Desde hace tiempo se discuten en círculos académicos y políticos las funciones que tiene el Banco de México, desde que el Congreso de la Unión (Cámara de Senadores) ratificó su autonomía del Gobierno federal a propuesta de la administración del presidente Carlos Salinas (1988-94). En México, como en otros países con economías similares, sus actividades prioritarias se enfocan a la estabilidad monetaria, a través del control del circulante monetario y la tasa de interés, además de la observancia de un tipo de cambio (generalmente peso/dólar) que no presente caídas o aumentos bruscos y excesivos, variables que sin duda permiten, en general, un mejor control de la inflación.
Los debates sobre el banco, que dirige el maestro Alejandro Díaz de León, surgen de si tal institución debería ampliar sus funciones en cuanto a impulsar también el crecimiento económico, como lo tiene por norma la SHCP, o debe permanecer con los mismos objetivos que ha desarrollado hasta la fecha. Algo que puede abonar a ese debate, para que el lector de esta columna tenga una idea más clara sobre ese asunto, es la entrevista que concedió a los medios de comunicación, hace algunos días, uno de los subgobernadores de Banxico, en donde comentó sus puntos de vista sobre el comportamiento económico del país para finales de este año, y que en ocasiones -por razones políticas o ideológicas- algunos comentaristas en la materia omiten hablar de lo que se transmite en canales de televisión del Estado porque la información divulgada puede estar sesgada en favor de la política económica que formula la SHCP, con la autorización del Presidente de la República.
Parafraseando lo que dijo a través del método socrático de la mayéutica: ¿Está de acuerdo con la función monetaria que cumple actualmente el banco? Antes de contestar la pregunta, es conveniente recordar que en economía se dan los matices, es decir no todo es negro o blanco; a pesar de priorizar el control inflacionario, el banco, también considera el crecimiento económico, es decir no lleva una política monetaria a rajatabla, ortodoxa. Y la evidencia se presenta porque contribuye a dinamizar las actividades económicas bajando la tasa de interés, que es la que consideran las instituciones financieras comerciales y públicas como base para añadirle otros costos administrativos y técnicos, y ofrecerla como costo a los créditos que solicita el consumidor, o bien como premio al ahorrador. En los hechos, eso ha resultado benéfico, al menos en el área metropolitana de Monterrey, donde se han incrementado los créditos hipotecarios por la disminución de los réditos. Sin embargo, vale la pena decir que las tasas hipotecarias que maneja el Infonavit superan por varios puntos a las del mercado.
¿Los organismos multilaterales (FMI, BM, BID…), tienen una agenda política que imponen a las economías emergentes cuando solicitan un crédito? Es prudente aclarar que, más que agenda política, tienen intereses de mercado; y por otra parte, generalmente han sido las economías subdesarrolladas las que acuden a ellos. Y por la experiencia que han tenido algunos países del cono sur, enfrentarlos desconociendo los acuerdos establecidos, ha sido desastroso para la vida social de sus habitantes.
¿Qué estimación tiene para el PIB de México en 2020? De acuerdo con información que recoge el banco central entre el sector empresarial, la caída del PIB será en un rango de -8.5, a -9 por ciento. Sin duda, un retroceso muy significativo en gran medida achacable a la pandemia del Covid-19.
¿Está de acuerdo con el Presidente de la República en no endeudar más al país con préstamos del exterior? Mi posición es que la economía todavía tiene capacidad de endeudarse, siempre y cuando lo haga en sectores muy focalizados, que permitan un retorno de la inversión en el mediano o largo plazo, independientemente de si es en sectores productivos o sociales. A manera de “pie de página”, sin que esto desmerezca u opaque la brillante carrera profesional del entrevistado, su esposa es parte del gabinete de la 4T.
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