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Coahuila

La transición en Coahuila y Nuevo León: la mesa de los adultos, y la de los niños

Por Luis Carlos Plata

Hace 2 años

En estricto sentido se trataba de lo mismo: transferir el Poder Ejecutivo de un titular a otro en la sede del Poder Legislativo, y, por consecuencia, iniciar un periodo administrativo con un acto político protocolario indispensable para generar gobernabilidad en un estado.

Más fácil: obedecer el mandato de los ciudadanos vía las urnas, e indirectamente a través de sus representantes populares presentes en el Congreso local. Cumplir con la ley. Comportarse mínimamente como una democracia; imperfecta pero funcional.

Coincidentemente sucedió en Coahuila y también en Nuevo León la misma semana. Acá el viernes y allá el miércoles (aunque al momento de redactar estas líneas la novela no ha terminado todavía).

Sin embargo ante hechos iguales hubo reacciones distintas.

Aquí, en la mesa de los adultos, la estafeta cambió de manos entre Miguel Riquelme y Manolo Jiménez en una transición ordenada, legitimada y hasta por algunos momentos aterciopelada. Como no había experimentado la entidad en los últimos 12 años.

Allá, en la mesa de los niños, se gestó por el contrario un escenario de zozobra, autocracia y sinrazón, simbolizado en el portazo que dio al recinto legislativo una turba emecista para presionar a los diputados locales y reventar la sesión donde se votaría un Gobernador interino.

La razón de fondo es una: Samuel García, el Gobernador con licencia, nunca pudo imponer a su secretario general de Gobierno como encargado del despacho del Ejecutivo para cuidarle la silla durante seis meses, tiempo en que él abandonaría su labor, distraería y eventualmente dividiría el voto como candidato de Movimiento Ciudadano en la elección presidencial del próximo año.

Fracasó en lo político, en lo jurídico, y en lo mediático.

La primera de las opciones implica un trasfondo más amplio: en dos años de gestión no ha podido conciliar intereses con otras facciones parlamentarias en el Congreso del Estado, donde ni remotamente su partido tiene las curules bastantes para imponerse como pretende (al contrario: no ganó ni uno de los 26 distritos locales por mayoría relativa en 2021).

En el fondo ello significa el fiasco de la política como el arte de la negociación al no lograr acuerdos elementales.

En cuanto a lo legal, jurídicamente perdió también en las últimas horas todas las batallas emprendidas, ante cada instancia y frente a las autoridades en la materia (acabando el asunto rechazado a la vez en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Tribunal Superior del Poder Judicial de la Federación).

Y finalmente tampoco pudo vender a la opinión pública el papel de víctima del sistema y las circunstancias en aras de granjearse apoyo popular, pese a que le ayudó a victimizarse desde la mañanera dos días consecutivos de la presente semana el experto en el tema: el Presidente de la República.

Esquirol sin suerte.

Cortita y al pie

Aunque quizá lo peor para su causa sea que perdió la posición de privilegio que hasta hace una semana mantenía: la de político joven y norteño con aspiraciones de trascender representando y reivindicando a una región, como antídoto al centralismo autoritario y regresivo (así sea sólo un fanfarrón con aires de grandeza).

Ahora ya no es el único en el mapa y el affaire ha demostrado que tampoco el más sagaz o sensato. Manolo Jiménez en Coahuila y Luis Donaldo Colosio en Monterrey, 39 y 38 años de edad respectivamente, cada uno desde su trinchera, en un lapso de siete días le arrebataron ese lugar aplicando la prudencia.

La última y nos vamos    

Por lo demás, no hay que perder de vista un detalle: el 2 de junio de 2024 Samuel García debería estar preparándose para concluir en tres meses el cargo de Senador por Nuevo León, para el cual fue votado en 2018. Ni siquiera la Gubernatura existiría en su horizonte, mucho menos la candidatura para Presidente de la República.

Tener ambiciones vinculadas a los derechos políticos no es negativo. Pero pretender correr antes de gatear es la fórmula ideal para caer de bruces en el tratado de la vida.

Buenas noticias: las redes sociales aún no logran vencer a la biología.

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