Saltillo

Publicado el domingo, 13 de febrero del 2022 a las 04:06
Saltillo, Coah.- El 13 de febrero de 1929 fueron fusilados en Parras de la Fuente un grupo de cristeros y dice la historia y la tradición oral que Isidro Pérez se salvó de ser ejecutado por un anillo que tenía la imagen de la Virgen María y otros dicen que era del Sagrado Corazón de Jesús.
La ejecución se realizó en el antiguo panteón San José de Parras. José Rodríguez González, Francisco Guzmán, Plácido Arciniega, Antonio Muñiz, Juan Silva García, Dolores Rodríguez, Bernardo Morales, Francisco y José Fuantos e Isidro Pérez Vázquez, Antonio Verástegui y Manuel Avila fueron sentenciados al paredón frente a tapia del panteón, por oponerse al gobierno y defender la religión católica.
La placa colocada en una barda del panteón refiere que fueron fusilados el 10 de enero de 1927 y otros documentos señalan el 13 de febrero de 1929, en un miércoles de ceniza
La historia y la tradición oral dice que el coronel dirigió la ejecución y dar el tiro de gracia a quienes se oponían al Supremo Gobierno al grito de ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!, refiere José Antonio García, historiador de Parras.
Se dice que Isidro Pérez instintivamente se llevó a la frente la mano y la bala pegó en el anillo que llevaba. La bala desprendió el dedo y se incrustó en un ojo.
Los “pelones”, soldados del gobierno, gritaron con ironía “ahora que los resucite Cristo Rey”. En ese momento, el único sobreviviente a la descarga de fusilería exclamó “¡A mí me ha resucitado!”.

Ante el clamor de la gente, el coronel se negó a matarlo y lo mandó a curación en una especia de clínica de Parras. Luego fue trasladado a Filadelfia, otros dicen Houston, en Estados Unidos, para ponerle a salvo. “Lo mío es un milagro y gracias a Dios he vivido para contarlo”, decía después.
En Parras circulan fotos antiguas de Francisco Guzmán, José Rodríguez, Francisco y José Fuantos, que formaban parte de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana.
También se dice que el jefe militar de Parras aprehendió a miembros de la ACJM, quienes se hincaron abriendo los brazos en cruz para la ejecución: Pérez se llevó las manos a la cabeza y el anillo lo salvó. Se desplomó herido y una cruz se formó en su frente con el impacto.
La tradición oral dice que el cristero, de 21 años, exclamó: ¡Jesús, María y José, ofrezco mi corazón y el alma mía! ¡Jesús, José y María! ¡Asistidme en mi última agonía! ¡Jesús, José y María, haced que expire en paz y en tus brazos alma mía!”.
El movimiento cristero surgió porque el presidente Plutarco Elías Calles restringió los derechos de la Iglesia Católica y los católicos se levantaron en armas en estados como Zacatecas, Jalisco, Guanajuato, Michoacán y en Parras también hubo respuesta para recuperar la religiosa, pues a los sacerdotes se les prohibió dar misa e impartir los sacramentos.

La llamada Ley Calles, vigente a partir del 31 de julio de 1926, ordenaba expulsar a los sacerdotes extranjeros que celebraran culto o administraran sacramentos, con lo que se suspendieron las misas como resistencia pacífica
Antonio García, dedicado a rescatar la historia de Parras e impulsos del grupo Fotografías Antiguas y Antigüedades de Parras, señala que un grupo de jóvenes defendieron la libertad religiosa, se apoderaron de la Presidencia Municipal y de la cárcel, desarmaron a los policías y celebraron el triunfo, antes de escapar porque llegaron tropas de Torreón para aprehenderlos.
Cuando fueron detenidos y ejecutados, tres sobrevivieron a las descargas, entre ellos Isidro. Los tres rezaban mientras se daba la orden de darles un balazo en la cabeza. Solo se salvó Isidro.
Añade que en Parras se construyeron túneles que comunicaban a las iglesias con casas de “pudientes”, como el que va de la Parroquia al estacionamiento del Hostal El Farol, que con el tiempo fue tapado.
“ Se sabe también de otro que iba desde el Colegio de San Ignacio a la casona que hoy ocupa la Escuela Normal y uno más que iba del antiguo Curato hacia el Santuario de Guadalupe”.
“ Seguramente existen más, pero estos son los que puedo asegurar que existen debido a que personas de mucho respeto y seriedad me comentaron de su existencia. Dichos túneles se usaban para el tránsito clandestino de los sacerdotes, como lo cuenta la autora del libro ‘Antes que el tiempo los borre’, que no es otra cosa que las vivencias de una señorita que se casa con el hijo de una familia que vivió en la casa del antes Hostal El Farol””.
La mujer llegó a ver “jardineros “altos, de piel muy blanca y hablando entre ellos en latín, lo que hace concluir que eran sacerdotes que se hacían pasar por trabajadores de la casa para pasar desapercibidos, concluye.

Notas Relacionadas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 7 horas
Más sobre esta sección Más en ZocaloApp-home2
Hace 8 horas
Hace 15 horas
Hace 16 horas
Hace 16 horas
Hace 18 horas
Hace 19 horas
Hace 19 horas
Hace 20 horas
Hace 20 horas
Hace 20 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia