Coahuila
Hace 4 años
Por: Irene Spigno
Este año, la Corte Constitucional colombiana festeja 30 años de existencia.
Instituida por la Constitución de 1991 e instalada por primera vez el 17 de febrero de 1992, la Corte Constitucional remplazó a la anterior Sala Constitucional, dependiente de la Corte Suprema de Justicia. Esto no se trató de un cambio meramente formal.
La Corte Constitucional, como órgano concentrado de la justicia constitucional, ha sido un agente transformador que le ha permitido a Colombia pasar del viejo paradigma de la razón de Estado al discurso de los derechos. Así, la Corte Constitucional colombiana se ha convertido en garante de los derechos humanos, de la protección de las minorías y de los grupos más vulnerables, encargándose también de la consolidación del sistema democrático con un cierto nivel de activismo que le ha permitido revolucionar el derecho ante la debilidad del Poder Legislativo.
Su jurisprudencia, especialmente en materia de derechos humanos, se ha distinguido por su orientación, tendencialmente progresista, que ha establecido una vigorosa doctrina en materia, entre otras, de consumo de drogas y eutanasia; igualdad, identidad de género y orientación sexual; derechos de los estudiantes contra las autoridades educativas; condiciones de las personas detenidas en la cárcel y, por último, el aborto. La jurisprudencia, además, ha apoyado en particular a grupos sociales que por mucho tiempo se habían quedado desamparados (por ejemplo: las personas indígenas, las mujeres, las minorías religiosas, la comunidad LGBTIQ+, etcétera).
Una de las claves del éxito de la Corte Constitucional colombiana, a nivel nacional e internacional, en temas institucionales, políticos y sociales, reside en la idea del diálogo, mantenido en particular con cuatro actores: en primer lugar, se trata de un diálogo a nivel político institucional, como lo demuestra el protagonismo que el juez constitucional ha mantenido en la vida política colombiana.
En segundo lugar, gracias a su jurisprudencia tendencialmente progresista, el juez constitucional colombiano mantiene un importante diálogo con la sociedad civil, recibiendo un muy alto grado de aceptación. Este diálogo se manifiesta también a través del alto número de sentencias emitidas por la Corte y la gran variedad de temas abordados. En la gran mayoría de los casos (aunque algunas decisiones han sido profundamente criticadas por ser consideradas como regresivas por los movimientos y grupos de la sociedad civil y de derechos humanos) la sociedad civil y los grupos sociales perciben la jurisprudencia de la Corte con un cierto aprecio y prestigio por la garantía que esta tendencia progresista les ofrece.
En tercer lugar, podemos hablar de diálogo para describir la relación que existe entre la Corte Constitucional colombiana y el sistema interamericano de derechos humanos. Se trata de una relación iniciada en 1985, cuando Colombia aceptó la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. No cabe duda de que, tanto gracias a la letra de la Constitución –y en particular, de los artículos 93 y 124– así como al bloque de constitucionalidad elaborado por la Corte Constitucional, los tratados de derechos humanos ratificados por el Estado y las normas de derecho internacional humanitario tienen preferencia en caso de contraste con el orden interno y no pueden ser suspendidas nunca, ni siquiera durante los estados de excepción.
Finalmente, existe una relación de diálogo importante con los otros jueces constitucionales en el mundo. La Corte Constitucional colombiana es protagonista del importante fenómeno conocido como cross-judicial fertilization. Este implica el acercamiento al uso de la comparación jurídica dentro de su actividad de interpretación constitucional; por un lado, siendo punto de referencia importante y fundamental para la jurisprudencia constitucional de muchos países de América Latina y, por el otro, demostrando conocer la jurisprudencia constitucional de otros países de la región, así como de otras jurisdicciones.
La Corte Constitucional de Colombia quizás no será perfecta. Ningún órgano de justicia constitucional lo es; sin embargo, el juez constitucional colombiano ha logrado cambios fundamentales en las dinámicas políticas del país, introduciendo nuevos esquemas que permitieran comprender el derecho y las relaciones jurídicas y avanzar en la protección de los derechos humanos.
Así que, ¡Muy feliz cumpleaños a la Corte Constitucional de Colombia!
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