Hace un año, tras la marcha de mujeres en demanda de equidad, justicia y, especialmente, respeto irrestricto a su derecho de sentirse seguras, se denunció, en muros físicos y virtuales, a decenas y decenas de maestros y alumnos como acosadores, hostigadores, y autoridades de diversas instituciones académicas prometieron mano dura para eliminar ese cáncer social. Pues resulta que un año después la situación es exactamente la misma.
Alumnas del Tecnológico de Saltillo, de diversas escuelas y facultades de la UAdeC, de colegios e incluso de preparatorias como el Ateneo Fuente, Mariano Narváez y Jaime Lozano, denunciaron a través de “tendederos virtuales y diarios de acoso” la violencia a la que son sometidas por compañeros de estudios e incluso por maestros.
Los testimonios se pueden contar por decenas, ya sea relatando algunos episodios sufridos o reclamando la inacción de las autoridades que, se supone, están para velar por sus derechos, por su seguridad.
Cabe recordar que, en 2019, la máxima casa de estudios de Coahuila instituyó el Protocolo de actuación para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia de género, esto después de que trascendiera una red de packs con imágenes íntimas de alumnas.
Lamentablemente, eso no sirvió para nada. En violencia de género estamos igual, sino es que peor que el año pasado, y el antepasado… que siempre, y los testimonios de decenas y decenas de víctimas lo comprueban.
De plano, como sociedad, no avanzamos nada y seguimos anclados en una misoginia, un machismo brutal y homicida y ante esto lo menos que pueden hacer las mujeres es gritar, protestar, movilizarse, y eso debemos entenderlo y apoyarlo, todos.
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