Las ruedas de la sucesión del Gobernador se han echado a andar sin que aún se cumpla el primer tercio de la administración de Manolo Jiménez. Alfonso Cepeda, senador de Morena y líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y Ricardo Mejía, diputado del PT, mueven ficha en la capital del país y en el estado. También Luis Fernando Salazar prepara el terreno para hacerse con la candidatura después de ganarle a Miguel Riquelme el escaño senatorial de mayoría y de un par de intentos fallidos. El primero en 2017, cuando aún militaba en el derechista PAN, y el segundo en 2023, convertido ya a la 4T. La senadora Cecilia Guadiana está en el limbo y cruza los dedos para que la nominación no la decidan las encuestas, sino el género. Sólo así el apellido podría aparecer por tercera ocasión consecutiva en las boletas.
El PRI, por primera vez, no inicia la partida ni marca los tiempos de la sucesión. La razón es que, a diferencia de los cuatro últimos relevos, en el horizonte no se vislumbra todavía una figura competitiva ni al delfín del Gobernador como Humberto y Rubén Moreira, Riquelme y Jiménez lo fueron en su momento. El diputado Jericó Abramo, sacrificado en los dos últimos procesos, aprovecha la coyuntura para recorrer colonias y municipios e informar de sus actividades legislativas a través de las redes sociales.
Abramo es el diputado por Coahuila que más iniciativas ha presentado. El proyecto para frenar los abusos de las aseguradoras y las facturas infladas de los hospitales lo apoyan las fracciones de otros partidos. Abramo no era el candidato de Moreira ni de Riquelme para sucederles, como tampoco lo es de Jiménez, pero en una situación desesperada podría ser la opción. El tiempo para ponerse al frente de la disidencia priista o de renunciar para postularse por un partido distinto, ya pasó. En 2018 y 2024 estaba llamado a encabezar la fórmula para el Senado, pero el PRI se decantó por dos perfiles perdedores: Verónica Martínez y Riquelme, quienes fueron senadores de primera minoría.
La sucesión del Gobernador la aceleran el vacío político y la circunstancia nacional. La administración mantiene bajo control algunas de las variables principales, como la seguridad, pero el empleo y la inversión nacional y extranjera se desaceleran conforme los aranceles arbitrarios del presidente Donald Trump surten efecto. Los sectores automotriz y del acero son, por ahora, los más perjudicados, pero las secuelas podrían extenderse si la economía de Estados Unidos entra en recesión. El gobernador Jiménez recibió un estado sin conflictos políticos y sociales de gran calado, y así lo mantiene, pero la presión financiera causada por la megadeuda le resta cada vez más espacios de maniobra para afrontar la demanda de infraestructura, obras y servicios.
En una gira por San Luis Potosí, donde puso en marcha el Programa Salud Casa por Casa, la presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó el respaldo mayoritario al trabajo y al trato personal. “El Gobierno, durante muchos años, se quedaba en su escritorio”. “Los presidentes, antes de López Obrador, vivían en Los Pinos. Y si salían, era con guaruras. Llegaban a eventos programados, no saludaban a la gente porque imagínense, no fuera a ser…”. La mandataria interrumpió el mensaje para escuchar la réplica de una mujer, y repetirla: “(Los políticos) nada más estaban cuando querían votos […], iban como candidatos y cuando llegaban a la presidencia se olvidaban del pueblo […]. Los gobiernos de la Transformación están cerca del territorio, cerca de la gente […] esa es nuestra historia”. Morena y sus aliados han hallado resquicios en Coahuila para aplicar la misma fórmula.
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