POR: JOEL MARTÍNEZ
La parte económica favorable de los llamados Trumponomics (ver En el Dinero del 23 de enero: Economía sólida + Trumponomics) aún no ha llegado, estamos viendo la parte oscura que está infundiendo miedo a que sus efectos puedan descarrilar la economía de Estados Unidos y del mundo.
La política comercial altamente proteccionista y las deportaciones agresivas ya intimidaron a los mercados accionarios y al de tasas estadunidenses.
Hasta ahora, el país vive una bonanza económica, pero en caso de profundizarse las políticas arriba mencionadas, puede comenzar a ralentizarse.
Apenas la semana pasada, se reportó que el crecimiento de la economía estadunidense fue de 2.8% en todo 2024, sustentado en un explosivo consumo por el casi pleno empleo.
Mientras que en 2023 creció 2.9% y en 2022, 2.5%. Digamos que la economía de Estados Unidos está inmersa en un ciclo de 5 a 7 años de auge. Ya para 2025, apenas el lunes se reportó un excelente dato de manufactura.
El ISM manufacturero registró en enero su mayor nivel en 26 meses, con 50.9 puntos, arriba de los 49.3 de diciembre. Recordemos que los ISM (Institute for Supply Management) de manufactura y de servicios son índices elaborados con entrevistas a los gerentes de compras de las empresas, no son hechos por economistas, lo que los hace más valiosos.
Quienes contestan son los que están en el día a día en producción, en la vida real.
Lectura:
De 50 a 60 puntos señala crecimiento sano.
Arriba de 60 es sobre calentamiento.
Debajo de 50 estancamiento.
Cercano o ruptura a la baja de 42.5 es recesión.
Esta es la primera vez desde marzo de 2024 que el índice supera los 50 puntos y suma tres meses de alza. Buenos brotes de que la reindustrialización estadunidense avanza.
Sin embargo, cada día que pasa, y el Gobierno de Donald Trump exhibe más desplantes de profundización del proteccionismo arancelario y de deportaciones masivas, más se debilitan los mercado accionarios, porque lo que sigue es una ralentización de la economía con presiones inflacionarias mayores.
En este contexto, Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago, ya advirtió de problemas en las cadenas de suministro de las manufacturas por la imposición de aranceles, que si bien son ahora pequeños, pueden escalar, tomando como referencia lo que pasó en la pandemia.
Y apenas ayer, en una entrevista con Bloomberg, Marc Giannoni, economista en jefe de Barclays, mostraba su desencanto por Trump, debido a que señala que el proteccionismo arancelario y las agresivas deportaciones harán que la economía estadunidense crezca sólo al 1.5 por ciento.
Hasta ahora, el sentimiento negativo por los Trumponomics, que ha eclipsado los buenos reportes de la economía, se ha reducido a tirar las tasas de los treasuries, como un adelanto de que la Fed podría regresar rápidamente a recortar su tasa de referencia en caso de mayor torpeza por parte del Gobierno.
La tasa del treasury de 10 años cayó de 4.79% el 13 de enero, a 4.42% ayer, con lo que ha evitado que las bolsas estadunidenses se colapsen.
Por ahora, el paliativo de bajar las tasas del treasury de 10 años ha funcionado para amortiguar lo que hace el Presidente norteamericano, sobre todo, porque los reportes macro siguen siendo muy buenos. Hacia adelante hay dos caminos:
1. Trump sigue por el mismo rumbo, hasta que los reportes bondadosos macro (producción, empleo y precios) empiecen a agotarse, lo que dará al traste con los mercados financieros y habrá fuertes ajustes en los índices accionarios, más caída de tasas y regreso a recortes de los fondos federales.
2. Los Trumponomics bajan de tono en la partes de aranceles y migración, empezando a dar anuncios de lo positivo (desregulaciones, ajustes del gasto público, reducciones de impuestos etc.), con lo que reflotarían a los mercados.
Hasta ahora, me inclino por el escenario número dos, pero sin duda que estamos en un momento muy difícil en donde apelamos a que el círculo cercano al presidente le haga saber de los riesgos en que incurre.
Más sobre esta sección Más en Coahuila