Saltillo

Publicado el domingo, 12 de julio del 2026 a las 01:48
Saltillo.- A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, el licenciado Marco Antonio Aguirre Perales ha sido entrevistado en múltiples ocasiones por medios regionales y nacionales, relatando su biografía y los éxitos más entrañables alcanzados en los escenarios teatrales y en los medios de comunicación.
Sin embargo, en esta ocasión la mirada se dirige hacia la dimensión más íntima y humana del entrevistado, aquella que trasciende los reconocimientos y los méritos materiales: el ser antes que el hacer. Se busca conocer su cosmovisión del amor y las motivaciones que lo impulsaron a llevar un mensaje de alegría y esperanza a los amantes de la música de las rondallas. La conversación también aborda las condiciones socioeconómicas de Saltillo y su región, que favorecieron la gestación de un fenómeno cultural del cual nuestro entrevistado fue auténtica piedra angular.

Marco Antonio Aguirre Perales vivió su niñez y juventud en un Saltillo que todavía conservaba muchos de los rasgos de una ciudad provinciana. Durante las décadas de 1950 y 1960, las nuevas corrientes musicales y culturales llegaban a la región de manera más gradual que a las grandes metrópolis del país o a algunas ciudades fronterizas con una mayor influencia estadunidense.
En las cuatro radiodifusoras locales predominaban las canciones románticas de Agustín Lara, los tríos, los intérpretes solistas y la música ranchera, géneros que seguían ocupando un lugar privilegiado en el gusto de amplios sectores de la población. Sin embargo, el panorama musical comenzaba a transformarse conforme nuevas expresiones artísticas ganaban espacio entre las generaciones jóvenes.
Al incorporarse al mundo laboral antes de cumplir los 18 años, en una estación radiofónica de la localidad, Marco Antonio encontró un escenario propicio para desarrollar sus habilidades de comunicación y su sensibilidad hacia los gustos de la audiencia.
Su contacto cotidiano con los radioescuchas le permitió identificar cambios en las preferencias musicales de la región y reconocer el potencial de una expresión artística que comenzaba a abrirse camino: la rondalla acompañada por la declamación poética.
Desde esa posición contribuyó a la difusión de un estilo que, con el paso de los años, alcanzaría una notable popularidad y encontraría en la Rondalla de Saltillo de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro uno de sus máximos exponentes.

Saltillo alcanzó durante las décadas de 1970 y 1980 un lugar privilegiado dentro del movimiento de rondallas mexicano. La cantidad de agrupaciones surgidas en la ciudad, la calidad de sus intérpretes y la amplia difusión que alcanzaron sus grabaciones y presentaciones permitieron que muchos la identificaran como una de las principales capitales de la rondalla en México.
Sus éxitos trascendieron el ámbito local y encontraron eco en diversos mercados regionales de la música romántica, tanto en sus expresiones vernáculas como urbanas. Integradas principalmente por guitarras, requintos, contrabajos y voces masculinas, las rondallas saltillenses desarrollaron un estilo distintivo que combinaba la interpretación musical con la declamación poética.
Entre canciones de ritmos pausados y melodías sentimentales, el declamador encontraba espacios para recitar versos que enriquecían el sentido de la obra, ya fuera mediante textos originales o mediante la incorporación de fragmentos de poetas mexicanos y españoles. Entre los pioneros de esta modalidad destacó Marco Antonio Aguirre Perales.
Su capacidad para interpretar y declamar contribuyó a popularizar una forma de expresión que habría de influir en numerosas agrupaciones posteriores. Con el tiempo, su estilo y presencia artística se convirtieron en un referente para varias generaciones de músicos y declamadores vinculados al movimiento de voces y guitarras.
Sin duda fue uno de los creadores del movimiento musical más representativo de Saltillo, en el último cuarto del siglo XX: la poesía recitada al acorde de las cuerdas de guitarras y voces varoniles.

La migración estudiantil hacia Saltillo constituyó uno de los fenómenos sociales más significativos de la década de 1970. Cada año, cientos de jóvenes procedentes del norte de Coahuila, la Región Carbonífera, la Comarca Lagunera y diversas localidades de Tamaulipas llegaban a la capital coahuilense para ocupar un mesabanco en las escuelas normales, preparatorias, institutos tecnológicos y facultades universitarias.
Su presencia respondía a una aspiración compartida: obtener una formación profesional que les permitiera mejorar sus condiciones de vida y contribuir al fortalecimiento de la economía familiar.
Portadores de una cultura musical fuertemente vinculada a la canción vernácula, norteña y campirana, estos estudiantes encontraron en las rondallas de Saltillo una expresión artística capaz de tender puentes entre el mundo que habían dejado atrás y las nuevas experiencias urbanas que comenzaban a vivir.
Las serenatas, los festivales estudiantiles y las interpretaciones románticas de las agrupaciones de guitarras y voces les ofrecieron un espacio de identificación emocional, donde convivían la nostalgia por el terruño y el entusiasmo por descubrir nuevos horizontes culturales.
De esta manera, las rondallas no sólo acompañaron la vida estudiantil de una generación, sino que también se convirtieron en un vehículo de integración social y difusión cultural que trascendió las fronteras de la ciudad para proyectarse hacia distintas regiones del norte de México.
Al concluir sus estudios, muchos jóvenes regresaron a sus lugares de origen llevando consigo repertorios, estilos de interpretación y modelos organizativos aprendidos en Saltillo, contribuyendo así a la expansión del movimiento por diversas regiones del país.

