Marco Antonio García Villareal es un personaje extraordinario. Catedrático, musico, altruista, político y muchas cosas más, pero sobre todo es un inventor fuera de serie y un gran ser humano. La Universidad Autónoma de Nuevo León, donde él estudió, lo ha distinguido como uno de sus egresados más sobresalientes.
Marco Antonio y yo nos conocimos hace 36 años, precisamente en 1986, cuando yo empezaba mi carrera como novillero, y fui a torear a las plazas aledañas a la ciudad de Monterrey, de donde Marco es originario.
Recuerdo que en una novillada en el lienzo charro Los Jacales, Marco acudió con un numeroso grupo de amigos que amistosamente me aplaudían y vitoreaban mientras toreaba. Después del festejo me fueron a saludar e inmediatamente surgió una gran amistad, y al cabo del tiempo Marco y yo acabamos siendo compadres a través del bautizo de su hijo Julio César. Marco me ha apoyado de muchas maneras; taurinamente destaca una encerrona que organizó en el Lienzo Charro Los Jacales, en la que toreé en solitario 4 toros de Marco Garfias, y luego otra encerrona en la Monumental Monterrey, con 6 toros de Garza Leal.
Marco ha sido Catedrático de la Facultad de Arquitectura de la UANL de 1977 a 1982, y maestro fundador de la carrera de Diseño Industrial en la Facultad de Arquitectura en 1977. Diputado local en la LXVII legislatura 94-97 del H. Congreso del Estado de Nuevo León. Coordinador de asesores del Alcalde en la Administración de Monterrey 2000-2003. Presidente del Comité Directivo Municipal del PAN de Monterrey 1999-2000 y 2005-2008. Candidato a diputado local por Morena en Nuevo León 2021.
En 1974 empezó a desarrollar artículos para eficientar los sistemas de tuberías, y en 1982, debido a los problemas de escasez de agua que sufre Monterrey, se interesó en desarrollar y patentar la regadera ahorradora ecológica para baja presión más eficiente del país, y en mi opinión del mundo, llamada Aqua Save. Esta regadera reduce significativamente el gasto de agua al ducharse y funciona satisfactoriamente aún con un reducido flujo de agua, además está garantizada de por vida. Yo la he usado en diferentes viviendas alrededor del país y soy testigo que convierte un reducido flujo de agua en un sorprendente haz de lluvia con sensación de abundancia. Es la óptima solución para los problemas de agua en México y en el mundo entero.
Pero aun con todos sus logros, Marco reconoce que su mayor tesoro es su familia.
Su esposa Lupita García, mi comadre, además de su encantadora personalidad, siempre ha apoyado a su esposo en todos sus proyectos trabajando a su lado, y se dio todavía el tiempo para procrear y educar a 4 hijos, que siguiendo el ejemplo de sus padres, son por sí mismos brillantes y exitosos.
El mayor de ellos, llamado Marco Antonio, como su padre, se decantó por la elaboración de comida, estudió la carrera de chef y puso una taquería. Pero no se vaya con la finta mi apreciable lector, creyendo que la taquería está perdida en alguna esquina en algún barrio oscuro de Monterrey. Marco Antonio tiene la más original y exitosa taquería de todo Japón, localizada precisamente en Tokio y llamada “Los Tacos Azules” debido al color del maíz con el que elabora sus tortillas, importando el sabroso grano desde México. Marco salió inventor como su padre, y ha experimentado exitosamente con la fusión de la comida mexicana y japonesa. Hace unos días, Marco inauguró su segundo restaurante en Tokio, Tacos Bar.
La mayor de las hijas de Marco, Verónica García García, estudió la carrera de Lic. en Ciencia Política y Administración Pública en la UDEM, y ha ejercido su profesión en el Centro de Estudios Legislativos del Congreso del Estado de Nuevo León, participando además activamente en campañas electorales. Pero también heredó de su padre el gusto por la música y la cantada.
Un recuerdo imborrable que preservo en mi mente y memoria, es ver a Verito cuando tenía como 6 años sentada en un piano enorme y practicando disciplinada e incansablemente las melodías que tenía que interpretar. Más tarde Verónica se lanzó como cantante especializándose como intérprete de la música rock de los 60. De hecho, la ocasión para escribir esta columna fue la invitación que me hizo Marco a Monterrey para atestiguar la presentación de Vero Valdez, –nombre artístico de su hija–, en el Teatro de la Ciudad de Monterrey, este pasado jueves 10 de noviembre, donde participó en el evento a beneficio de la Asociación Manitas Pintando Arcoíris, denominado “Los años dorados del rock en Nuevo León”, donde alternó con Humberto Sandoval del grupo Los Reno, Josué, Lázaro Salazar del grupo el Tren y Luis Miguel Marmolejo de la banda Macho, todos acompañados por el legendario grupo El Amor, y el ballet Gogo Girls. Además de este cartel, Vero también ha compartido escenario con Los Hermanos Carrión, Enrique Guzmán, Alberto Vázquez, Roberto Jordán, Johnny Laboriel, Los Locos del Ritmo, Rockin Devils, Leo Dan y muchos más. El tercero de la dinastía García García, mi querido ahijado Julio César, un genio físico matemático con maestría en Ciencias de la Ingeniería en Sistemas, y actualmente becado cursando Doctorado en Ingeniería Física por la UANL. La más chica de la familia, Diana Karen, estudió la licenciatura de Derecho en el Tec de Monterrey, y estuvo haciendo estudios de Posgrado en la ciudad de Shangái, en China.
Los García García, ejemplos a seguir para las familias mexicanas y del mundo entero.
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