Coahuila
Hace 3 años
Con este, concluimos la serie de cinco artículos basados en los textos que don Rafael Villarreal Martínez plasmara en “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años una narración para mis nietos,” (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen: Personajes. Sitios y Recuerdos,” (2010).
Al presentarse la sucesión de don David Cárdenas Valdés, el gobernador Braulio Fernández Aguirre apoyó al secretario general de gobierno, José Ramírez Mijares, un hombre de trato correcto y amable, abogado de profesión. Durante la administración de Ramírez Mijares, ocupaba el cargo de tesorero municipal Juan García Carral, boticario de profesión y propietario de la Farmacia El Globo ubicada en las calles de Dr. Mier y Padre de las Casas. Con Juan me unía una distante amistad. Así, la noche del 18 marzo de 1970, se ofreció una carne asada para agasajar al periodista Lorenzo Blanco Sánchez quien había sido nombrado jefe de la Oficina de Migración. Una vez concluida, Juan invita al grupo conformado por Homero Niño Portales, Oscar Valdés Vargas, Rogelio Nolasco, Juan Valdez, Luis Garza Bedia, Alfonso Ainsle Jiménez, el propio Blanco Sánchez y a mí a tomar un café en el Restaurante 57. Obvio la discusión giraba sobre política y él, dado que era el personaje del momento, pontificaba haciendo gala de supuesta sabiduría. En una de tantas discusiones surge el tema de la honestidad de los políticos y funcionarios públicos y el interlocutor en cuestión emite una frase que quedaría para la posteridad “No hay funcionario público que no sea ratero.” La contundencia de esa afirmación nos dejó petrificados, el silencio reinó por cerca de un minuto. Oscar Valdés sería quien preguntara si eso incluía desde el presidente de la república hasta el más modesto gendarme, incluyendo por supuesto al autor de tan claridosa frase, a lo cual García Carral asumiendo pose de sumo sacerdote respondió afirmativamente. En su número siguiente, el semanario El Pavoroso Caso tuvo como encabezado la frase antes mencionada. Al poco tiempo llegaron enviados de la Secretaría de Gobernación para efectuar investigaciones. Meses después García dimitió de su cargo debido a acusaciones, nunca comprobadas, de supuestos malos manejos.
Don Rafael nos narra que Ramírez Mijares desarrolló su administración, 1970-1972, con la misma prudencia y sencillez que proyectaba su persona. Nunca he olvidado, nos dice, cuando al fallecimiento de mi Padre, a la medianoche del 16 de septiembre de 1970, se presenta a ofrecer sus condolencias. Contiguo a la habitación donde se encontraba el féretro cubierto por las insignias de la logia masónica, Ramírez Mijares me refiere el mucho aprecio que sentía por él y el agradecimiento que le guardó porque en las discusiones para arreglar los conflictos laborales, años atrás, mi Padre fue un líder duro, pero siempre dispuesto a dialogar y tratar de llegar a acuerdos razonables para las partes. Veamos otros políticos de entonces.
Uno de ellos era Oscar Pope Jiménez quien fue un político singular en la historia de Piedras Negras. Su juventud tiene muchas historias con las cuales se podrían llenar páginas y páginas de agradables recuerdos que disfrutarían mucho sus nietos, porque a sus hijos seguramente se las platicó en algún momento. Fue Juez del Registro Civil a principios de la década de los años cincuenta y desde ahí prestó un gran servicio a la nación. Durante la candidatura presidencial de don Adolfo Ruiz Cortines, uno de sus oponentes era el general Miguel Henríquez Guzmán quien se decía originario de Piedras Negras. Cuando se solicita probar la veracidad de lo afirmado, se le requiere a Pope que hurgue en los archivos para ver si existía el acta de nacimiento respectiva. Tras de una intensa búsqueda hace del conocimiento de sus superiores que, en los archivos de la Oficialía Primera del Registro Civil de Piedras Negras, Coahuila no existía antecedente de que hubiese nacido aquí tan importante personaje, con lo cual su candidatura quedó muy cuestionada. Revisemos otro personaje.
