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Por
Joaquín Guerrero
Publicado el viernes, 24 de julio del 2009 a las 14:00
Piedras Negras, Coah. – Le llaman el “Marinero”, nombre que usó en su épocas de luchador en las que aún recibiendo un sueldo por pelear hacía máscaras, porque dice que era lo que en verdad le gustaba.
“Yo empecé a hacer mascaras de luchador desde 1986, aprendí de otra persona y desde ese día no lo dejé jamás”, explica. “Desde niño me gustó la lucha libre, aprovechaba para colarme a cualquier función y ver a los luchadores, sus máscaras y colores”.
Jesús debutó como luchador en esta ciudad en el año de 1986 con el nombre de “El Marinero” y combinó esta actividad con su pasión por confeccionar máscaras. Más tarde se retiró de la lucha y aunque tuvo otros trabajos, su ocupación principal ha sido crear máscaras para coleccionistas, luchadores y cualquiera que busque una de sus piezas.
“Conmigo vienen muchos luchadores de esta ciudad y de la región, y también muchos coleccionistas que saben de máscaras y buscan la mejor calidad”, agrega el “Marinero”.
Según él, las máscaras representan la magia de la lucha libre, son el carisma y la personalidad de un luchador y por ello al crearlas, no encuentra límite alguno.
“Hacemos cualquier máscara que nos pidan, desde las clásicas de cualquier luchador hasta un diseño original que alguien tenga en mente”, comenta Sánchez, quien dice, ha creado las máscaras más originales a petición de sus clientes.
“He hecho máscaras de equipos de futbol como el América o el Santos, una vez creé una máscara para una persona que usaba lentes; en fin, todo es cuestión de imaginación y lo que quiera el cliente”.
De una manera casi artesanal, el “Marinero” hace por lo menos 15 máscaras al mes, lo que le permite vivir y mantener a su familia dignamente, y aunque la época es difícil, siempre hay quien busca una máscara bien hecha.
“Ahora han caído un poco las ventas, pero en promedio hago unas 15 máscaras al mes, siempre hay gente que busca una máscara bien hecha, a diferencia de una que compras en cualquier mercado y que por lo general son muy defectuosas”, dice.
Y es que su trabajo habla por sí sólo, pues la calidad de cada máscara se aprecia a simple vista y deja notar también la dedicación que Sánchez pone en casa creación.
“Lo importante son los materiales que usas y la costura, algunos materiales como la licra-piel, los mando traer de Monterrey cada máscara está perfectamente cosida”, explica.
Según los materiales que se utilicen y el trabajo que represente, una máscara del “Marinero” puede costar entre 120 y hasta 400 pesos, aunque el dinero en este caso no es lo más importante.
“Nunca he hecho máscaras realmente caras, a pesar de que son hechas a mano, trato de ofrecerlas a precios justos”, señala el artesano, quien denota una gran satisfacción por su trabajo.
Toma sus máscaras con cuidado y guardándolas explica que nunca dejará de hacer lo que hace, pues más allá de que prácticamente durante toda su vida ha hecho máscaras para vivir, es en verdad lo que más le apasiona de la vida.
Sencillo, en su casa y lugar de trabajo el artesano habló de su pasión por la lucha libre y por lo que él llama la “magia y personalidad de un peleador”: Su máscara.
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