Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Inaugura Javier Díaz el Altar Monumental en el Barrio de Santa Anita Políticas públicas incentivan la atracción de empresas: director de Santamarina y Steta Una jueza prohíbe al Gobierno de Trump amenazar con procesar a funcionarios electorales Lobos de la UAdeC están de regreso a los Playoffs Cobra vida la Alameda Zaragoza con actividades del Festival Ánimas del Desierto 2026

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Los dos momentos en que ganó ‘El Mencho’

Por Salvador García Soto

Hace 6 años

Para llegar a convertirse hoy en día en la organización más violenta y poderosa del narcotráfico en México, al grado de que puede desafiar y atacar al Estado mexicano sin sufrir ninguna consecuencia, el cártel Jalisco Nueva Generación pasó por dos momentos claves en los dos últimos sexenios: el primero, en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, donde se consolidó e incrementó su presencia en el territorio nacional y su capacidad de fuego, al grado que derribó en mayo de 2015 un helicóptero Cougar del Ejército Mexicano, con un disparo de lanzagranadas, matando a siete militares en el municipio de Villa Purificación, Jalisco; y el segundo momento fue el atentado perpetrado en contra del secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfuch, el 26 de junio pasado.

Entre esos dos momentos la organización de “El Mencho” pasó a convertirse en una auténtica y real amenaza para la seguridad nacional, por transgredir límites y desafiar abierta y retadoramente con acciones que ningún otro grupo del narcotráfico había intentado. En esos dos hechos, las respuestas de los presidentes en turno lo terminaron fortaleciendo y fomentando el crecimiento de la organización y la imagen de “intocable” de su líder Nemesio Oseguera.

Peña, el error de la exclusividad al ejército

El 1 de mayo de 2015 quedó muy claro que ese grupo no era ya solo una célula escindida del cártel de Sinaloa, sino que se había convertido en una organización que tenía una fuerza armada propia y capaz de atacar y tirar, con un lanzagranadas, a una aeronave militar tripulada. Hasta ahí, el combate al CJNG lo realizaban conjuntamente la Sedena, Marina y la Policía Federal, pero tras aquel ataque a los militares, el secretario de la Defensa del entonces, general Salvador Cienfuegos, le pidió al presidente Peña Nieto que le otorgara “intervención completa y exclusividad al Ejército” para enfrentar a la organización de Nemesio Oseguera. La exclusividad militar, lejos de funcionar, permitió que el grupo incrementara su presencia y su violencia en todo el territorio nacional.

La tibieza y el miedo de López Obrador

El otro error presidencial que terminó fortaleciendo aún más al cártel del “Mencho” ocurrió el 27 de junio pasado, un día después de que un comando armado de cerca de 30 sicarios intentaron ejecutar al secretario de Seguridad de la Ciudad de México en pleno Paseo de la Reforma. El mensaje del Presidente a la mañana siguiente de aquel brutal atentado a García Harfuch, no solo fue decepcionante sino muy preocupante: el Jefe del Estado mexicano claudicaba a su responsabilidad de responder a un desafío directo y altamente violento a su Gobierno cuando, en lugar de anunciar una estrategia frontal para combatir al CJNG y responder con toda la fuerza y poder del Estado, repitió su consabido discurso: “no habrá ni guerra ni pacto”.

Fue como si a AMLO le hubiera temblado una vez más la mano y el miedo lo haya hecho renunciar a su obligación de defender al Estado de la violencia criminal, tal y como lo hizo aquel 17 de octubre de 2019 cuando, invocando “razones humanitarias”, terminó por rendir al Ejército y obligarlos a doblegarse ante las amenazas del cártel de Sinaloa, entregándoles a un detenido con orden de aprehensión como Ovidio Guzmán, el hijo de Joaquín Guzmán Loera.

Del mismo tamaño que aquella penosa rendición y capitulación ante los barones del narco sinaloense, fue la nula respuesta que tuvo al intento de asesinar al Jefe de la Policía más grande de la República en pleno corazón político del país, solo que esta vez la rendición de AMLO fue ante el “señor Mencho”, como llaman sus sicarios al sanguinario capo…. Los dados mandan Serpiente. Semana negra.

Notas Relacionadas

Políticas públicas incentivan la atracción de empresas: director de Santamarina y Steta

Hace 12 minutos

Colaborador de Taddei rechaza dejar el IEE Sonora

Hace 1 hora

Hacienda confía en cerrar el año fiscal de acuerdo a lo programado

Hace 2 horas

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 18 horas

El constructor

Hace 18 horas

CDMX, ganadora de la F1

Hace 18 horas

Maledicencia artificial