Qué tal amigos y amigas: en un abrir y cerrar de ojos se nos fue el año, un año difícil para la mayoría a nivel mundial, recuerden que estamos nuevamente en semáforo amarillo, las precauciones para no contraer este virus siguen siendo las mismas, no bajar la guardia. Desafortunadamente el virus del Covid-19 llegó para quedarse, ya que está mutando de formas distintas, y algo que nos puede ayudar mucho a no estar tan vulnerables es tener una mente positiva, ocupada, trabajar en lo que nos gusta, y si además tenemos una gratificación económica y del alma, pues qué maravilla, ¿no creen? Por eso Elisabeth Kübler Ross dice en su libro La Rueda de la Vida: “haced lo que de verdad os importa… sólo así, podréis bendecir la vida, cuando la muerte esté cerca”.
Hace unos días se acomodaron las cosas para que mis hijas y yo comiéramos juntas entre semana, ya que por las actividades de cada una es muy difícil coincidir, más aun porque dos ya no están conmigo, y al término de la comida, ya en la sobremesa en un restaurante de la ciudad, donde cada una platicó de los diferentes acontecimientos del día a día, reímos un poco, realmente estuvo muy tranquila la charla, pues en ocasiones cuatro puntos de vista de mujeres empoderadas, en ocasiones no es nada fácil, sin embargo, lo que deseo plasmar en esta ocasión en esta su columna de Sanando Desde el Alma, es que atesoremos los momentos familiares, sobre todo con nuestros hijos e hijas, en un abrir y cerrar de ojos crecen y se van a seguir sus sueños de vida. Otros hijos han trascendido a otra vida, dejando aquí los corazones rotos de quienes los han amado. Es tan importante escucharlos, qué mejor que reunirse después de tomar los alimentos y en la sobremesa disfrutar de la compañía invaluable. Sin duda es una bendición quienes aún tienen a sus hijos viviendo con ustedes, a menos que ya tengan edad de emprender el vuelo, y eso es sano y necesario también. Es muy importante reunirse y saber qué piensan, qué desean, qué les aflige, qué logros están teniendo, en fin, motivarlos, darles ánimos, o bien orientarlos, por qué no, aunque estén ya grandes. Los hijos siempre requeriremos de alguna manera de los padres, más aún si han sido un buen ejemplo, amorosos y responsables. Una palabra de aliento, consuelo, de motivación o reconocimiento es miel para el alma. Nunca pensamos que llegará el día que ya no estén por cualquier motivo, y desearemos tanto tener una charla de sobremesa más juntos. Y en esa sobremesa les decía a mis hijas, que aún no me llega el espíritu navideño, a diferencia del año pasado que hasta se me adelantó de más, ya que los últimos de octubre puse el pino junto con una querida amiga hermana de vida que vive en San Luis Potosí, que pasaba unos días con nosotros, y la pasamos muy contentas poniendo el pino.
Ahora ya empezó diciembre, espero sentirme más descansada en estos días y decorar mi hogar junto con mis hijas, y que sea un momento lindo en familia con una copita de tinto y música navideña, y como se dice: y por qué no.
La sobremesa en familia o con los amigos, es una costumbre que no debe perderse, ahora con las prisas del día a día, se va tornando más difícil, y necesitamos retomarla, que sea agradable, tratar en lo posible no tocar temas álgidos, que terminen en una discusión innecesaria e incómoda para todos. Los temas que sean edificativos, de buenos recuerdos, enseñanzas, de anécdotas que den risa, la risa es un elixir que debe estar presente a diario en nuestra vida. Procurar que los temas sean agradables. Que sea un tiempo de convivencia armónica y sana. Sé que en ocasiones sí es difícil, pero habrá que tratar de que impere la paz. Ya habrá otro momento para tocar temas difíciles y delicados, pero no a las horas de tomar alimentos, es lo más recomendable.
¿Hace cuando no comes con tu hija, con tu hijo? ¿Le has preguntado cómo se siente? ¿Qué necesita? ¿Si le puedes ayudar en algo? ¿Le has dicho últimamente que lo amas? ¿O nunca le has dicho… te amo? Si tu respuesta fuera que nunca le has dicho, que piensas que lo sabe, de verdad te digo que no pierdas más tiempo, y dile cuánto lo amas, antes que sea tarde. ¿Saben que en consulta es el pan de cada día? Vienen los pacientes de todas las edades y comentan que sus padres o madres nunca les han dicho: te amo. y aunque ellos o ellas saben que los aman, sería muy hermoso escuchar de sus progenitores esa palabra SANADORA DE ALMAS … TE AMO HIJO, TE AMO HIJA, y también viceversa por supuesto. ¿Le has dicho a tu padre y a tu madre, te amo? Ahorita que los tienes aún con vida, diles te amo, y agradéceles, también abrázalos. Que estas dos acciones son lo más sanador que hay. Puedes también escribirles una carta, un correo, o mandar un mensaje si no están cerca de ti, una llamada incluso, pierde la pena, deja tu orgullo, que no gane la soberbia en algunos, eso solo es la parte obscura del ser humano. No dejemos que ese mal sentimiento se apodere de nosotros. Reúne a la familia y disfruten de esta sobremesa. Pon musiquita, ameniza el momento presente. Pon una velita, arregla lindo tu mesa, aunque sea un té, un café con galletitas y regala tu tiempo, tu sonrisa, tu oído para realmente escuchar y sobre todo pon y abre tu alma.
Regresemos a la sobremesa donde sea un momento fuera de trabajo y de celular, este punto es muy importante, el tiempo que le dedicamos al celular, es tiempo que le restamos a nuestro ser querido que tenemos enfrente y que tal vez mañana no esté, o nosotros, y desearemos haberle dado más atención y tiempo de calidad. los hubiera no existen. Se acerca el tiempo de renovar, de pedir perdón, de empezar de nuevo, prepárate para este término de año. Y empezar sanados de alma y cuerpo.
Una recomendación para ello es que asistas a terapia, sana todos los dolores y pérdidas pasadas, tal vez tengas duelos que jamás has superado y ahora es momento. Recuerda, será un privilegio poder acompañarte en tu proceso de sanación. Aquí está mi número de teléfono: 844 22 77 0 66 mándame un mensaje de WhatsApp y en breve te contesto.
Reciban un abrazo de luz, hasta la próxima amigos, su amiga Verónica.
Diosito por delante.
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