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Coahuila

La Súper Abuela

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 3 años

Nadie de la familia supo cuándo ni dónde inició sus prácticas de médico empírico. Todas las mañanas salía de su domicilio para visitar a sus enfermos, a muchos de los cuales curaba con método rudimentario, utilizando principalmente la herbolaria.

Cualidades no le faltaban a la Súper Abuela, a pesar de que nunca supo leer y escribir.

Lo mismo atendía a parturientas que sobaba un hueso. Cuando la contrataban para un parto se hacía acompañar de doña Regina, su ayudanta, y cuando la situación era difícil pedía el auxilio del doctor Muñiz.

Habitaba doña Margarita Tapia una casona frente al Panteón Santo Cristo, por la calzada Madero, donde atendía y daba de comer a un ejército de individuos hombres y mujeres, parientes suyos o de su esposo, algunos de los cuales no trabajaban. Las mujeres y algunos de los varones colaboraban en los quehaceres de la casa, como doña Julia Tapia de Flores, madre de aquel niño Oscar, que quería ser médico para seguir los pasos de la Súper Abuela y con el devenir del tiempo se convirtió en gobernador del Estado.

Tenía la casa un hermoso jardín que cuidaba con esmero doña Gary, como cariñosamente llamaban familiares y vecinos a la Súper Abuela, donde había árboles y arbustos que la dama utilizaba para la cura de diferentes dolencias. Ahí mismo había  varios pájaros de ornato de todas clases y colores, y cinco perros a los cuales alimentaba cada mañana.

Oscar Flores Tapia narra las hazañas de esta especial dama en su libro La Casa de la Abuela, como cuando cargó con toda la prole, formando un auténtico pequeño ejército para ir a rescatar al tío “Cachis”, que había sido secuestrado por indios piel roja en un condado de Texas, para lo cual cruzó el río Bravo y burló la vigilancia de la migra norteamericana.

Doña Margarita Tapia de Valdés, mamá Gary, descendía de Ponciano Tapia y de su esposa de nombre Clemencia, ambos originarios de General Cepeda, Coahuila, que procrearon a Margarita y a Casimiro, el tío “Cachis”.

Doña Margarita  casó con Nazario Valdés, músico de profesión que murió relativamente joven, y padres de Julia Tapia, la madre del exgobernador Oscar Flores Tapia, hijo de Urbano Flores.

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