En sus inicios la radio mantenía el interés de los radioescuchas dispuestos a cambiar de estaciones cada día, que exigía a los productores y a los locutores inventar programas, personajes, estilos y a veces situaciones tan exageradas, como cuando al productor de una radionovela se le ocurrió transmitir el ruido de varios balazos, ante el grito del personaje principal: ¡Han asesinado al productor! De inmediato la estación de radio se vio rodeada no sólo de gente, sino de la Policía presta para detener al criminal. Y una ambulancia funeraria para recoger el cadáver del infausto individuo.
¡Era todo un simulacro!
Se aclaró ante la Policía que era una acción que se le ocurrió al propio productor, imitando un suceso que pareciera real, pero tomando las medidas necesarias de seguridad. Las autoridades aceptaron una explicación y una disculpa de los dueños de la emisora.
La radio en Saltillo se inició en la década de los 30 del siglo pasado. La estación XEL es el primer antecedente de una radiodifusora en la capital del estado. Fueron concesionarios el profesor Trinidad Pérez y don Antonio Garza Castro. Su cabina y equipo de transmisión se ubicaba en una cúpula que aún sobresale del edificio de la Escuela Normal del Estado, ahí frente a la Alameda Zaragoza.
Por el mismo periodo surgió otra estación de radio en la parte sur-oriente de la meseta del barrio del Ojo de Agua. Exactamente donde ahora es la Escuela Manuel Acuña, ahí se ubicaba la famosa torre inalámbrica y las cabinas del operador y el locutor, así como las oficinas.
A decir del primer locutor de Saltillo, don Jesús Flores Aguirre (homónimo del poeta y diplomático del mismo nombre), quien ahí se desempeñó, el proyecto duró poco tiempo y fue desmantelada la radiodifusora por instrucciones del Gobierno federal de la época, influenciado por Estados Unidos.
Quien colaboró en la instalación de la torre y las cabinas fue el telegrafista y radiotécnico saltillense Luis Flores Noriega. La gran mole de hierro había sido donada por el Gobierno alemán al Gobierno Mexicano, era similar a la que operaba en el Castillo de Chapultepec, y que, según los norteamericanos, servía de enlace para los mensajes de los aliados, encabezados por los alemanes, pues la onda transmitida era muy potente, circundaba el globo terráqueo y su transmisión era nítida y segura, según el señor Flores Noriega.
Contaba con dos transmisores, uno servía a diario y el otro era de emergencia. Se construyeron los dos edificios de madera, en uno se encontraban las cabinas y el equipo de transmisión, en el otro las oficinas administrativa y la planta de energía eléctrica.
Sus siglas fueron XEOX. Aparecían como propietarios los señores Ciro Hinojosa, socio del Banco de Coahuila y dueño de una agencia de automóviles; el señor Rodolfo Montemayor, el dentista Rodolfo Albuerne y don Antonio Garza Castro.
Las operaciones de instalación del transmisor y el equipo de radio fueron dirigidos por el ingeniero Rafael Tijerina Carranza, sobrino del Varón de Cuatro Ciénegas, Venustiano Carranza Garza.
Poco tiempo operó en Saltillo la XEOX, pues el equipo fue comprado por inversionistas de la Región Carbonífera e instalada en Sabinas, Coahuila, por don Luis Flores Noriega, bajo las siglas XEBX, que puede considerarse la primera difusora comercial de Coahuila.
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