Internacional
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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 9 de mayo del 2026 a las 01:01
San José, Costa Rica.— Con la promesa de no temblarle el pulso ante el crimen organizado y la vista puesta en el modelo carcelario de El Salvador, Laura Fernández prestó juramento este viernes como presidenta de Costa Rica para los próximos cuatro años. La politóloga se convierte en la segunda mujer en alcanzar la presidencia del país centroamericano.
Uno de los gestos más llamativos del arranque de su gestión fue el nombramiento de su predecesor, Rodrigo Chaves, como ministro de la Presidencia y Hacienda, un movimiento que consolida la continuidad del llamado “chavismo” costarricense dentro del nuevo gobierno.
Megacárcel y mano dura
En su discurso de investidura, Fernández anunció una reforma “profunda” del Estado y dejó en claro cuál será su sello en materia de seguridad: la construcción de una megacárcel para 5 mil presos inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, además de un Centro de Control y Comando (C5) para combatir el crimen organizado.
“A las madres que han perdido a sus hijos les digo que su dolor no me es ajeno. No me temblará el pulso para enfrentar al crimen organizado”, afirmó la mandataria.
Sin embargo, advirtió que esos esfuerzos “no servirán de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos y si las leyes también los protegen con la cultura del ‘pobrecito'”. La frase tuvo un destinatario claro: el Poder Judicial, blanco frecuente de las críticas de Chaves durante su gestión.
Fernández aclaró que respetará la división de poderes y los derechos humanos, y que la seguridad será un trabajo conjunto entre instituciones.
Guiños a Trump y agenda pendiente
Entre sus prioridades también figuran proyectos que quedaron inconclusos en la administración anterior, como el tren eléctrico de pasajeros y diversas obras de infraestructura vial.
En el plano diplomático, Fernández nombró como embajador en Washington a su segundo vicepresidente, Douglas Soto, con el objetivo de reforzar la relación con el gobierno de Donald Trump. Como representante del mandatario estadounidense en la ceremonia estuvo Kristi Noem, enviada especial del programa Escudo de las Américas, quien en marzo firmó con Chaves un acuerdo para recibir hasta 25 deportados por semana desde Estados Unidos.
Entre los asistentes al cambio de mando destacaron el rey de España Felipe VI, el presidente chileno José Antonio Kasty los mandatarios de Guatemala, Panamá, República Dominicana e Israel. Fueron notables las ausencias de Javier Milei, Daniel Noboa y el propio Bukele, pese a la estrecha relación que este último mantuvo con Chaves en torno al proyecto carcelario.
Con información de AP y EFE.
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