Allá por los años treinta del pasado Siglo XX, en lo que era el patio de la casa ubicada por la calle de Xicoténcatl, entre Rayón y Mina, propiedad de don Pedro Flores y su esposa doña Simoncita, un par de chamacos decidieron establecer una singular sociedad. Pedro Flores y Osvaldo Villarreal Valdés unieron esfuerzos y crearon lo que pronto bautizamos como un circo. Lejos estábamos de imaginar que éramos testigos del inicio de Valdo Villarreal en lo que sería su exitosa carrera en el mundo de los negocios. En aquel rústico circo, que presentaba una función diaria, el artista principal era Jesús Morado, “La Borbollona,” cuyo número principal era la imitación de las cantantes del momento. Aquella asociación circense fue todo un éxito, tarde a tarde el sitio resultaba insuficiente para albergar a quienes acudíamos a presenciar el espectáculo previo pago de cinco o diez centavos. Sin embargo, la carencia de esas cantidades no era impedimento para tener acceso al mismo. El circo también creó su propia moneda, como medio de pago se aceptaba botones, los cuales posteriormente los organizadores iban por ahí a venderlos a alguna mercería, ni quien dudara que Valdo tuviera un sentido innato para los negocios. Al paso de los años Valdo, junto con sus hermanos, se dedicó a trabajar en el negocio de sus padres don Lucas y doña Virginia. Tras de ello, por una temporada se ausentó de Piedras Negras y se dirigió a Anáhuac, Nuevo León. En pleno auge del cultivo de algodón, Valdo se dedicó a manejar los camiones propiedad de sus primos Josué y David Cárdenas Valdés. Una vez de regreso a Piedras Negras, a la par que se involucraba en la administración del negocio familiar, trabó amistad con Humberto Flores Garza quien a lo llevaría al mundo de la política. Pronto, Valdo se convirtió en uno de los baluartes juveniles del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y al trascurrir del tiempo consolidaría una sólida presencia en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Bajo las siglas de ese partido político fue diputado local, diputado federal suplente y presidente del Comité Municipal en Piedras Negras. En cuanto a cargos públicos estuvo al frente de Obras Publicas en la administración de don David Cárdenas Valdés, y durante el trienio 1979-1981 fue el responsable del área de Obras por Cooperación. Aquí, trabajamos juntos en beneficio de nuestra ciudad. Valdo con su habilidad para interactuar con los nigropetrenses de todos los niveles socioeconómicos, convencía a unos y otros de realizar su aportación para tal o cual obra que habría de beneficiarlos. Como encargado de las finanzas municipales, yo tenía el compromiso de que los recursos obtenidos se manejaran correctamente para los fines señalados, además de ser responsable de que el municipio aportara las cantidades requeridas para completar las obras. Sin dudarlo, ambos cumplimos con nuestra respectiva encomienda y la obra pública afloró durante aquellos años.
La actividad política y la función pública nunca distrajeron a Valdo de la atención de sus negocios. La Casa Villarreal continuó siendo un floreciente negocio, mientras que las salas de cine de su propiedad se consolidaban tanto en Piedras Negras como en Monterrey, Nuevo León. Aquí en nuestra ciudad, el Cine Buenavista ubicado en la calle Padre de las Casas, y Aldama fue el pionero de la cadena. Posteriormente establecerían el Cine Terraza Villarreal, en la esquina de las calles de Allende y Anáhuac; el Bellavista por la Avenida Román Cepeda; y la Terraza América, en la calle de Jiménez enfrente de la escuela primaria Benito Juárez. Estas salas cinematográficas constituyeron el antecedente de lo que fueron el Cinema Villarreal 70, los Gemelos Cavisa y Cineplex Tecnológico que operaron en Piedras Negras, las cuales junto con las más de treinta salas distribuidas a lo largo del noreste del país constituyeron la más importante cadena de exhibición de películas de la región, las cuales más tarde administrarían Osvaldo Villarreal Salinas y Jaime Villarreal de los Santos quienes prosiguieron lo construido por sus progenitores Osvaldo y Armando.
Aun hoy hay quien se pregunta cómo fue que siendo Valdo un personaje muy popular entre los nigropetrenses y con una probada convicción de servicio, nunca fue postulado por el PRI para ser presidente municipal. La respuesta es que el PRI, o mejor dicho sus dirigentes, en ocasiones ignoran a sus mejores cuadros y actúan a destiempo. Ese fue el caso con Valdo. A finales del trienio 1979 -1981, él era el candidato natural para el siguiente periodo. Cuando los dirigentes del partido le propusieron la candidatura, Valdo en un acto poco usual les dijo: “Señores muchas gracias, pero el ofrecimiento llega tarde. Sí esto hubiera sido años atrás no hubiera dudado en aceptarlo, hoy ya no es tiempo. Las circunstancias personales me obligan a decirles que no acepto la candidatura.” La cobertura de la deuda con un leal y eficiente priista quedó insoluta y Piedras Negras se perdió lo que hubiera sido un excelente presidente municipal. Lo que a continuación trascribiremos, don Rafael lo escribió en 2010.
