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Coahuila

Las cuatro leyes del desapego

Por María José César

Hace 2 años

Nos apegamos a tantas cosas. Desde lo material, las creencias, las personas, incluso las ideas que tenemos de los demás o de nosotros mismos. Nos mostramos muchas veces desde nuestros apegos. Estoy segura de que si alguien te pregunta quién eres, podrías responderle que: vives en tal lugar, mencionarías a tu familia, lo que haces actualmente, lo que tienes y lo que sientes que te representa. Pero la realidad es que pocas veces nos detenemos a reflexionar qué tan apegados estamos a las cosas o a la historia que creamos de sí, que nos es difícil soltar porque creemos que perdemos una parte de lo que somos.

Deepak Chopra, en su libro Las 7 Leyes Espirituales del Éxito, habla sobre esta ley que nos presenta reflexiones que considero muy asertivas para trabajar en ese “desapego” que realmente nos libera y del querer-querer soltar el control en general (de las cosas, de las personas y de lo que nos rodea).

Desapegarse no implica dejar en totalidad, implica renunciar al apego de eso. Renunciar al deseo de controlar. Desapegarse radica en soltar el control, en disfrutar las cosas, y en no dejar que esas cosas te gobiernen.

 

¿Cómo abrazar el desapego en el día a día? Él lo explica a través de estos 4 principios.

1. Eres responsable de ti mismo.

Esta ley nos invita a dejar atrás el papel de víctima y a hacernos cargo de nuestras circunstancias y de nuestra felicidad. Cuando puedo comprender que mi bienestar es mi responsabilidad, dejo de darle a otro la responsabilidad. Es mi tarea decidir, ser adulto, ser valiente y responsabilizarme de mí y de lo que me pasa. Trabaja en ti, en actuar más congruente con lo que eres, sientes y piensas.

2. Vive el presente, acepta y asume tu realidad.

Hoy más que nunca nos cuesta vivir en el presente. Vivimos dispersos, en lo que fue y en lo que espero que sea. La tristeza del pasado y la ansiedad del futuro me impide enraizarme y disfrutar del estar y del simplemente existir en el momento presente. Pero es necesario que recordemos, que para poder alcanzar la plenitud y estar en paz con lo que es, hemos de enfocarnos en el aquí y ahora y aceptar la realidad de lo que es. Lamentarnos o culparnos por lo que sucedió, es luchar con ese apego a la historia que hubiera querido; a la expectativa; a lo que debió ser…

Abrazar la frustración de lo que no es, atravesar la incomodidad y asumir la realidad sin juicio; es lo que nos permite avanzar.

3. Fomenta la libertad y permíteles a los demás ser libres también.

El bienestar llega de la mano cuando aprendemos a ser libres tal cual somos. Desapegarnos no implica tener que vivir en soledad o aislamiento, sino vivir en relaciones donde te desarrolles en libertad. Lo primero que hemos de hacer es aprender a estar bien con nosotros mismos, para poder estar bien con los demás. Por esta razón, elegimos libremente estar con quien queremos. Elijamos en libertad estar con quien nos suma o nos nutra, no porque lo necesitemos o porque no podemos estar solos. Es importante diferenciar entre querer estar con alguien y necesitar estar con alguien. Trabajemos en esa sensación de dejar de depender, dejar de necesitar estar acompañados, o que el otro nos salve o rescate. De la mano, dejemos de rescatar y hacernos responsables desde nuestros pensamientos internos de que “… el otro no puede solo”. Eso es codependencia.

4. Asume que la pérdida es parte de la vida.

Esta ley nos invita a asumir y abrazar la idea de la im-permanencia. Todo pasa, todo fluye, todo está en un cambio constante. Nada ni nadie es nuestro ni nos pertenece. Asumir esta realidad nos permite vivir con mayor fluidez el día a día. Nos permite observar cada cosa desde una mirada más agradecida.

Habrá cambios, y hemos de aprender a dejar de pelear con ellos.

Ali Abi Talib decía que: “El desapego no es que tú no debas poseer nada, es que nada te posea a ti”. Obsérvate en tu día a día de que manera te aferras o a quién te aferras. Recuerda que podemos aprender el desapego dando pequeños pasos en la vida diaria. Logramos abrazar el desapego cuando trabajamos en esa confianza y en esa mirada abierta sobre lo que nos sucede.

Cuando reconocemos que nada es permanente, todo está en un cambio constante, incluso nosotros mismos, fluimos en los diversos procesos que nos toca atravesar.

 

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