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La verdad detrás del PIB

Por Enrique Martínez y Morales

Hace 5 años

La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó al alza su pronóstico de crecimiento económico de México para el 2021 y 2022, a 5 y 3% respectivamente. Una buena noticia, ¿verdad? Bueno, quizá no necesariamente.

El año pasado nuestra economía decreció, según el Inegi, 8.5 por ciento. Esto quiere decir que, aun si se cumplieran las expectativas del FMI, al iniciar el 2023 estaremos, en términos económicos, peor de como estábamos al finalizar el 2019. Y eso sin considerar el crecimiento poblacional en esos años ni el incremento en la inflación.

Esto se traduce en menos empleo y una menor riqueza qué repartir entre la población. La Inversión Fija Bruta está en niveles de hace más de una década. La realidad es que existe una gran incertidumbre en el mercado y en el sector empresarial, lo que no ha favorecido a la inversión ni a la confianza.

Es cierto que en la contabilidad del PIB no es precisamente exacta. Hay muchas actividades que se realizan y no se consideran contablemente. Todas por las que no se recibe paga, por ejemplo. Preparar una cena, cuidar a los hijos o limpiar la casa no cuentan, pero ordenar comida a domicilio, pagar una niñera o contratar una empleada doméstica, sí.

El PIB tampoco toma en cuenta la contaminación ambiental. De hecho, los países que contaminan mucho hacen que su PIB se vea mejor: ambos, los procesos productivos que degradan el ambiente y los esfuerzos del Gobierno por revertirlos, suman al PIB. Es un punto importante qué considerar, sobre todo ahora que se pretende regresar a la producción de energía mediante la quema de combustibles fósiles.

El PIB no considera los juicios de valor. La construcción de prisiones y de hospitales abona al PIB, aunque estaríamos mejor si no los necesitáramos. En la medición del PIB tampoco aparecen los placeres principales de la vida, los que no cuestan, como lo es jugar con nuestros hijos o contemplar un atardecer en el parque.

También debemos de buscar siempre la medida de PIB per cápita. El PIB de India es 15 veces más grande que el de Israel, pero el PIB per cápita de Israel es 10 veces más grande que el de India. Esto quiere decir que los israelíes son 10 veces más ricos que los indios. De la misma forma si la población de un país crece más que su economía, el PIB per cápita caerá.

La aplicación de la vacuna volverá gradualmente a la normalidad a nuestra economía, pero no será suficiente para alcanzar los niveles deseados de crecimiento económico. Estamos a tiempo aún de corregir el rumbo, de generar confianza a la Iniciativa Privada, de ofrecer apoyo a las pequeñas y medianas empresas, y de invertir en proyectos que sean detonadores de inversión, empleo y desarrollo económico.

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