Elías Sergio Treviño Earnshaw, Elías Sergio como era conocido, provenía de una de las familias más antiguas de nuestra ciudad. Su padre el doctor Elías Treviño desarrolló una labor profesional que trascendió generaciones. Su madre, doña Delfina Earnshaw, se distinguió por las labores sociales que desarrolló en beneficio de la ciudad. Ellos eran los propietarios de aquella Clínica Maternidad Delfina, ubicada en la esquina de las calles Padre de las Casas y Terán, en donde una generación de completa de nigropetrenses vio la primera luz. Una vez derruido el inmueble pasó a ser parte de lo que hoy conocemos como el Autel Río.
Por lo que concierne a la carrera política de Elías Sergio, esta se remonta hasta principios de los años sesenta cuando se suscitó el evento que les comentamos en el articulo anterior de como el capitán Ramiro Peña Guerra fue electo presidente municipal. Fue en esa administración en donde debutó en la vida pública. Años más tarde, apadrinado por el entonces dirigente estatal del PRI, Juan Pablo Rodríguez, Elías Sergio se lanzó a buscar la dirigencia de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en Piedras Negras. En dicha contienda yo formaba parte del grupo que apoyaba a Juan García Carral. Los candidatos y sus grupos hicieron una campaña abierta y limpia en busca del apoyo de los cenopistas nigropetrenses. Les comentare cómo se decidió aquello. El día de la elección los candidatos arribaron con sus respectivos grupos, al momento de emitir los votos aquellos estaba literalmente parejo. Ante ello, decidimos ir por una persona propietario de una gasolinera quien siendo delegado con derecho a voto no se había presentado. Con ello creíamos asegurar la victoria de García Carral. Sin embargo, cuando llegó el momento del voto final, nuestro supuesto simpatizante anunció que su voto era para Elías Sergio, poco le importó el compadrazgo y la amistad que decía profesar para nuestro candidato. Nada había que protestar, las elecciones fueron claras y ganó quien tuvo la mayor cantidad de votos.
En 1972, Elías Sergio se convertiría en el candidato a la presidencia municipal nigropetrense, elección que ganó con facilidad para convertirse en el jefe de la comuna durante el trienio 1973-1975. Durante su administración se dio a la tarea de iniciar el rescate del centro histórico. Cuando en 1989, los eventos políticos amenazaban con crear el caos en la ciudad, se buscó a Elías Sergio para que tomara de nueva cuenta las riendas del municipio, logrando que, al entregar el cargo a finales de 1990, la confianza y la tranquilidad entre los nigropetrenses se hubiera recuperado. A partir de ahí, Elías Sergio se convirtió en una figura conciliatoria cuando se presentan desavenencias políticas en nuestra ciudad [Posteriormente], encabezó el Consejo de Planeación Urbana desde donde aportó sus conocimientos y ecuanimidad para resolver las disputas en la materia, lo cual le permitió convertirse en el referente de la política nigropetrense. Este escribidor apunta, el ingeniero Trevino Earnshaw fue el padre de la alcaldesa actual de Piedras Negras, Norma Treviño Galindo.
En 1984, don Rafael narra, los priistas nigropetrenses elegimos a Carlos Juaristi Septién para que fuera el candidato a la presidencia municipal, pero hubo quienes no quedaron conformes con la selección y emigraron hacia otros partidos políticos, especialmente hacia el PAN. Bajo estas siglas emergió como candidato Eleazar Cobos Borrego, médico de profesión, pero con poca experiencia en las lides políticas. Cuando las elecciones se efectuaron, Carlos obtuvo una victoria clara. Ello vino a representar un serio revés para aquellos que veían la elección como un vehículo de revancha personal. Los electores una vez más les dieron la espalda. Sin embargo, los panistas y sus compañeros de ocasión decidieron llevar las cosas al extremo. La noche del 29 de diciembre de 1984, mientras que Carlos tomaba posesión para iniciar el trienio 1985 -1987, los panistas continuaban arguyendo de manera infundada que su candidato había triunfado en las elecciones. De pronto, de quien sabe dónde empezaron a aparecer grupos porriles. Primero protestaban a gritos, después lanzaban piedras