Opinión
Por Ramón Rocamontes
Hace 5 años
Ayer en el día del educador, cuando estaba con el tema para escribir la columna de hoy, “Deportiva-Mente”; me di la oportunidad de felicitar a todos los que por su papel, son y serán, además de maestros; padres, psicólogos, doctores, nutriólogos y guías, no solamente para la educación, sino por lo que impactan en la vida de sus estudiantes, y que en muchos casos, prevalece su esencia, por toda su existencia.
Ni todo el dinero del mundo, pagará por el tiempo, la entrega, energía y amor, que ofrecen para sus educandos.
En el caso del educador físico, un docente, poco apreciado en su mayoría, por lo que ha significado la Educación Física, para México, ya que durante muchos años, se ha ido aminorando el interés en ésta parte fundamental, de la vida de los estudiantes, aunque este tema, no será el eje central, en esta ocasión.
Todos los educadores, además de los padres, médicos, jueces, policías, políticos, periodistas, intelectuales, y medios de comunicación, tienen una función educativa relevante en la vida de los estudiantes.
La educación tiene, entre unos y como grandes objetivos; facilitar la felicidad personal de sus estudiantes y la dignidad de la convivencia cotidiana.
El ser educador, no es una simple decisión; no se puede reducir a un trabajo, ya que es más que una profesión.
Cuando un maestro docente, se pone el traje de educador, por vocación; en su vida, se lo vuelve a quitar.
Felicito de igual forma a todos mis amigos y conocidos, que son educadores físicos, ya que su labor, se traslada a una profesión, nada sencilla, por el tiempo, para planear, ejercer y en muchos casos, meter dinero de su bolsa o incluso material, para poder sacar adelante su labor, para con sus estudiantes.
Nada fácil, ni siquiera se puede imaginar, amigo lector, todas las situaciones que enfrentan, los maestros educadores, cuando cruzan la puerta del salón de clases o la clase de educación física.
Pregunten a los padres de familia, sobre el poco más de un año, que han estado en clases en línea con sus hijos; les aseguro que muchos de ellos (Los papás), a la semana, ya querían regresar a las clases presenciales a sus pequeños retoños.
Los educadores, son maestros, porque tuvieron fe, amor y voluntad, en lo que hicieron, para convertirse en los protagonistas de su salón de clase, para educar a sus alumnos, en el aula, pero de manera indirecta, lo han hecho con muchos padres de familia.
El calor humano y el estar cerca de sus alumnos, son sólo unas de las cualidades, que retribuyen con el afecto de verles cada día, con su mejor sonrisa, que es el combustible, para mantenerse firmes, incluso cuando las cosas no están bien.
Muchos maestros educadores, orgullosos de su profesión, tienen en sus manos una gran responsabilidad y privilegio de brindarle al alumno, el mejor regalo que puede haber en la vida y que nombre es; la educación y enseñanza.
Recuerdo un anécdota, cuando estudiaba yo en la escuela primara, Josefa Ortiz de Domínguez. Una de mis maestras de esta etapa trascendental en mi vida, me dijo lo siguiente:
“Mira hijo, si tú no aprovechas tu educación, no vas a llegar a ningún lado”. “Yo sólo soy un medio en tu vida y quiero lo mejor para ti, ya que podrás tener muchos maestros, hasta que termines, pero si no asimilas y no desarrollas todas tus fortalezas y cualidades, de nada servirá el trabajo que hacemos en tu vida. Sé agradecido”, agregó.
Estas palabras me impactaron tanto, como las de muchos maestros y entrenadores en mi vida y que jamás olvidaré, sin embargo todos los educadores o maestros, por los que fui dirigido. Dejaron una semilla en mi vida, que aún sigo cosechando en todo lo que hago.
Un educador, trabaja de manera desinteresada, con la intención de ser el mejor, con metodología, con paciencia, con respeto y para alcanzar la felicidad y la dignidad de las personas, aun olvidando su propia existencia.
La educación física es el espacio educativo en el que se ordenan los juegos, en donde se puede aprender que el cuerpo, las palabras y números tienen relaciones mágicas.
Correr da sensación de libertad, jugar un partido o hacer equipo, da una sensación de orden; así mismo, navegar es una sensación de calma, hacer gimnasia es una sensación de equilibrio, entre otras muchas más enseñanzas.
Aunque hay mucho que añadir, sólo quiero decir, que el significado del deporte, del juego o del movimiento, además de buscar la forma o el desarrollo de capacidades del niño y el adolescente, intenta comprender la importancia de algunas cosas, fundamentalmente de la que ahora resulta urgente ocuparse y es principalmente: la salud.
Hasta la próxima y felicidades de nuevo a todos esos educadores, que son héroes desconocidos y que por su entrega, hacen de sus alumnos, mejores personas.
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