Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Formidable que Rubén Rocha Moya haya pedido licencia: Ignacio Mier Intelectuales de América Latina cierran filas con Cuba ante amenazas de Trump Rusia intensifica ofensiva en Donetsk y se acerca a Kostiantynivka, bastión clave de Ucrania El Fuero A seis días de su estreno, falla el tren al AIFA y desata caos

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Los bazares, guardianes de la memoria urbana de Saltillo

Por Federico Muller

Hace 1 semana

Doña Eli

Aunque afirma y confirma que sus antepasados migraron del sur del país hacia Saltillo, su complexión y su tez parecen contradecirlo: posee el prototipo de mujer del sur de Europa. Podría confundirse, sin reparo alguno, con una dama catalana de alta sociedad. El color aceitunado de sus ojos y el rubor de sus mejillas, que contrastan con las blusas oscuras que acostumbra vestir, la identifican como extranjera en la vivienda asentada sobre la calle que lleva el nombre de uno de los últimos nobles indígenas: Xicoténcatl.

Es muy probable que su interés por coleccionar obras literarias, pinturas, fotografías, objetos de época y muebles antiguos se deba a las historias verbales que escuchaba de niña, narradas por aquellas mujeres “húngaras” que levantaban campamentos itinerantes en el oriente de la ciudad, antes de que llegara el invierno en los años 50.

La cartomancia -leer la palma de la mano- era ofrecida por unas cuantas monedas a cualquier viandante que se cruzara con ellas en el Centro de Saltillo. Pero más que los augurios portentosos de lo sobrenatural, en su mente infantil quedó grabada la actitud de desapego por los bienes materiales que aquellas mujeres mostraban en su vida errante. Esa memoria, entretejida con la imagen de los ojos moros y amplias faldas con holanes de las vendedoras de bendiciones ambulantes, parece haber marcado para siempre la inclinación de doña Eli hacia lo antiguo, lo artístico y lo intangible.

 

El acervo del bazar de antigüedades

El visitante que acude al bazar encuentra, en forma no muy ordenada ni clasificada -principalmente por las limitaciones de espacio-, comedores, recámaras, vitrinas, espejos, lámparas, objetos decorativos, fotografías antiguas y documentos históricos de Saltillo. Se trata de piezas únicas de compra-venta, muchas con “historias” locales. El negocio es atendido por María Élida Aguirre Mendoza. Con alrededor de 73 años de edad y con dificultades en la movilidad de sus piernas -restricciones casi naturales-, lejos de alejarla o retraerla de la actividad intelectual y comercial que lleva a cabo desde su juventud, sigue practicando la lectura diaria y reflexiva.

Los pasajes de los Salmos que escribió el rey David y las biografías y aportaciones de artistas e intelectuales saltillenses, que han contribuido al desarrollo de las bellas artes de México, han sido su fiel escudo intangible que la ha protegido del olvido o del “no me acuerdo”. El periodista que, antes de escribir un artículo sobre antropología urbana saltillense, revisa el estado que guardan las cosas, encuentra valiosa información en el bazar, con el valor añadido de una explicación previa de la propietaria sobre el material que requiere para su investigación.

 

Seguros contra la desmemoria

Así, lugares como este bazar-anticuario se convierten en celosos guardianes no sólo de la economía urbana, sino también de la memoria colectiva. Baste recordar la historia de “Thomas Carlyle, quien trabajó con intensidad en el primer volumen de su monumental estudio en tres partes sobre la Revolución Francesa, convencido de que sería su mejor obra. Prestó el manuscrito a su amigo John Stuart Mill para que lo leyera; este lo dejó junto a la chimenea. Una mañana, la mucama, al limpiar la habitación y ver las páginas regadas por el piso, las echó al fuego sin percatarse de su valor. Cuando Carlyle se enteró de que su manuscrito había sido reducido a cenizas, se hundió en una depresión abismal. Tiempo después, todavía desolado, vio por la ventana a un albañil que, parado en un andamio, cantaba y silbaba alegremente mientras colocaba un ladrillo tras otro. Al contemplarlo, Carlyle decidió reconstruir su libro, una página a la vez”. Lo logró, y su Historia de la Revolución Francesa se convirtió en una obra famosa que aún se recuerda.

Sin embargo, no siempre hay un albañil cantando al otro lado de la ventana ni una segunda oportunidad para reescribir lo perdido. Muchos documentos, fotografías y testimonios de la historia de Saltillo han corrido la misma suerte que aquel manuscrito: han desaparecido por descuido, por el paso del tiempo o por la indiferencia. En ese sentido, el bazar de doña Eli funciona como un refugio silencioso y perseverante. Aquí, entre vitrinas y muebles antiguos, se resguardan papeles que podrían haber terminado en la basura, pinturas que alguien consideró sin valor y cartas que cuentan trocitos de la vida de la ciudad.

 

Gustos y preferencias

Si bien no se identifica -o, mejor dicho, no se define- como una mujer feminista, en la conversación que entabla con el potencial consumidor del bazar muestra un “exquisito” sesgo hacia cuatro mujeres, particularmente por sus obras artísticas y literarias: Elena Huerta, Piedad Valerio, Severita Euresti Castañeda y Josefina Rodríguez de Mazatán.

Su más reciente adquisición la muestra con orgullo al articulista que frecuentemente se retroalimenta de sus conocimientos sociales sobre la Región Sureste de Coahuila. Se trata de un óleo pintado sobre un fondo no de lienzo, sino más rígido, de Piedad Valerio, de 1930: el clásico florero con un ramillete de claveles en flor. Es muy respetuosa de los historiadores de Saltillo con posgrados en universidades europeas; nunca ha pretendido competir con ellos. Lo mucho o poco que sabe lo ha conseguido gracias a su perseverancia y gusto por la historia, a través de lecturas autoimpuestas. La actitud humilde ante los logros y éxitos en la vida la aprendió cuando participó en un concurso bíblico que se celebró en la Sociedad de Obreros del Progreso; la unión de jóvenes cristianos la organizaba en la ciudad.

 

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 14 horas

Un niño de 13 años

Hace 14 horas

Rocha y Washington

Hace 14 horas

Narcoestado