y más tarde procedieron a incendiar el edificio del antiguo Palacio Municipal [que hoy alberga al Museo de la Frontera Norte.] Desatada la violencia se dieron a la tarea de atacar cuanto edificio y vehículo encontraban a su paso. La ciudad vivió una noche para no recordarse, al día siguiente todos comentábamos que eso no era la forma de comportarnos de nosotros, seguramente, decían algunos, “a estos los trajeron de afuera.” La zozobra no acabó ahí, los panistas quisieron convertir nuestra ciudad en cabeza de playa para crear la inestabilidad, algunos de ellos huyeron buscando refugio en Eagle Pass, Texas. Desde allá, a través de la estación de radio KEPS, incitaban a la violencia. Otros simplemente desaparecieron sin que se conociera su destino, tiempo después reaparecerían. A pesar del alboroto armado, la mayoría de la población no siguió a los panistas. Lo único que deseábamos los nigropetrenses era que retornara la tranquilidad y volver a vivir sin sobresaltos. A pesar de estos incidentes, Carlos inició su administración. El comienzo no fue fácil, sin embargo, con el apoyo del gobernador José De Las Fuentes Rodríguez, Carlos empezó la labor de reconstrucción. Pronto, la ciudadanía fue reafirmando que su elección no había sido equivocada y la concordia se recuperó al tiempo que la obra pública se desarrollaba. Fue durante esta administración que se decidió emprender lo que vendría a ser la nueva etapa de crecimiento de la ciudad. Carlos presentó a las autoridades estatales un proyecto para cambiar la sede de los poderes municipales. El sitio escogido fueron los terrenos propiedad de los herederos de Clay Fisher. El ejecutivo estatal estuvo de acuerdo en respaldarlo y tras de las negociaciones correspondientes, se adquirieron dichos terrenos y se inició la obra. En el mes de noviembre de 1987, se inauguraron las instalaciones que hasta la fecha albergan la Presidencia Municipal. A la par, se construyeron nuevas vialidades y los servicios públicos de agua y drenaje se ampliaron no solamente hacia esos rumbos, sino también a las colonias populares. Carlos terminó su mandato recibiendo el reconocimiento de la población. A partir de ahí, construiría una destacada carrera política. Primero fue electo como Diputado Federal suplente del Dr. Rogelio Montemayor Seguy. Una vez que este fue nombrado candidato del PRI a la gubernatura de Coahuila, Carlos ocupó su escaño. Durante la administración de Montemayor Seguy, se desempeñó como secretario general de gobierno destacándose por el manejo de la política y la labor de conciliación que desarrolló para mantener la paz social.
En la etapa final de la administración encabezada por el presidente Ernesto Zedillo, Montemayor fue nombrado director general de PEMEX y llevó a Carlos como director corporativo de administración. Hasta ahí todo indicaba que el futuro político le pertenecía. Sin embargo, con el arribo de Vicente Fox Quesada a la presidencia de la república las cosas cambiarían en lo general para el país y para Carlos en particular. Bajo el pretexto de un supuesto desvió de fondos desde la paraestatal hacia la campaña del candidato priista, Francisco Labastida Ochoa, el panismo montó una campaña en contra de Montemayor, Juaristi Septién y otros funcionarios. Sin sustento jurídico, solamente basados en la sed de venganza y buscando aparecer como defensores de la probidad, los panistas iniciaron una campaña mediática de linchamiento. Entre otras cosas, los panistas no le perdonaban a Carlos haberlos derrotado en las urnas en 1984 y al no entregarles la presidencia municipal de Piedras Negras, los exhibió como entes violentos. La persecución política duró varios años sin que se pudiera probar cargo alguno, todo se evaporó junto con la credibilidad de Fox quien terminó su mandato exhibido como un mal gobernante. Finalmente, los jueces por consigna no dieron para más y otros miembros del poder judicial concluirían que ni Montemayor, ni Carlos y los otros perseguidos políticos eran responsables de lo que se les acusaba. Tras de eso, Carlos se ha dedicado a los negocios, pero recordara como al final de su periodo como presidente municipal dejó a Piedras Negras en plena transformación.
