Coahuila
Hace 1 año
En agosto de 1978, un grupo de médicos saltillenses, encabezado por el doctor Arturo Rodríguez, llevó a cabo una exitosa operación para separar del pecho y abdomen a unas hermanas siamesas.
Nacieron unidas por el pecho (tórax), que es la parte superior del torso que contiene los órganos de la respiración y circulación y por el abdomen, parte inferior, entre el tórax y la pelvis, donde se encuentran los órganos de la digestión; el músculo diafragma separa estas dos regiones.
Los padres de Rita y Josefina Espinoza Guerrero deambularon por hospitales de Zacatecas, Nuevo León y Coahuila, en busca de una operación, para permitir la separación de las hermanitas, hasta que el cirujano Rodríguez y un equipo de médicos y enfermeras del Hospital de Zona N. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social, se ofrecieron a llevar a cabo la delicada operación sin contar con los equipos e instrumentos que ahora utiliza la ciencia médica.
Fue una operación histórica en el norte del país.
A las 9 de la mañana de ese día, 15 de agosto de 1977, en el quirófano uno, el equipo de médicos, encabezado por Arturo Rodríguez González, Rogelio Gil Aguirre, Fernando Juárez, Kerim Talamás y Manuel Caldera, aparte de un grupo de enfermeras especialistas, iniciaron los preparativos para separar la pared abdominal que unían a las niñas Rita y Josefina Espinosa Ramírez.
En el mismo quirófano se instalaron dos planchas para que, después de la operación, cada una de las niñas pudiera ser atendida y lograr así en el menor tiempo posible la sutura de la herida producida por la separación de la pared abdominal.
El doctor Arturo Rodríguez González había asegurado que se esperaba el éxito, ya que a través de análisis y estudios radiológicos se había comprobado que cada una de las pequeñas contaba con sus órganos propios y que no había ningún peligro para separar el abdomen.
Una hora y media más tarde de iniciado el corte del abdomen, es decir, a las 10:30, Rita había sido separada de su hermanita Josefina y se encontraban cada una en una plancha para enfrentar la última etapa, que sería la sutura de su herida.
Finalmente, a las 11:30, el doctor Fernando Juárez anunció que la operación había sido un éxito y que las niñas serían llevadas a las incubadoras para su periodo de recuperación. Durante el transcurso de la operación hubo un momento en que se pensó que solamente el hígado era compartido por las dos pequeñas, pero, después de comprobar que se debía a un tejido conjuntivo y que su irrigación era perfecta, no hubo ningún problema para separarlos.
De acuerdo con el expediente que se lleva de Rita y Josefina en el departamento de Pediatría de la Clínica 1, después de nacer el 18 de marzo de ese año ingresaron al hospital a las 21:00 horas del mismo día, procedentes de la clínica de campo de Concepción del Oro, Zacatecas, habiendo registrado un peso de 3.030 kilogramos, por lo que, después de ser revisadas cuidadosamente, ingresaron a prematuros bajo estricta vigilancia médica.
Transcurridos los primeros cinco meses y después de sortear diversas dificultades por lo que respecta a la alimentación, iniciaron un ascenso en el peso que las llevó hasta 7 mil 400 kilogramos, suficiente para proceder a separarlas.
Sin embargo, una semana antes, fecha proyectada inicialmente para la operación, tuvo que suspenderse al presentarse un cuadro gripal que anuló todos los proyectos, posponiéndose hasta que se superó dicho contratiempo.
“Considero esta operación como una experiencia muy importante en mi vida profesional, puesto que me dio la oportunidad de ser el primer responsable en una separación de siamesas. Claro que para haber obtenido el éxito fue necesario conjuntar un equipo de verdaderos profesionales de la medicina, que aportaron todos sus conocimientos, y el buen resultado es una consecuencia lógica de esta disposición”, declaró al término de la difícil intervención, el doctor Arturo Rodríguez González, cirujano pediatra de la Clínica Uno del Instituto Mexicano del Seguro Social de esta ciudad, y responsable de la operación practicada a las siamesas Rita y Josefina para separarlas de la pared abdominal que las unía.
Fue el primer caso que se registra en Saltillo, después de 15 años que tiene de funcionar la Clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social de Saltillo y, de acuerdo con las estadísticas, la proporción de casos de ese tipo es de 1.6 en 28 millones de nacimientos.
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