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Coahuila

Mentores coahuilenses I

Por Jorge de Jesús 'El Glison'

Hace 5 años

Abraham Cepeda Izaguirre es un buen amigo desde hace muchos años, y tuvo la amabilidad de ilustrarme en cuanto a la historia de la Familia Cepeda desde varias generaciones atrás, por lo cual agradezco su tiempo y contribución. Abraham creció escuchando las fabulosas anécdotas revolucionarias de sus tíos Rafael y Abraham Cepeda, cuyas biografías se encuentran ya digitalizadas y son de fácil acceso a través de internet vía Google y Wikipedia. Sin embargo, la conversación de primera mano con Abraham fue mucho más valiosa que los fríos datos cibernéticos, y me iluminó de manera integral para poder comprender el contexto de lo sucedido en tiempo y espacio, o sea el periodo comprendido entre 1900 a 1920, en la Región Sureste de Coahuila.

Un punto clave en el relato de Abraham fue cuando emocionado me comentó que las poblaciones de Arteaga y Ramos Arizpe, se caracterizaban por ser cuna de hombres y mujeres valientes, libres pensadores, que eran capaces de externar su oposición a las injusticias y a la prepotencia, en este caso ejercida por el gobernador Miguel Cárdenas de los Santos, quien al puro estilo porfirista, duró como Mandatario nada más que 15 años.

En este punto de la columna me parece apropiado transcribir esta frase del premio Nobel de Literatura en 1989, Camilo José Cela: “Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen”.

Los hombres y mujeres de Arteaga y Ramos Arizpe se cansaron de padecer pasivamente la historia y decidieron cambiarla. En Arteaga, la familia representativa de este movimiento de cambio fue la de los Cepeda de la Fuente, con los generales Rafael y Abraham, y con su hermano menor, el coronel Román Cepeda de la Fuente, a la sazón el antepasado directo de los actuales políticos que llevan su apellido.

En Ramos Arizpe, los protagonistas más connotados en la lucha por la libertad fueron los hermanos Luis y Eulalio Gutiérrez Ortiz, quienes tuvieron gran trascendencia como militares y gobernantes. Por azares del destino, pero más seguramente por identificarse plenamente en sus valores e ideales, los destinos, acciones y funciones privadas y políticas de las familias Cepeda y Gutiérrez, han estado unidas desde entonces hasta la fecha. En un próximo capítulo de esta columna se plasmará la saga de los Gutiérrez.

Retomando el rumbo de este escrito, debemos situarnos en Arteaga, Coahuila, el 6 de diciembre de 1872, donde y cuando nace el primer mentor de esta historia, don Rafael Cepeda de la Fuente, hijo de don Francisco Cepeda y Manuela de la Fuente. Como parte de las aportaciones que Abraham me hiciera, debo consignar en este espacio, que nuestra bien amada población de Arteaga, a la que ahora tal vez subestimamos calificándola solamente como una hermosa y simpática localidad rural, en aquella época de principios del siglo 20, albergaba en su seno a muchísimos ciudadanos con amplia cultura y conocimientos. Circunstancialmente varias migraciones aportaron a su carácter multicultural, como lo fue en 1608, la llegada a estas tierras de familias irlandesas de apellido O ‘Davis, el cual posteriormente se castellanizó en Udave, quedándose en Arteaga como residentes permanentes.

Posteriormente, San Isidro de las Palomas –que fue en un principio el nombre otorgado en 1591 por el capitán Francisco de Urdiñola a Arteaga– estuvo ocupado por soldados franceses, pertenecientes a las fuerzas del general Félix Doway, en 1865 y parte de 1866, durante la segunda intervención francesa en México. Estos soldados, según cuentan los historiadores, se comportaron correctamente, y se mezclaron con la población (aparentemente dejando a su paso muchos niños orejones y de ojos azules).

Volviendo a nuestro personaje mentor, Rafael Cepeda realizó estudios en el Ateneo Fuente de 1888 a 1891, posteriormente, estudió en la Escuela Nacional Preparatoria en la Ciudad de México, donde cursó el último año de preparatoria y los primeros tres de la carrera de Medicina, la cual finalizó en San Luis Potosí, obteniendo el título en 1902. Además, según lo que me contó su sobrino-nieto Abraham, su tío-abuelo Rafael, también había cursado estudios universitarios en Francia.

Llegado a este punto y gracias a la información recabada, ahora acuden a mi mente varias vertientes interesantes para encontrarles el vínculo adecuado, como la semejanza de edad entre Francisco I Madero, nacido el 30 de octubre de 1873, y Rafael Cepeda en diciembre de 1872, menos de un año de diferencia, ambos coincidieron en sus estudios de preparatoria en Saltillo, y probablemente también en su estadía en Francia, donde ambos abrevaron de las ideas de lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad, los valores fundamentales que definen la vida democrática.

Esto seguramente habrá tenido una marcada influencia en los sueños e ideales de dos jóvenes que no tenían necesidades económicas y que socialmente se encontraban en posiciones privilegiadas, la pregunta es: ¿Cómo y por qué sucede que alguien con estas circunstancias se arriesgaría a perderlo todo en aras de ganar algo que no era estrictamente necesario para ellos? ¿Qué pasa por las mentes y los corazones de quienes hacen algo así?

La semana que entra continuaremos discerniendo sobre este tema, hasta culminar con la línea de mentoría heredada por Román Alberto Cepeda González, alcalde electo de Torreón, y por la política más joven de la familia Cepeda, la hija de Abraham, y actual diputada del Congreso del Estado de Coahuila, María Bárbara Cepeda Boehringer, ambos bisnietos del coronel Román.

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