“El hombre es un animal político” decía Aristóteles. La anterior frase significa que el hombre a diferencia de los animales, ha logrado construir y vivir en sociedades organizadas políticamente, por lo que en los asuntos públicos se ve obligado a participa en cualquier medida, con el objetivo de lograr la felicidad de todos sus integrantes. La anterior afirmación, debe ser la clave en el pensamiento filosófico no solo de Aristóteles, sino en la de cualquier hombre que acepte que no puede ser concebido fuera de su relación con el estado en su condición de ciudadano.
Pareciera que nuestros actuales gobernantes han dejado de seguir la anterior regla, para dedicarse a buscar solo la satisfacción y felicidad personal, dejando de lado y para después, el bienestar de la sociedad en conjunto, aunque sus acciones no logren en nada el bien común.
Desde el arribo del Presidente de la Republica al Gobierno de México, ha demostrado es que si hay algo en lo que no tiene par, lo es precisamente en su habilidad para manejar y crear estrategias políticas en un grado perverso. Y es que, la simple estrategia de bombardear a los ciudadanos diariamente con mensajes dirigidos y poco veraces, a primera hora, le permite mantener atrapada la consciencia de sus gobernados, para mantenerlos expectantes, y sobretodo agradecidos, como quien permanece cautivo.
Por si usted no lo sabe, el capítulo laboral del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) 2021, incluye como compromiso del Estado mexicano, el contar con leyes y regulaciones para condiciones aceptables de trabajo respecto a salarios mínimos, horas de trabajo y mayores medidas de seguridad y salud en el trabajo; por lo que, después de su firma, el Presidente anunció como propuestas propias, el aumento en el salario mínimo y la posibilidad de reducir la jornada laboral de los trabajadores en nuestro país, lo que dicho sea de paso, han estado buscando todos los partidos políticos en México, desde hace 13 años.
A pesar de lo anterior, fue hasta el año 2023 en que la diputada Susana Prieto, del grupo parlamentario de Morena, promovió un proyecto de reforma constitucional para lograr la reducción de la jornada laboral, única propuesta que prosperó, después de desecharse todas las iguales presentadas por los otros partidos y solo esta llegó a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, misma que se esperaba quedara aprobada antes de finales de 2023, lo que no sucedió.
Aunque usted no lo crea, esta famosa propuesta, bastante anhelada por la clase trabajadora, que busca reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, hasta el día de hoy no ha sido aprobada, por consecuencia de la exigencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, de no hacerlo hasta no escuchar la opinión y aprobación del sector empresarial, es decir, de los patrones directos de estos miles de trabajadores que pudieran verse beneficiados.
Tal cual lo dije al inicio, el Presidente sabe jugar con las circunstancias y deseos de los gobernados, como un verdadero animal político, ya que ordenó la suspensión de la discusión de esta reforma el año pasado, pero se aseguró que sea en este cuando se retome la misma; por lo que resurgirá con más fuerza a finales de abril, es decir, precisamente unos cuantos días antes del inicio de las campañas electorales, por ser, solo para él, lo más conveniente.
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