Coahuila

Publicado el martes, 10 de octubre del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- De seguro están hablando mal de mí. Nunca voy a superar esta ruptura. Siento que tengo que cargar con todo. ¿Con qué lleno este vacío que me oprime el pecho?
Pensamientos que se vuelven actitudes, que evolucionan en hechos, que complican las cosas, y que terminan por mermar nuestra calidad de vida.
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A veces me da tanto miedo volverme loca, que deseo caer en la locura para dejar de sentir ese miedo”, dice una paciente del Cesame, “cuando lo digo en voz alta suena totalmente irracional, pero esa voz dentro de mí tiene mucho sentido”.
Pero, ¿qué es la salud mental?, ¿quién puede definir la cordura?, ¿hay manera de evitar caer en el desequilibrio emocional?
En este Día Mundial de la Salud Mental, lo ideal es reflexionar un poco antes de pensar que nos volveremos locos.
Trabajar lo suficiente para poder costearnos una vida cada vez más cara, cuidar nuestra salud, ser delgados, invertir en nuestra belleza, ir de vacaciones, tener una pareja, hijos, comprar una casa, ahorrar para el futuro y sonreír para la foto… la vida nos la pone difícil y uno se siente como si estuviera haciendo malabares en una cuerda floja a más de mil metros de altura.
Berenice de la Peña, directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila, explica que, efectivamente, el mundo actual es tan exigente que afecta directamente el bienestar de las personas, sobre todo de aquellas que no cuentan con las herramientas necesarias o las habilidades suficientes para afrontarlo.
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La salud mental es la que nos permite vivir en el cotidiano, soportando las diferentes crisis y los momentos de estrés, son todas las herramientas con las que contamos para poderle hacer frente a la vida”, expresa.
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La salud mental tiene que ir acompañada con un proyecto de vida: cuando sabemos qué queremos en la vida es mucho más fácil dirigirnos”, detalla, “para cuidar nuestra salud mental es importante el bienestar físico, dormir bien, comer bien, tener nuestras necesidades básicas cubiertas, ese es el ideal, pero pocas veces se cumple”.
Por su parte, Karla Patricia Valdés, doctora en Psicología, explica que la salud mental se puede ver afectada por entornos de violencia, pobreza, dificultades sociales, culturales y políticas.
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Es un concepto muy amplio y muy complejo que prácticamente nos garantiza, con la forma que se está viendo de forma global, que todas las personas, en algún momento de nuestra vida, seguramente vamos a tener algún tipo o algún nivel, aunque sea mínimo y leve, de afectación en nuestra salud mental”, afirma.
En este Día Mundial de la Salud Mental, lo importante es reconocer que todos somos susceptibles a tener estrés, ansiedad, depresión o cualquier otro trastorno, y que si lo detectamos a tiempo, podemos generar acciones de autocuidado: buscar ayuda, apoyo familiar, espiritual o comunitario.
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Darnos tiempo libre, tener hobbies, ocios, pasatiempos, alimentar nuestra fe, nuestras relaciones interpersonales, tejer redes de apoyo: con lo que cada quien decida, pero que tengamos esa conciencia y esa responsabilidad del autocuidado, y del cuidado de las personas que me rodean”, añade Karla Valdés.
Y Berenice de la Peña coincide. “Hay muchos factores que nos pueden ayudar a mantenernos en este equilibrio, en esta estabilidad emocional: tenemos que cuidar la salud física porque somos seres interrelacionados, si nuestro cuerpo se enferma, nuestra mente y nuestras emociones también se van a ver afectadas, entonces hay que comer bien, hay que dormir bien, hay que hacer ejercicio”.
Aprender a solucionar los problemas de manera efectiva, tratar de comunicarnos mejor con las personas que nos rodean, establecer relaciones afectivas saludables, resolver las responsabilidades cotidianas: todo esto permitirá fortalecer nuestra salud mental.
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Se trata de hacer un balance, sabemos que este mundo nos exige una forma más productiva de estar en él, y que tenemos que tener las herramientas para poder sobrellevarlo, pero también hay que poner altos y caminar de forma diferente a lo que estamos haciendo, buscar la realización de nuestras metas sin tener que mermar nuestra salud mental”, puntualiza De la Peña.
Manejar las emociones a veces se vuelve tan complicado como conducir un tráiler sin frenos que se dirige al vacío, y entonces nos fijamos más en las personas que se perdieron en su propia realidad y deambulan por las calles, ¿qué los hizo llegar ahí?
Karla Valdés explica que percibimos la “locura” como un constructo social, de aquel que habla solo, es agresivo, que no está sujeto a un trabajo o a una familia o a un grupo social, pero que, quizá sin saberlo, “los funcionales” también padezcan algún trastorno que afecte su entorno.
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La gente piensa que quien padece locura deja de pertenecer, de trabajar, deja de funcionar, pero hoy en día sabemos que no: hay muchas personas que tienen depresión y sonríen, tienen amigos, van al trabajo, tienen pareja, y eso no significa que su salud mental esté en el estado óptimo, hay personas que pueden tener niveles de adicciones que les permiten ser funcionales, pero que tienen un padecimiento emocional y sicológico”, comenta.
Berenice de la Peña explica que una salud mental deteriorada puede deberse a una predisposición genética o a un detonante social, económico, familiar, de violencia, que derive en un estado de crisis o un brote sicótico que provoque en el individuo desconectarse de la realidad y hacerlo actuar de forma irracional.
En Saltillo, dice, los altos índices de suicidio, adicciones a estupefacientes, al alcohol, a los juegos de azar; las muchas horas dedicadas al trabajo y las pocas al esparcimiento, el tiempo invertido en el transporte, son indicadores que alertan sobre los peligros que corre la salud mental.
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De acuerdo con el informe sobre la situación de suicidio en Saltillo de 2022, las colonias en donde más se presentaron suicidios son zonas de un ingreso bajo, de personas trabajadoras que dedican mucha parte del día a estar en el trabajo o al transporte, donde el ingreso es menor, y esto nos tiene que dar una correlación del índice de la calidad de vida con los indicadores de la salud mental”, detalla la directora.
Estudios realizados por la Universidad Autónoma de Coahuila demuestran que se ha incrementado la cantidad de personas que reporta padecimientos mentales, sin embargo, la cifra negra de personas que nunca dicen nada y no reciben ayuda, es más alta de lo que nos podemos imaginar.
Estadísticas de la Organización Mundial de la Salud estiman que una de cada 8 personas tiene alguno de los 400 tipos de trastornos mentales denominados por la OMS, lo que equivale a 970 millones de personas en el mundo.
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Tenemos que hacerle ver a las personas que estas problemáticas son reales, son muy frecuentes, que todos los podemos llegar a tener, y que cuidar nuestra salud mental es algo muy importante para nuestra salud integral”, asegura Karla Valdés.
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A mí me parece que la depresión y la ansiedad son dos trastornos mentales que están casi casi inherentes en nuestra vida, en nuestro desarrollo, y que a lo mejor en alguna etapa de la vida, en la infancia, adolescencia, en la vida adulta, en la vejez, me va a tocar experimentar por algún periodo de tiempo, un proceso de depresión, y otra vez, lo importante es detectarlo y no dejar que crezca y que se vuelva un problema más complicado”, agrega.
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