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Agencias
Publicado el sábado, 7 de mayo del 2016 a las 14:05
Ciudad de México.- A poco más de un mes de que salieran a la luz los Papeles de Panamá, la mayor filtración de la historia, el misterioso informante que la provocó decidió romper el silencio.
La persona que permitió que miles de documentos y datos sobre movimientos financieros en paraísos fiscales llegaran a manos de periodistas de todo el mundo emitió un comunicado el viernes bajo el alias de “John Doe”.
“Entendía lo suficiente del contenido (de los documentos) para darme cuenta de la escala de la injusticia. Más que un simple engranaje de la máquina de ‘gestión de la riqueza’, Mossack-Fonseca utilizó su influencia para escribir y doblar leyes en todo el mundo y así favorecer los intereses de los criminales durante décadas”, escribió el informante en una nota de mil 800 palabras.
La nota del informante titulada La Revolución será Digitalizada fue divulgada por el Süddeutsche Zeitung, el diario alemán que obtuvo los documentos de manera primicial y que los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. En ella, el informante adelanta que habrán más filtraciones.
MANIFIESTO CONTRA CORRUPCIÓN GLOBAL
“Decidíexponer a Mossack-Fonseca porque pensé que sus fundadores, empleados y clientes deben responder por su participación en estos crímenes, sólo algunos de los cuales han salido a la luz hasta el momento”, señaló “Doe”.
Los documentos filtrados fueron analizados por centenares de periodistas de todo el mundo antes de salir a la luz. El misterioso informante añadió que se necesitarán años, posiblemente décadas, para que la totalidad de los actos sórdidos de la empresa sean conocidos.
“Mientras los gobiernos no establezcan protecciones legales para los informantes, sus agencias tendrán que depender de sus propios recursos o de la cobertura mediática de las filtraciones”.
El informante reveló que algunas grandes corporaciones de medios e incluso WikiLeaks rechazaron darle cobertura a los Papeles de Panamá antes de que el caso fuera conocido, aunque dijo estar convencido del poder de la información.
“La próxima revolución será digital. O quizá ya haya comenzado”, aseguró considerando que el acceso a la información, muy desigual pese a la revolución de internet, es la clave de un sistema capitalista que se va acercando a la esclavitud económica.
“John Doe” anticipó que las próximas revoluciones no podrán ser contenidas con militares porque las veloces conexiones a internet y la capacidad de compartir grandes cantidades de datos permitirán acciones colectivas.
OBRAS DE ARTE ‘LIMPIAN’ FORTUNAS
Por otro lado, los escándalos de los Papeles de Panamá muestran que la corrupción se impregna en todas las esferas sociales, políticas, económicas, deportivas y hasta culturales.
A lo largo de 50 años, Victor y Sally Ganz, una pareja de coleccionistas de bajo perfil de Manhattan, gastaron cerca de 2 millones de dólares para conformar su colección con obras de artistas como Picasso y Jasper Johns. Tras su muerte, la colección fue puesta a la venta por sus herederos en 1997 y ésta alcanzó una cifra que cambiaría el mercado del arte para siempre.
¿Por qué fue tan importante? Porque esa noche marcó el momento en que el arte se convirtió en una moneda de cambio, pasaría a ser una buena alternativa de inversión para las multimillonarias fortunas que ya habían saturado los mercados inmobiliarios y bursátiles, también como un medio de protección ante divorcios o separaciones e incluso como protección a las propiedades de familias acaudaladas.
Sin embargo, lo que ninguno de los asistentes supo fue que el cuadro más caro de la noche, junto con la gran mayoría de los cuadros de la subasta, ya habían sido adquiridos por alguien más en un acuerdo secreto seis meses antes de la histórica venta.
Los archivos de Mossack-Fonseca muestran que muchas de las obras de la colección Ganz se vendieron seis meses antes de la subasta de Christie’s a una compañía offshore llamada Simsbury Internacional Corp, con sede en una isla en el Pacífico Sur, y administrada por la firma panameña.
La noche de la subasta, la colección recolectó 206.5 millones de dólares, pero las obras habían sido vendidas a Simsbury por un total de 168 millones, según información publicada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).
La compañía ficticia era controlada por el multimillonario Joe Lewis, que en ese entonces era el hombre más rico de Inglaterra, y quien se había llevado las obras más valiosas de la colección en una reunión privada previa entre los herederos de los Ganz y los agentes de Christie’s.
De hecho, la venta de la colección Ganz es solamente uno de los múltiples casos detrás de la propiedad de obras de arte de alto valor que se multiplicarán a partir del lunes con la liberación de todos los expedientes de los Papeles de Panamá, la cual ha puesto a temblar a presidentes como el de Argentina, Mauricio Macri, quien aseguró que responderá ante la justicia por la aparición de su nombre en dos empresas fantasmas.
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