estufa con la viuda gringa más anticlimática del universo.
Así como a Elizabeth I le tocó un antro bastante desvencijado cuando empezó su reinado, a la reina Elizabeth II también llegó el momento de apagar todos los fuegos posibles, desde el inicio de su reinado el 1952. Vivió la segunda guerra mundial, se casó con un casquivano a quien logró domar a él y a su pene suelto, la coronaron reina y estuvo al servicio de la gente de Gran Bretaña durante todos estos años, sirviendo por encima de cualquier otra circunstancia, de su familia y amigos incluso.
Elizabeth Regina deja un legado importante, sin embargo, creo que lo más notable aún, es que en un mundo que batalló mucho por erradicar las colonias, el tráfico de esclavos africanos hacia todo el planeta (bueno…erradicado quién sabe, pero es ilegal) ella permaneció. La monarquía se sostuvo y sobrevivió pese a todo el atascadero que sus antecesores encabezaron. Y también ella no se tambaleó tampoco cuando su familia hizo de las suyas, empezando con su tiyito el abdicador, su esposo pene alegre, su taimado hijo – ahora rey – quien contribuyó en dejar a una mártir de la nación en la figura de la princesa Diana; el nieto Harry casado con una oportunista, su hijo Andrés, quien fue mejor amigo del más famoso tratante de personas (menores de edad) del mundo, etc.
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