Hay quien sostiene que cuando un sujeto está lleno de amargura, de resentimiento y frustración, se vuelve violento y busca constantemente con quién desahogar, a golpes e insultos, la miseria que le carcome, y si por añadidura es un cobarde, pues encontrará en personas débiles con quien desquitarse de lo que considera injusto o insatisfactorio en su vida.
Y esa podría ser una explicación, de las muchas posibles, para abordar este fenómeno que no hace más que crecer y generalizarse en Saltillo, el de la violencia intrafamiliar.
Sí, en lo que va del año se han detenido a mil 376 personas a petición de los familiares, de las cuales 95 eran menores de 18 años.
Y otro dato: en Saltillo, se registran 27 llamados de auxilio al día, en promedio, y uno de cada tres es por violencia contra la mujer ejercida por su pareja, según la Unidad de Integración Familiar del municipio.
Así que la ciudad debe estar llena de bestias, de estos sujetos que no pueden con la miseria que cargan y que “se desahogan” con quienes, en teoría, deberían proteger: esposa, hijos, padres…
En fin, nunca sobrará advertir sobre estos asuntos, ya que simplemente no se puede normalizar lo que de suyo es una tragedia, que cada vez más hogares saltillenses se convierten en verdaderos infiernos.
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