Coahuila
Hace 5 años
Desde que Manuel Bartlett asumió la Dirección General de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el 1 de diciembre de 2018, la empresa ha realizado tres compras de carbón mineral en Coahuila para abastecer sus centrales termoeléctricas ubicadas en Nava que, justo es decirlo, significan un polo importante para el plan nacional de soberanía energética.
Pero una cosa es lo que pontifica el Presidente de la República por las mañanas, y otra muy distinta lo que realiza Bartlett en horario de oficina. Por ello la narrativa en defensa de quien ha sido servidor público durante 60 años, compuesta básicamente por dogmas de fe, sería cómica si no fuera trágica: Bartlett lucha contra intereses creados. Es un prohombre. El patriota que defiende a los mexicanos contra los muy perversos y rapaces extranjeros. Comandante de los ejércitos de la salvación moral. Y no hay otro como él, por tanto es insustituible.
Paparruchas. Patrañas. Pamplinas. Falacias.
En la semana que hoy concluye, Bartlett aprovechó su cuenta de Twitter para realizar un inédito deslinde de responsabilidad a propósito del incidente ocurrido en Múzquiz a principios de mes donde fallecieron siete mineros. Lo anterior no sería relevante, pues anteriormente lo había hecho también vía un escueto comunicado difundido por la misma red social, de no ser porque la minería (y especialmente la aplicación de las leyes del trabajo en esta) “es de la competencia exclusiva de las autoridades federales”, como lo señala el Artículo 123 de la Constitución.
No solo eso, fue más allá en la crítica: “el gobernador Riquelme protege cínicamente a quienes quieren monopolizar la compra de carbón, en contra de los pequeños productores”, escribió Bartlett el 14 de junio.
Al respecto cabe señalar, como se mencionó líneas arriba, que la CFE adquirió carbón mineral de la entidad el 4 de abril de 2019, el 25 de agosto de 2020 y el 3 de mayo de 2021, y el principal favorecido ha sido Antonio Flores Guerra, hermano de Tania Vanessa con los mismos apellidos, alcaldesa electa de Múzquiz por Morena (2022-2024) y diputada local con licencia por UDC (2021-2023).
Primero, de 330 mil toneladas en total, CFE concedió la mitad a Minera y Acarreos Flores, y la otra mitad a la entonces Promotora para el Desarrollo Minero, que agremiaba en su día 77 personas morales. En la repartición de agosto 2020, a su vez, asignó directamente y sin licitación de por medio 65 contratos, entre los cuales destacan el CFE-0700-ADAAN-075-2020 y CFE-0700-ADAAN-077-2020, a Minerales Don Chilo y Minera Flores de la Carbonífera, respectivamente, ambas con el mismo domicilio fiscal, en San Juan de Sabinas, propiedad de Antonio e Isidro y Tania Flores, por 15 y 16.5 millones de pesos.
Hubo largos periodos en que CFE suspendió las compras de carbón con el argumento de que no requería materia prima, y no hubo gestión de ninguna autoridad que lograse reactivar los pedidos; ni siquiera los bloqueos carreteros y protestas de carboneros sirvieron para forzar su cometido. Además, para despejar el camino, el 19 de junio de 2020 canceló unilateralmente un contrato multianual vigente que mantenía con Minera Carbonífera Río Escondido (Micare), compañía subsidiaria de AHMSA, el cual provocó a los pocos días, por consecuencia, su quiebra luego de 27 años de operación.
Quitar a unos para enriquecer a otros, se llama el juego. Nada nuevo bajo el sol ya que sucede con cada administración en cualquier ámbito de competencia independientemente del partido en turno en el poder.
Aunque la cereza del pastel fue colocada el día 30 de campaña electoral, es decir, el 3 de mayo, cuando CFE formalizó la adquisición por adjudicación directa de “carbón térmico no coquizable” a una sola razón social: Minera Don Chilo, S.A. de C.V., de Antonio Flores Guerra e Isidro Flores Tapia (hermano y padre de Tania Vanessa), mediante dos contratos identificados con los folios CFE-0700-ADAAN-0001-2021 y CFE-0700-ADAAN-0002-2021, cada uno por 127 millones 500 mil pesos.
Muy oportunos 255 millones de pesos, por lo demás.
El pasado 6 de mayo, es decir, el día 33 de campaña, Tania Flores quitó su nombre de la sociedad mercantil Minera Flores de la Carbonífera, S.A. de C.V., constituida el 19 de diciembre de 2017, para desvirtuar las acusaciones en su contra recibidas por vender carbón a CFE y ser candidata de Morena al mismo tiempo. Así transmitió sus acciones (las cuales representan el 98% del total) en 49 mil pesos (una auténtica ganga) a Liliana Isabel Ortega Benavides, de 32 años, propietaria de un gimnasio en el centro de Múzquiz, como consta en el instrumento notarial 159 protocolizado en la Notaría 12 de Sabinas, en poder de quien esto escribe.
Sin embargo el padre de Liliana Isabel, Carlos Ortega Pérez, es parte de la misma planilla que ganó el Ayuntamiento con Tania, y será síndico de Morena.
Todo queda en familia, pues.
Cortita y al pie
Luego de recibir los dividendos de su primer contrato millonario, Antonio “Tony” Flores creó en solo 11 días, del 6 al 17 de diciembre de 2019, las empresas Ganadería AFG de Múzquiz, S.P.R. de R.L., San Isidro Gasolineras, S.A.de C.V., y Don Isidro Autotransporte, S.A. de C.V., todas en la Notaría 12 de Sabinas con el fedatario José Luis Cárdenas Dávila.
¿Se puede considerar “aspiracionista”, por decirlo en palabras de Andrés Manuel? ¿Lo es tener 23 residencias, como Bartlett?
Por su parte, Tania Vanessa Flores ha emprendido una carrera política meteórica. A sus 34 años fue candidata a la Presidencia Municipal de Múzquiz en 2017 por la alianza PAN-UDC. Regidora de representación proporcional en 2018. Diputada local plurinominal en 2020 (UDC) y ahora candidata electa para la Presidencia Municipal de Múzquiz en el periodo 2022-2024 (Morena).
En palabras de su hermano, Antonio Flores, pronunciadas dos días antes de la jornada electoral en un video compartido a través de Facebook: “nosotros lo más que hacemos en minería son tajos. Tenemos muy poco equipo de mina subterránea”.
Y de tajos, naturalmente, no se completan las 300 mil toneladas métricas anuales que le acaba de comprar CFE. Mucho menos de carbón térmico “no coquizable”, el cual requiere unas especificaciones técnicas que no se encuentran en cualquier cuenca.
Por eso el asunto raya en lo kafkiano: se pueden vender toneladas del mineral sin disponer de ningún lote concesionado ni títulos de explotación vigentes.
La última y nos vamos
¿Qué ha sucedido en Coahuila con el negocio del carbón durante la autodenominada cuarta transformación?
Fácil: el monopolio del huachicol de piedra cambió de manos, sin modificarse ni un ápice las condiciones extractivas y esclavistas que dañan el medio ambiente y violan los derechos humanos. El quítate tú para ponerme yo, simplemente. Y Bartlett, más que patriota o combatiente de intereses creados, ha fungido como creador de nuevos intereses políticos de grupo.
Citando a Gómez Morín: que no haya ilusos para que no haya desilusionados.
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