Más allá de los reconocimientos y de la trayectoria pública, se abre la puerta a la dimensión más íntima de Marco Antonio Aguirre Perales; sus respuestas revelan la cosmovisión del amor que lo ha acompañado a lo largo de su vida.
—El amor entre un hombre y una mujer, ¿cómo mantenerlo hasta que la muerte los separe?
“
Con dedicación, identificación y solidaridad; con respeto, cariño verdadero y la responsabilidad necesaria, tanto en lo práctico como en lo sentimental, sin que falte nunca la sinceridad.
—¿Cómo define el amor de pareja?
“
Es la identificación plena de uno con el otro, acompañada por el deseo permanente de procurar la felicidad recíproca.
—¿Cómo le gustaría ser recordado por su público?
“
Por mis versos y por el mensaje que siempre procuré transmitir: fomentar el amor y el respeto entre todos.
—El amor no correspondido: a usted, ¿cuál serenata no terminó y qué canción le habría cantado?
“
Cuando el amor no es correspondido, pero se ama de verdad, hay que insistir para demostrar la sinceridad de los sentimientos. En mi caso, todas las serenatas llegaron a su fin, procurando siempre dejar constancia de que ese amor no se olvidaba.
—¿Cuál era su sueño o ilusión cuando era niño?
“
Ser un comunicador cálido, sensible y respetuoso; alguien capaz de convencer con la buena intención permanente de servir y amar.
—¿Qué viene a su memoria cuando alguien le habla de la radiodifusora XEDE?
“
Recuerdo aquellos días en que anhelaba profundamente convertirme en un buen locutor y desarrollarme con respeto para servir a quienes me escucharan.
—¿Cómo recuerda a su señora madre?
“
Como una mujer tierna, disciplinada, abnegada y, muchas veces, heroica; una gran formadora del carácter y de la disciplina.
—En la actualidad, entre los jóvenes, ¿se acabó la poesía o sólo cambió de micrófono?
“
La poesía no se ha acabado ni desaparecerá nunca. Las nuevas generaciones siguen siendo románticas, quizá con menor intensidad que antes. Incluso en los ritmos más modernos subsisten expresiones del amor, aunque con frecuencia también aparecen manifestaciones de desprecio hacia la mujer o hacia el propio hombre.
—¿Qué se requiere para ser un empresario exitoso y mantener la sensibilidad hacia las cosas que no tienen precio?
“
Tener fe en los valores, persistencia en una conducta sana y, sobre todo, practicar la decencia, la honradez, la justicia y el respeto.
—¿Cuál es el perfil de mujer que le halaga o le atrae?
“
Una mujer de profundos valores y sólidos principios; con fe en Dios, rectitud en su conducta, cultura, preparación y una permanente dignidad en sus intenciones.
—¿La poesía nace del talento o de las heridas que deja la vida?
“
Indudablemente se requiere talento para expresar los sentimientos que nacen en el corazón; una de las formas más bellas de hacerlo es a través del verso.
—¿Cuál ha sido el poema que más lo ha acompañado a lo largo de su existencia?
“
Prefiero referirme a la obra de tres grandes poetas del Parnaso mexicano: Manuel Acuña, Amado Nervo y Juan de Dios Peza.
—¿Cuál considera la palabra más bella de la lengua española?
“
Amor.
—¿Qué diferencia existe entre un poeta y un hombre enamorado?
“
El talento y la sensibilidad. El poeta romantiza e idealiza la pasión amorosa y la convierte en arte.
—¿Cuál es la serenata más memorable que ha presenciado?
“
Aquella que proviene del público cuando corea: “¡Saltillo, Saltillo!”, conmovido por lo que ha escuchado de las voces y guitarras de la rondalla.
—¿Cuál fue el primer poema que escribió?
“
Lo escribí cuando cursaba la educación primaria. Se lo dediqué a una pluma fuente que me había prestado un compañero de clase.
—¿Cuál es el tango que más recuerdos le evoca de una mujer amada?
“
“¿Dónde estás, corazón?”.
—De la República Mexicana, ¿cuál es el público que más lo ha ovacionado?
“
El de San Luis Potosí, León y Guanajuato.
—¿En su juventud fue noviero?
“
No; noviero no. Amiguero, sí.
—¿Está de acuerdo, en la siguiente frase: la mujer es sentimiento y después razón?
“
Generalmente sí. La mujer posee una sensibilidad especial que le permite sentir profundamente antes de razonar, sin que ello disminuya la fortaleza de su criterio.
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