Arte

Publicado el miércoles, 26 de julio del 2023 a las 11:25
Guadalajara, Jal.- A propósito del 101 aniversario de su natalicio, en el Edificio Arroniz, sede de la Secretaría de Cultura de Jalisco, se presentó El Sabio de Autlán. Antonio Alatorre, lecturas y testimonios este martes 25 de julio. Él nació un 25 de julio pero de 1922.
El libro recaba textos de autores diversos, como su entrañable amigo Tomás Segovia, David Huerta, Huberto Batis, Naief Yehya y Jean Meyer, pero sobre todo un sentido texto de Miguel Ventura, el esposo y compañero de vida de Alatorre por 38 años.
En la presentación junto con Sergio Tellez-Pon, que fue alumno de Alatorre en la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Miguel Ventura contó que el libro no ha tenido un recibimiento unánime y que varias personas, sobre todo en Autlán, donde nació el filólogo y crítico literario.
A partir de 2010, cuando comenzó a hablar abiertamente sobre su larga relación con Alatorre ha recibido varias expresiones de rechazo.
“Me he dado cuenta que frente a la figura de Antonio Alatorre hay dos corrientes: hay quienes nada más comentan su gran labor como filólogo y crítico literario y por otro lado, están quienes como yo, que somos una minoría, también queremos hablar de su vida privada como compañero, esposo y pareja”.
Ventura afirma que el mismo Antonio Alatorre influyó mucho en esa separación de su vida profesional/pública y su vida privada.
“Nunca pudo sobreponerse a su reserva a presentarse públicamente como un hombre gay que vivió conmigo 38 años. Es obvio que tuvo sus razones para mantener su vida privada bastante privada, con excepción de amigos cercanos, aunque al final, en 2010 cuando finalmente fue posible, nos casamos y se lo comunicó a las diversas instituciones y a sus autoridades, casi antes de morir”.
El trabajo de Ventura para hablar de Alatorre es sensible. En el libro y en las presentaciones habla de los viajes que hicieron por el mundo, desde Washington, Nueva York, París y Nueva Delhi, del clima que le molestaba al filólogo autor de “Los 1001 años de la lengua española”, de las enfermedades que lo achacaban, los chistes que contaba, las peleas que tuvo con Octavio Paz por su pasión mutua por Sor Juana, las excentricidades que le divertían de sus colegas como Juan José Arreola, los archivos infinitos, la preocupación de sus publicaciones y hasta los trámites que hizo el maestro en sus casas en Ciudad de México.
Esto por supuesto no le gusta a cualquiera y el año pasado, cuando el libro se presentó por primera vez, en Autlán, una profesora de la Universidad de Guadalajara le había comentado a la organizadora del evento que se sintió ofendida por las “cosas feas” que se dijeron de su amado profesor.
“¿Qué era feo?”, pregunta Miguel Ventura.
“¿Que el esposo de Antonio Alatorre dijera que fueron una pareja de gays durante 38 años? ¿O que el amado profesor fumaba mota todos los días hasta los 85 años, cuando después de un pequeño derrame cerebral los doctores le prohibieron fumar mota y cigarros?”
Ventura criticó en la presentación que hubiera agentes culturales, críticos y profesores que no mencionaran directamente ese rasgo tan importante de la vida de Alatorre.
“Es obvio que la sociedad mexicana, a través de sus instituciones educativas y culturales y sus portavoces, siempre hacen una gran labor de limpieza a fondo de esos elementos incómodos de las historias de gays y lesbianas de este país para mantener intactos los decentes valores morales del patriarcado homofóbico represivo”, dijo.
Hizo una larga listas de personajes que han sido censurados a pesar de hablar de su sexualidad abiertamente como la periodista Nancy Cárdenas o el mismo Carlos Monsiváis.
Y sobre la importancia de hablar de este aspecto de la vida de Alatorre dijo que su vida juntos es una historia que quiere compartir con muchos.
“Antonio tomó decisiones fuertes en los años setenta: la disolución de un matrimonio de veintitantos años con tres hijos del que se hablaba por debajo de la mesa en todas partes, así como su decisión de salir del clóset a mediados de los sesenta cuando sintió que su vida y su desempeño académico estaban atorados. Y en ese momento, conocí a Antonio, un Antonio efervescente, comunicativo, rebelde, harto del mundo académico y sus momias”.
Nacido en un municipio más bien conservador, de un machismo homofóbico que fue visible incluso en el acoso constante que vivía de parte de sus hermanos, Antonio Alatorre tuvo que esperar muchos años para salir del clóset.
“Su salida no fue elegante, y no fue gracias a las estrategias aprendidas de un video en Youtube”, dice Ventura.
“Lo hizo porque finalmente dejó que su deseo encontrara su cauce. Pero no fue fácil. Hubo obstáculos, malas decisiones por parte de Antonio, y ya cuando vivimos juntos, también de mi parte, y lo más importante, falta de comunicación La historia del México del pasado y del actual ha estado plagada de asesinatos de tantas mujeres, hombres gays y personas trans perpetrados con total impunidad en un ambiente de machismo exacerbado. Hoy es sumamente importante rehacer al hombre del patriarcado femicida y homofóbico”.
El libro El sabio de Autlán. Antonio Alatorre, lecturas y testimonios se puede encontrar en librerías de todo el país. Cuesta 250 pesos.
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