Deportes
Por Ramón Rocamontes
Hace 4 años
Aunque el árbitro es la máxima autoridad, en el terreno de juego, justa o competencia. No deja en ocasiones de ser blanco de críticas, prejuicios y hasta agresiones verbales y físicas.
Y es que el referí, juez o árbitro, como sea el caso, en el deporte que se practique, ha sido desde hace muchos años, un blanco o presa fácil de señalamientos, que han finalizado en severas amenazas y en ocasiones en lesiones.
Como sociedad, no hemos aprendido, que el juez o árbitro, es la máxima autoridad, dentro de la cancha, sin embargo, en el momento de calentura, muchos, quizá por cultura, el medio en el que forma o simplemente la emoción, han desembocado en un final nada agradable para el juez o árbitro.
En todas las gradas, hay familias o conocidos de los sancionadores, en turno, deportistas, padres de los protagonistas, que en ocasiones han sido artificies de algunas ofensas.
Existe el antecedente de árbitros en el futbol soccer y futbol americano, que al verse sin garantías u ofensas, suspenden los partidos.
Lo que es una realidad, es que, si en la tribuna el ambiente no es propicio y de disfrute, seguramente en el campo, con los hijos de los papás de las gradas, no será nada agradable, incluso señalando los errores o porque no hacen esto o lo otro o porque no meten a éste o al otro.
Se requiere de un ambiente, donde los niños se diviertan en el deporte de iniciación y en el deporte profesional, los protagonistas se pongan a jugar, pero también sin dejar de disfrutar. Y si no se respeta, lamentablemente, eso se convierte en una problemática social, con la que se debe trabajar, para solventarla.
Es deplorable, que la figura del árbitro, referí, umpire o juez, se relaciona en muchas ocasiones, con una falta de respeto para determinada gente.
Conozco a muchos, árbitros, jueces, umpires de nivel, desde la iniciación, profesional y hasta de nivel internacional, y te aseguro amigo lector, que jamás buscarían equivocarse, y al contrario buscan hacer su labor de manera objetiva e imparcial.
Obviamente no son perfectos, como usted y su servidor, tenemos detalles, que no queremos cometer o equivocarnos a propósito.
El deporte en general ofrece una gama de diversas disciplinas, con gustos, para todo tipo de personas, y esos deportes, conllevan a triunfos y derrotas, emociones, sentimientos y acciones; pero no para descalificar o desvalorizar a nadie o a afectar a nadie, ni verbal, ni físicamente.
Como jóvenes, adultos, amateur o profesionales, durante cualquier tipo de partido o disciplina que se celebre, los jugadores, tienen determinados momentos y niveles de activación física y cognoscitiva, mismos en los que pueden haber buenas jugadas, pero también cometer errores, que les puede costar el partido o un pase a una gran oportunidad por un lugar.
Pero si el juez o árbitro, marca una falta, castigo o acción que se cree incorrecta, es entendible que los protagonistas se molesten. Podrás hacer lo que desees, sin embargo es una decisión que está tomada, aunque ahora con el VAR en el soccer o en la NFL, con las repeticiones o “retos”, se solventa, pero cuando no hay repetición o a otro nivel, pues la decisión ya se tomó.
Hay que recordar que el árbitro, juez o sancionador, es la máxima autoridad y existen variables que intervienen en el rendimiento y el sancionar, se hace en fracciones de segundos.
Hace tiempo, platicamos, sobre las más de 70 mil decisiones que tomamos en un día. ¿Imagine usted, en un juego o actividad, donde participa el árbitro, juez o referí o umpire?.
Quizá los medios de comunicación en muchas ocasiones, propician con sus comentarios, en cuestiones de segundos, que la afición tenga una determinada tendencia, por alguna determinada decisión.
Hace mucha falta, la cultura del respeto a la figura del árbitro, desde la misma directiva de un club, los padres de familia y los mismos deportistas, desde el nivel de iniciación, hasta el profesional.
El arbitraje, nace como vocación, para sancionar los partidos o competencias, después de haber sido protagonista en esa misma disciplina, lo que le da la certeza para hacer las cosas con pasión, pero nunca se está preparado, para recibir como pago, una serie de insultos punitivos y al grado de llegar a ser agredido en su integridad.
También en la carta del árbitro, lo mencioné, hace tiempo, que sin jueces, umpires, referees, no hay juegos, ni competencias, así de sencillo.
Lamentablemente, muchos jugadores, imitan a sus ídolos, o los padres de familia, también propician que los protagonistas, se violenten con los nazarenos,
Para mucha gente, la violencia en el arbitraje, se da por falta de una cultura del respeto al árbitro o juez, para otras en porque lo ven en otros niveles, sin embargo en ninguna ocasión es motivo para agredir a la máxima autoridad.
Muchos padres de familia, que jugaron ese deporte, al que llevan a jugar a sus hijos, son los que propician que los mismos niños, reclamen, por las conductas que desarrollan en los mismos cotejos.
Es importante como recomendación, educar en el respeto al árbitro, a los padres de familia, los jugadores y a los mismos directivos.
A nivel profesional, el árbitro, al menos en el soccer, se les atiende con el grupo multidisciplinario, desconozco, si en el baloncesto y otros deportes profesionales, como el box, futbol americano, son atendidos por sus federaciones, con psicólogos, pero deberían hacerlo.
Quizá unas de las recomendaciones más importantes, en este rubro, sería, propiciar la intervención de psicología del deporte, en los equipos, y diversos niveles, el arbitraje y los entes que participan.
Hay que mencionar que el árbitro dirige el encuentro en base a su conocimiento teórico, técnico y psicológico y correcta interpretación de las reglas, como facilitador del juego limpio y mediador de cualquier conflicto que provoca el juego en el cumplimiento de las reglas.
Las reglas y filosofía de cada deporte, coadyuvan a poder interpretar, evaluar y sancionar la conducta agresiva que interviene en el juego. Considerando aunque el triunfo requiere una dosis de entrega y de agonismo; en muchas ocasiones, el reglamento no puede diferenciar tan rápido entre una conducta violenta, y una disputa leal.
Con el nuevo milenio, surge en el contexto internacional, la necesidad de contener la creciente violencia observada en los campos de juego en diferentes niveles, tanto de iniciación, amateur y en ocasiones profesional.
Es casi imposible o nulo, que el árbitro pueda atender todas las variables que intervienen en el rendimiento, sin cometer alguna equivocación.
La misma puede producirse por la no apreciación de la acción deportiva, por una falta de actualización técnica o bien por el deterioro físico o psicológico de cada uno.
En este sentido, mantener la concentración mediante un adecuado control visual y disponer de un óptimo nivel de activación, brinda mejores condiciones para tomar decisiones certeras y eficaces.
Se hace difícil, aún en la actualidad, pero es real, que los jueces realicen un análisis serio y comprometido de su rendimiento físico, técnico y emocional, que les permita aprender de las experiencias, incorporando nuevas soluciones a viejos conflictos, para poder ser más competitivos.
Lo que es una realidad, es que en ningún caso es aceptable o valido, la agresión a los jueces o árbitros.
La invitación a las organizaciones, clubes, instituciones o incluso, grupos de padres de familia, a que participen activamente, en capacitaciones y actualizaciones, sobre la cultura y respeto al árbitro, juez, umpire o referee.
Hasta la próxima!.
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