Ese proceso habría de continuarlo Ernesto Vela del Campo quien se había desempeñado, de manera excelente, como tesorero municipal durante la administración de don David Cárdenas Valdés. Si bien, entonces, don Rafael y él no coincidían en sus preferencias políticas, con el tiempo terminarían siendo amigos y, acompañados de varias tazas de café, conversarían sobre tauromaquia, política e historia. Hemos de apuntar que, en su narrativa, don Rafael menciona como el padre de don Ernesto, don Zaragoza Vela fungió, entre 1958 y 1960, como tesorero municipal teniendo una actuación más que destacada, algo muy difícil de lograr en una administración como la que encabezaba Lobo Goribar. Al calce, este escribidor recuerda lo que nuestro abuelo materno, don Rafael Ríos Lozano, nos contaba respecto a que don Zaragoza tenía dos hermanas quienes destacaban por su belleza. Pero volvamos a la narrativa de don Rafael quien apuntaba: cuando Ernesto concluyó su encargo al frente de las finanzas municipales, se dedicó a ejercer sus actividades como Agente Aduanal y se desempeñó como presidente de la Asociación de Agentes Aduanales de Piedras Negras entre 1977 y 1982. Aparentemente alejado de la política, volvería a ella en 1993 cuando el PRI lo elige para representarlo en la contienda para presidente municipal. El buen nombre cimentado, tanto por el desempeño de su padre don Zaragoza, como el de él mismo en el manejo de los fondos públicos y su éxito en los negocios hacen que sin problemas se adjudique la elección general y se convierta en presidente municipal para el trienio 1994 – 1996. Durante ese periodo, la ciudad vivió un nuevo proceso de despegue con gran énfasis en la obra pública. Entre otras cosas, se construyó la Macroplaza y la ciudadanía tuvo un sitio no solamente en donde ir a “dar la vuelta” y reunirse libremente, sino que los jóvenes y niños contaron a partir de entonces con espacios para practicar deportes. A la par, ante el crecimiento que experimentaba la ciudad, sé hizo necesario que, durante su administración, se diera a la tarea de construir una segunda planta potabilizadora de agua con lo cual aseguró el abasto para los años por venir tanto para la población como para el desarrollo industrial. Posteriormente, se convierte en presidente del Parque Industrial Piedras Negras S.A. de C.V. En 2003, Ernesto fue electo Diputado Federal Suplente por el Primer Distrito de Coahuila en mancuerna con el propietario Jesús María Ramón Valdés para ser parte de la LIX Legislatura. Tuvo oportunidad de convertirse en Diputado cuando sustituye a este último el 21 de junio de 2005. Tras de ello, en 2006, regresó a sus actividades privadas como Agente Aduanal.
Acerca de los últimos años que don Rafael revisaba en sus libros, menciona la excelente relación amistosa que logró desarrollar con Raúl Vela Erhard quien primero fuera Tesorero Municipal y entre 2008 y 2009 se desempeñara como presidente municipal de Piedras Negras. Asimismo, relató la cercanía que tuvo con José Manuel Maldonado quien fuera presidente municipal en 2010 y iniciara la transformación de la plaza principal y el Paseo del Río hasta que pereció en un accidente aéreo. Lo que no nos indica don Rafael es que fue él quien tiempo antes le pronosticó a Maldonado que sería el presidente municipal, aun cuando este insistiera que el elegido sería otro a quien don Rafael conocía muy bien.
No podemos concluir esta serie de escritos sin señalar algo que, por razones obvias, don Rafael no abordó en sus libros. Iniciaba enero de 2014, cuando el presidente municipal de Piedras Negras, Fernando Purón Johnston reconoció la aportación que don Rafael Villarreal Martínez realizó a Piedras Negras, Coahuila al dejar plasmada una narrativa sobre la vida cotidiana de todo tipo de personas a lo largo de 85 años, misma que hasta hoy, en el pueblo, es la única en su género. Por ello, lo nombró integrante del Consejo para la Investigación, Conservación y Promoción de la Historia de Piedras Negras. Esto no implicaba que don Rafael se considerara historiador, reconocía carecer de credenciales académicas para investirse como tal. Él era un narrador de lo que vio y vivió en ese Piedras Negras que no ha emigrado a ninguna parte y estuvo integrado por hombres y mujeres quienes siguen presentes por todo lo que contribuyeron para su crecimiento y desarrollo a través del tiempo. Lo que hoy se tiene es producto del esfuerzo de muchas generaciones integradas por seres humanos con virtudes y defectos, pero convencidos de que su aporte era importante para ayudar a construir el futuro de ese pueblo al que, sin importar la lejanía, seguimos considerando nuestra casa, Piedras Negras, Coahuila. [email protected]
Añadido (22.45.167) Al igual que aconteció cuando Eduardo Matos Moctezuma se hizo acreedor al Premio Ppríncipe de Asturias, ahora que Agustín Cartens Cartens recibe el Premio Rey de España de Economía, el oficialismo sufre un ataque de enmudecimiento. Pero eso sí, en cuanto los “panboleros” sacan un empatito ante un equipo de medio pelo, pareciera que las armas nacionales se han cubierto de gloria y las felicitaciones brotan. Cada uno con sus identificaciones.
Añadido (22.45.168) Todo indica que este domingo 27, no se decretara contingencia alguna en la CDMX. Sin embargo, qué tal si la naturaleza decide otra cosa.
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