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Coahuila

La teoría Let Them, de Mel Robbins

Por María José César

Hace 1 año

Todos somos controladores por naturaleza.Está comprobado científicamente que todos tenemos esa tendencia natural a querer controlar al otro, esa tendencia resolutiva a querer decidir o encauzar las situaciones y las personas hacia lo que creemos que es correcto.

Pero… ¿te has detenido a pensar cómo afecta en tu vida y en tus relaciones esa necesidad de control? ¿Cómo afecta el querer controlar lo que no te toca?

¿Te has dado cuenta cuánto nos drenan los conflictos que sostenemos porque no sabemos gestionarlos emocionalmente? ¿Cuántas veces nos estancamos en algo que hizo alguien y que no está en nuestras manos cambiarlo, pero que quisiéramos que actuara de forma diferente?

Muchas veces somos tan controladores que nos frustramos por querer resolver algo que no está en mis manos. Me frustro, me desgasto, en cosas que no puedo controlar. Y vamos llenando nuestro vaso de enojo… Pero… “No todo tiene que ser como nosotros creemos”.

Mel Robbins es conferencista y TED speaker, y a través de sus libros y su podcast, busca mostrar con autenticidad cómo trabajar en nosotros mismos cambiando el “mindset” y gestionando mejor la forma en que reaccionamos ante las cosas.

En su libro Let Them, nos comparte sus prácticas personales concretas y, de la mano de investigación científica, herramientas que nos sirven para aplicarlas en nuestro día a día.

Algunas de las lecciones que he querido compartirles del libro…

1. Soltar a las personas es dejar que sean como son. Dejar que las personas sean, elijan, actúen como son.

2. En vez de desgastarte, ¿qué pasaría si en vez de intentar controlarlos tú te repites: Déjalos? Eso significa que respetamos su autonomía y entendemos que no tenemos el control sobre las acciones de los demás, ni sobre sus pensamientos ni sobre sus sentimientos.

3. Lo que sí podemos controlar nosotros es lo que pensamos, lo que hacemos y cómo procesamos las emociones en ese momento.

4. Cuando yo me enfoco en lo que está en mis manos, en lo que yo sí puedo cambiar y en cómo yo reacciono respecto a las cosas, estoy aplicando esta teoría.

5. El punto central de este libro es que no podemos controlar a nadie más que a nosotros mismos. A veces sin darnos cuenta queremos dirigir las decisiones de los demás: cómo deben actuar, qué decisiones tomar, qué trabajo tomar… y cuando no lo hacen, automáticamente nos frustramos.

Y aquí hay una parte muy grande del ego. ¿Qué me hace pensar que yo sé todas las respuestas?

6. Déjalos, déjalos tomar sus propias decisiones aunque no sean las que tú hubieras tomado. Déjalos cometer sus propios errores. Porque al final eso es lo que todos necesitamos para crecer.

7. En cada momento donde te sientas frustrado… repite: déjalos. Y comienza a observar. Ponte a practicar tu respiración consciente, intenta no perder la calma.

8. Soltar el control no es fácil. Es un ejercicio diario. Dejar que los demás hagan su vida y tú intentar concentrarte en la tuya.

9. ¿Hay alguien en tu vida en la que tú intentas dirigir el espectáculo? ¿Quizá es un hijo, la pareja, un amigo, un colega? ¿Qué pasaría si en vez de controlarlo simplemente lo dejas ser?

10. Dirige tu atención hacia lo que sí puedes controlar. Esto tiene una idea súper transformadora. Enfócate en ti y en tu vida. Nos sentimos más ligeros, más presentes en lo que realmente importa.

11. Nos frustramos porque eso no sucedió como planeé, porque no me contestó el mensaje… y en ese proceso dejamos que estas situaciones ocupen un espacio mental que podemos usar para cosas que realmente valen la pena.

Así que pregúntate: ¿Esto vale mi energía, esto vale mi tiempo? Y la mayoría de las veces me contestaré no. Yo elijo dejarlo ir.

12. “Déjalos”: deja que las cosas sean como son. Y después pasa a la segunda parte de la teoría: “Déjame yo”… ¿Qué voy a pensar, hacer yo en este momento? Yo elijo conscientemente qué pensar sobre eso.

“Déjame yo” es decidir yo qué voy a hacer con eso. Yo recupero mi poder y hago que ese momento sea ligero y algunas veces hasta significativo.

13. Cuando permitimos que los demás sean como son, nos liberamos. Eso mejora nuestras relaciones. Dejar que alguien sea auténtico.

14. Al aplicar esta teoría también pongo un límite. Un límite de autocuidado al no decidir darle mi energía y centrarme en la mía. Cuando intento “arreglar” una situación me detengo: ¿Esto realmente está en mis manos? No depende de mí “mejorar” o “arreglar” a nadie más.

15. No tengo que desgastarme para demostrar amor o compromiso.

16. Proteger mi energía y establecer límites saludables a través de “déjalos” es una forma de honrarnos a nosotros mismos. Es decir, sí me importas, pero también me importo yo.

Establecer límites saludables no significa ser indiferentes ni egoístas, significa elegir conscientemente en qué invierto mi energía y priorizar mi bienestar sin culpa.

Y entender que decirle “no” a algo externo, es decirle “sí” a mi tiempo, a mi salud emocional y a mi paz.

Detente… ¿Cuántas veces en nuestro día a día hay situaciones que nos duelen? Déjalos. ¿Está esto en mis manos? Si la respuesta es “no”, entonces déjalos e intenta soltarlo.

No puedo controlar lo que hacen los demás, pero sí cómo reacciono yo ante eso. No puedo cambiar lo que ya pasó, pero sí decidir cómo yo quiero seguir adelante.

Si hicieras una lista mental de las cosas en las que necesitas ocuparte… ¿Qué tantas veces le das el poder a los demás de ti?

Cuando dejas que te afecte cómo los otros actúan, lo que ellos deciden o no… es como darles el poder de cómo yo me siento.

Lo más valioso que yo puedo hacer es recuperar el poder que yo tengo sobre mí. El poder que les he dado a los demás.

Elegir conscientemente no reaccionar ante lo que no puedo controlar es mi poder. Yo decido que nadie ni nada tenga poder sobre lo que yo siento.

Si algo va a tener poder sobre mí, que sea mi propia capacidad de decidir en qué vale la pena invertir mi energía.

Así que… déjalos y déjate.

 

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