Coahuila
Hace 3 años
En días pasados comenzaron a brotar por generación espontánea una serie de anuncios espectaculares, en Saltillo y Torreón principalmente, encaminados a publicitar la fotografía de Tania Vanessa Flores Guerra, Alcaldesa de Múzquiz por Morena desde 2022, siendo apuntada por el dedo índice de Claudia Sheinbaum en señal de reconocimiento, tal y como ésta última fue señalada en su día por Obrador –incluso en idéntica pose– y de la misma forma lo presumía en propaganda.
Primero, lo obvio: nada tiene que hacer una Presidenta Municipal de la Región Carbonífera en las dos ciudades más pobladas de Coahuila, a 350 y 500 kilómetros de distancia respectivamente de su localidad.
Y ni siquiera sería legal promocionarse ahora en el Municipio que representa, pues por normativa oficial sólo podría difundir su imagen personal en la víspera del Informe de Gobierno anual, y circunscrita ésta a la demarcación territorial que se trata. Es decir, hasta diciembre próximo y tierra adentro.
“Mujer empoderada, trabajando por una mejor sociedad”, dicen las lonas. “La más cercana a Claudia Sheinbaum”, menciona otra versión de las mismas. “Morenista con mayor aprobación social”, reza una más.
Más allá de que ya no existen oficinas de Profeco en la entidad para denunciar la publicidad engañosa, el asunto es la continuación de otro que no se frenó en su día por aparente cálculo político.
Se trata del “precedente Berdeja” sentado este mismo año a propósito de Ricardo Mejía y el proceso electoral para Gobernador que ya finalizó, el cual permite que cualquier aspirante a cualquier cosa en el estado se publicite sin consecuencias legales para una eventual candidatura, fuera de tiempo y aún sin declarar la procedencia de los recursos (millones de pesos) para la propaganda.
En el kafkiano mundo legal, los centenares de lonas con la imagen de Sóstenes que aparecieron en su día por las cinco regiones de Coahuila no representaron actos anticipados de campaña, aunque todos sabemos que sí lo fueron.
Cualquier dictamen en sentido contrario del Instituto Electoral de Coahuila en este momento sería contravenir su propio criterio emitido en el pasado reciente, durante la sesión extraordinaria del 7 de abril concretamente.
Entonces el árbitro mediante su Comisión de Quejas y Denuncias determinó sancionar a Mejía Berdeja, candidato del PT a la Gubernatura del estado, con una “amonestación pública” debido a los actos anticipados de precampaña, campaña, y promoción personalizada mediante sobreexposición de su imagen que sí cometió en 2022, antes de que iniciara el proceso electoral.
Y lo resolvió, además, por votación unánime del Consejo General: siete votos a favor del “procedimiento sancionador ordinario”, y cero en contra. Sin siquiera un voto particular o uso de la voz para intervenir y argumentar algo al respecto.
Siete minutos les tomó resolver en Viernes Santo el caso que implicó meses de actuaciones e impugnaciones ante diferentes instancias. Como si se tratara de cualquier trámite.
Ahora bien, ¿qué significa dicha “amonestación pública”? En opinión del IEC representa “un apercibimiento de carácter legal que busca inhibir la repetición de la conducta”. Ajá. Es decir, se traduce a nada.
En ésa situación se halla Tania Flores, y otros más quien después de ella hicieren lo mismo: no habrá sanciones porque sencillamente no puede haberlas. Se vale todo.
Así quien tiene dinero para hacerlo (en este caso producto del coyotaje de carbón en contubernio con CFE desde que la 4T maneja el negocio) aventaja a quienes esperan prerrogativas y tiempos para formalizar una candidatura. Se fomenta, pues, inequidad en la contienda. La ilegalidad por encima de la legalidad. No existe igualdad de circunstancias.
Cortita y al pie
Desde hace seis meses el órgano electoral está obligado a mantener una línea discursiva independientemente de los casos que califique. Y ahí es donde nace la dificultad: cómo podrían anular una candidatura en el futuro por actos anticipados de campaña, sea del partido que sea, si cualquier denunciado en Coahuila podría invocar en su defensa el “precedente Berdeja”.
La última y nos vamos
Más allá de ser una veleta (públicamente apoyó en su momento y en el mismo proceso electoral a cada uno de los tres candidatos ‘opositores’ a Gobernador –UDC, PT y Morena– levantándoles la mano a los tres en ese orden) o un producto chatarra de la política local, el tema de Tania Flores significa un proselitismo descarado sin consecuencias, ni siquiera vinculado a una función pública, insultante a la inteligencia de las personas y lo más importante: desplegado sin identificar el origen de los recursos que sirven para tapizar la entidad con propaganda personalizada en su favor (lo cual constituye un inconveniente mayor por la probable infiltración de dinero sucio en las contiendas periódicas para renovar el poder). Ojo.
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