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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 13 de febrero del 2026 a las 20:02
Ciudad de México.- Marx Arriaga Navarro llegó este jueves a la rueda de prensa con un mensaje claro: no se va a ir por las buenas. Desde las oficinas de la Secretaría de Educación Pública, el todavía director general de Materiales Educativos —el hombre detrás de los libros de texto gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana— rechazó su destitución y advirtió que permanecerá en el cargo hasta que le entreguen un oficio formal de despido.
“No nos aferramos a esta silla, nos aferramos a los principios”, dijo con voz firme mientras leía un comunicado en el que calificó el procedimiento como un “atentado” contra el proyecto educativo impulsado durante el gobierno anterior. Para Arriaga, esto no es una cuestión personal. Es, según él, una batalla por defender la transformación educativa que ayudó a construir.
Las acusaciones no se quedaron en lo administrativo. Arriaga fue directo: “La institución está podrida de nepotismo, amiguismo y tráfico de influencias”. Señaló con nombre y apellido a quienes considera responsables de intentar revertir los cambios educativos: partidos como el PRI y el PAN, organizaciones empresariales como Coparmex, y editoriales privadas, específicamente Santillana y Grupo SM. Todos ellos, aseguró, buscan recuperar el control sobre los contenidos que se enseñan en las aulas del país.
Según su versión, las presiones internas comenzaron hace meses. “Primero pidieron cambiar los libros de los maestros, luego los de primaria y terminaron con los de preescolar. Quieren que se cambien todos los libros”, denunció. Arriaga aseguró que su negativa a incorporar ciertas perspectivas —incluyendo temas de género en materiales de preescolar y primaria— fue uno de los motivos que precipitaron su salida.
En tono desafiante, hizo un llamado al magisterio nacional para organizarse en un “poder popular” y “refundar” la SEP desde cero. “No debe quedar una sola piedra de esta institución corrupta”, sentenció. También denunció lo que llamó “violencia institucional”: funcionarios sin identificación que intentaron intimidarlo y desalojarlo sin argumentos claros.
Los videos que él mismo difundió —y que medios como REFORMA retomaron— muestran el momento de la confrontación. En uno de ellos, Arriaga encara a elementos de seguridad: “Que no les dé miedo, oficiales. Están siguiendo órdenes. Hagamos el teatro completo. Anímese. ¿Se anima a las esposas o no se anima? Por el crimen de hacer libros de texto gratuitos”. En otro momento, más teatral aún, exclamó: “Va a necesitar la fuerza armada” para sacarlo. Después publicó un mensaje en redes: “¡A golpes no se mata la raíz!”, insinuando que hubo violencia durante la notificación.
Arriaga evitó apuntar directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum. Atribuyó la decisión a altos mandos de la SEP, no a Presidencia. Eso sí, dejó claro que si finalmente lo sacan, regresará a las aulas y acompañará al magisterio en lo que él llama “la lucha”.
La SEP, por su parte, emitió una versión distinta. Confirmó que la Dirección General de Materiales Educativos pasará a libre designación a partir del 15 de febrero y negó cualquier episodio violento. Según la dependencia, se trató de una notificación administrativa formal, realizada por la Unidad de Asuntos Jurídicos y el Órgano Interno de Control. Nada fuera de lo ordinario, dicen ellos.
El episodio ha dividido opiniones. En redes sociales, los simpatizantes de Arriaga lo ven como víctima de una traición a la Cuarta Transformación. Los críticos, en cambio, celebran la salida de quien acusan de haber ideologizado la educación pública. Hasta el momento, la SEP no ha anunciado quién ocupará el puesto. Mientras tanto, Arriaga sigue ahí, atrincherado, esperando el papel que oficialice lo que ya parece un hecho.
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