Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Embajada de China en México acusa a EU de alimentar la violencia por el tráfico de armas y consumo de drogas BBVA México busca liderar la era de la inteligencia artificial, como lo hizo con la digitalización Del clan Taddei FGR incinera más de 77 toneladas de sustancias químicas y narcóticos Binance sufre hackeo y congela más de 2,500 millones de dólares para evitar robos

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Las posadas en el barrio Ojo de Agua

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 10 meses

Llenas de sentimientos de anhelo por aquel pasado…

Resultan inolvidables y nostálgicas las posadas de mi barrio, pero más las organizadas por el Colegio Zaragoza, en la esquina de Práxedes de la Peña e Hidalgo y las del padre Secondo en San Juan Nepomuceno, una cuadra más hacia el norte, que guardan en mí y quizá en mucha gente de mi tiempo, un sentimiento agridulce de anhelo por aquel el pasado que ya no volverá, una mezcla de alegría por los recuerdos felices y tristeza porque esos momentos ya no están.

Evoco el deseo de revivir personas, lugares o épocas que nos brindaron confort y seguridad, como la infancia, la familia o el hogar. Aunque históricamente vista como una enfermedad, la nostalgia, hoy se reconoce como una emoción humana normal y útil de la fortalece y la identidad, ofrece consuelo y nos conecta con lo que valoramos, a menudo desencadenada por la soledad o transiciones en la vida.

Había posadas a diario, los 9 días que duraba este novenario, que marca cada uno de los meses del embarazo de María, la futura madre de Jesús. A veces podíamos ir a varias y otras sólo a unas. Las del Colegio Zaragoza eran las más bien organizadas. Los hermanos lasallistas y los estudiantes nos guiaban en el patio central en el peregrinar de las nueve estaciones para con las letanías pedir posada para María y José y el niño que venía en camino. Al finalizar nos daban una enorme bolsa de papel estraza de 2 kilos repleta de cacahuates, dulces y una naranja. El día de la Nochebuena colocaban en tarimas, ropa y zapatos en buen estado, usados por los propios estudiantes. En una ocasión escogí unas botas como las del Chavo del Ocho, que me duraron mucho tiempo. Otra vez un traje de marinerito, un pantalón corto con un sólo tirante y una blusa ya desgastada, que era mi preferido para “dominguear”. Ese era nuestro gran regalo de navidad. En San Juan Nepomuceno sólo era rezar y hacer las nueve paradas de María y José pidiendo posada, pues pronto nacería Jesucristo redentor. Ahí también había bolo, pero menos surtido que el del Zaragoza. A veces íbamos al Colegio México en Cárdenas y Rayón. Había también posadas en las tres o cuatro sociedades mutualistas de la ciudad sobre todo para hijos o nietos de los socios de dichas organizaciones. A mí, varias veces me llevó mi abuelito Jesús a la fiesta del 25 de diciembre de la Sociedad Mutualista Obreros del Progreso de la cual era socio.

Los misioneros agustinos introdujeron la celebración de las posadas a México para enseñar la historia del nacimiento de Jesús, buscando reemplazar festividades prehispánicas de diciembre como las dedicadas al dios Huitzilopochtli.

Eligieron nueve días para replicar los nueve meses de gestación de María, y la primera posada se celebró en 1587 en el convento de San Agustín Acolman en el Estado de México

La tradición se fusionó con elementos prehispánicos y culturales indígenas, dando lugar a una celebración única en el mundo.

Las posadas significan la búsqueda de “alojamiento” seguro para María y José en Belén, en su camino para el nacimiento de Jesús. Además de la hospitalidad, la solidaridad y la unión comunitaria, invitando a compartir con vecinos y amigos.

La piñata, con sus siete picos que simbolizan los siete pecados capitales, representa al creyente que vence el pecado con fe, y los dulces que caen al romperse son la recompensa de Dios. Ahora son una celebración familiar y comunitaria para compartir alimentos, cantar villancicos y disfrutar de manera festiva.

Durante la temporada navideña, la Parroquia del Santísimo Cristo del Ojo de Agua en Saltillo organiza misas especiales para conmemorar la Nochebuena y la Navidad; los horarios específicos de estas celebraciones para 2025 se suelen publicar en la página de la propia iglesia.

Al igual que otras iglesias y puntos de interés en la ciudad, la parroquia del Ojo de Agua y sus alrededores suelen contar con iluminación y adornos alusivos a la temporada, contribuyendo al ambiente festivo del sector.

Independientemente de la temporada, la Parroquia del Ojo de Agua es un lugar emblemático e histórico de Saltillo, ya que marca el sitio de la fundación de la ciudad y cuenta con un venero de agua activo que la gente considera milagroso. Es un punto de interés turístico popular que ofrece una vista panorámica de la ciudad desde el mirador cercano.

Notas Relacionadas

Del clan Taddei

Hace 21 minutos

Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila

Hace 1 hora

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 2 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 21 minutos

Del clan Taddei

Hace 9 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 9 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes