¿Sabemos cuándo iniciaron las elecciones en nuestro país?
Si nos remontamos hasta los aztecas, para nombrar al rey que era llamado Tlatoqui –el orador–, se realizaba una elección. Para ella, debían considerarse ciertos requisitos en el candidato, como pertenecer a una de las familias reinantes –por encontrarse emparentados con sus Dioses, ya que eran de origen divino–. Además, debía el postulante contar con ciertas cualidades, como ser varón, valiente, temperante y con 30 años.
Lucio Mendieta y Núñez, con base en Francisco Javier Clavijero, y citado por Marco Antonio Pérez de los Reyes, señalan que los reyes de México, Texcoco y Tacuba, quienes formaban la triple alianza, eran nombrados por elección indirecta.
“El pueblo de cada una de estas ciudades nombraba, para elegir a estos reyes, cuatro electores de entre las personas más nobles, y en el voto de ellos se comprometían todos los votos de la Nación. Esos cuatro electores, unidos a los ancianos, a los soldados, a los viejos y a la nobleza, designaban al que debía ocupar el trono en sustitución del rey que había muerto”.
Más adelante, en 1519, Hernán Cortés fundaría la Villa Rica de la Veracruz. Su objeto, era hacerse de un título “legal” para la conquista y estableció el ayuntamiento. Pérez de los Reyes señala que de esta manera, en México se estableció el municipio, dando prioridad a la forma de gobierno, antes que a la enseñanza del idioma, o la religión.
Se menciona que para tratar asuntos de interés general y comunitario se reunían todos, y con la participación de “todos” –hombres y mujeres–, en una democracia directa, se resolvían problemas de tierras, aguas, funcionamiento de mercados y muchos de sus problemas cotidianos y comunitarios. Con el tiempo se nombraron delegados, constituyendo así el cabildo –cabeza–, y regidores, eran nombrados popularmente. Su influencia en la toma de decisiones era fundamental y esencial, por lo que la corona empezó a designar también regidores reales.
La destitución de los monarcas Carlos IV y Fernando VII trajo consecuencias para México, por la intervención armada. El 25 de septiembre de 1808, se formó la Junta Central Gubernativa, reconocida en la Nueva España por el virrey Pedro de Garibay, quien sustituyó a José de Iturrigaray, cuya caída obedece al apoyo, a la conspiración del ayuntamiento de la Ciudad de México, encabezada por Francisco Primo de Verdad y Ramos, una conspiración de criollos que pretendía lograr la independencia basándose en el principio de soberanía popular.
Así, en 1809, la Junta Suprema de Aranjuez lanza el decreto en el que reconoce que las Indias forman parte de la monarquía española, por lo que debía tener su representación nacional, para constituirse como integrantes de la Junta Central Gubernativa. Para ello, debía ser nombrado un diputado por cada Virreinato, correspondiéndole uno a Nueva España.
El avance de las tropas francesas obliga a la Junta Suprema a salir de Sevilla, formando un nuevo órgano, el Supremo Consejo de Regencia. Publicando decreto en 1810, para elegir diputados de las cortes extraordinarias del reino. Los ayuntamientos de las capitales provinciales designarían una terna y de ahí el diputado de cada provincia de la Nueva España (16). Entre ellos, José Beyé Cisneros, Antonio Joaquín Pérez, José Miguel de Gordoa, José Miguel Guridi, Miguel Ramos Arizpe, José Eduardo Cárdenas, Manuel del Lano, José Simeón de Uria, Mariano Mendiola, Juan José Guereña, Joaquín Maniau, Victoriano de las Fuentes, Ángel Alonso Pantiga y José Cayetano de Foncerrada.
Las Cortes declararon que la soberanía nacional residía en el congreso de los representantes de España, y en 1811 se trasladaron las Cortes a Cádiz, celebrándose cinco elecciones ente 1810 y 1822.
A raíz de la independencia, se convoca a las Cortes del Imperio mexicano para la organización electoral, otorgando el voto a los ciudadanos de todas las clases y castas, aun a los extranjeros con más de 18 años y con arreglo al Plan de Iguala.
A partir de entonces, hablamos del sufragio moderno, ya que durante los siglos 19 y 20, la democracia fue hacer del voto un derecho, universal, secreto e igualitario. A pesar de que hasta mediados del siglo 20 las mujeres aún no podían votar.
Hoy, en dos estados de la República Mexicana, se celebran elecciones de trascendencia para la vida democrática del país. En los poderes ya establecidos por la Constitución del 1824 se dibujaba la forma de gobierno y la forma de elegir a nuestros representantes. Salgamos a votar, ejerzamos ese derecho que se ha otorgado a nuestro pueblo desde su origen, y que con muchas variantes ha ido configurando el país y los estados que ahora somos y representa. No derrochemos ni malgastemos su valor, ejerzámoslo con valor, con conciencia y con orgullo.
*Basado en la evolución del Derecho electoral en México. De Marco Antonio Pérez de los Reyes.
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