Lo peor que nos puede ocurrir es aceptar lo inaceptable. Creer que el incremento de la violencia en el país ya no es posible detenerlo es un error.
Los noticieros nos dan cuenta de la agresividad con que actúan las bandas de criminales, sin que autoridades hagan algo que realmente obligue a los hampones a frenar sus intenciones. Por el contrario, se les ha permitido actuar con entera libertad y al gozar de impunidad, la delincuencia ha extendido su red de operaciones sin temor y en franco reto a las
autoridades.
Quienes asumieron el poder para gobernar nuestro México e hicieron infinidad de promesas nos están quedando a deber mucho ¡vaya que sí!.
Cada día que pasa estamos peor y solo escuchamos desde la tribuna oficial (la mañanera) la misma verborrea; quejas, insultos y una sarta de mentiras que solo los fanáticos del inquilino de palacio se creen.
¿Acaso no están viendo la realidad? ¿No les duele ver a nuestra casa común, México, atrapada en la violencia y la inseguridad? ¿No se han dado cuenta aún que muchos niños con cáncer murieron por carecer de medicamentos y tratamientos? ¿Además, de que otros pequeñitos están luchando por sobrevivir? ¿No saben que existen pacientes con enfermedades crónicas que no están siendo atendidos? Y la lista sigue y está larga se lo aseguro. Por supuesto que no es justo que alguien muera por no recibir atención.
Dicen que no hay plazo que no se cumpla y creo que este pueblo aguantador, bueno, noble, merece ya un verdadero cambio, no lo que se le “vendió” en el 2018.
Y el país, que es nuestra casa común merece ser rescatado del saqueo, de la impunidad, de la violencia y sobre todo, de los traidores que llegaron a gobernar por la vía democrática pero no han cumplido como
gobierno.
Por lo tanto, en esta tarea múltiple, México nos necesita a todos y afortunadamente se empiezan a dar señales de que sí se puede rescatar a nuestro querido país, a sus instituciones, las que han pisoteado quienes aún están en el poder.
Lo primero que hay que hacer es trabajar por la unidad, por rescatar nuestros valores de convivencia, de respeto, de amor a la patria. Que nadie se excluya o se sienta excluido porque todos hacemos falta. “Todos” por supuesto, somos los que realmente amemos a México, esta tierra maravillosa que no hemos sabido cuidar y de la que se han aprovechado individuos que carecen de ética y moral, al utilizar cargos y recursos para su beneficio personal.
Me agrada la idea de que -a pesar de la diferencia ideológica- haya una plataforma, una opción conformada por partidos, invitando a registrarse ante el Frente Amplio por México para contender por la candidatura
presidencial.
Sin embargo, no nos equivoquemos por favor, y no hagamos de algo que debe tener toda la seriedad y el compromiso que se requiere, para convertirlo en un deseo de anotarse solo por figurar.
Por favor ¡NO! No lo hagan. Déjenle el espacio, el lugar a las personas que tienen más posibilidades de ganar. No dividan porque eso no es querer a México.
He de decir que José Angel Gurría era uno de mis favoritos. No obstante, la decisión que tomó de renunciar a sus aspiraciones por la presidencia para integrar un grupo de expertos y construir un proyecto de “cambio positivo”, me parece excelente.
El país, nuestro México lo que requiere es una reconstrucción y quién mejor que una persona con trayectoria profesional y reconocimiento internacional como el propio Gurría para reunir un grupo de expertos y especialistas en lo que se requiera para conformar un buen plan de gobierno.
México no necesita más de supuestos transformadores que lo único que hicieron fue destruir nuestras instituciones. Y todavía pretenden continuar. ¡Qué cinismo!
Por su parte, Enrique de la Madrid cuando se registró ante el comité organizador hizo un llamado a la unidad y a evitar la polarización. ¡Bien por él! Porque de insultos y polarización estamos hartos. El ex Secretario de Turismo tiene, además, preparación, experiencia, conocimientos, es ágil en sus respuestas. No se deja intimidar y es mesurado en sus opiniones. Espero continúe así.
Se requiere ya escuchar una voz amable y correcta en un México donde prolifera la grosería y el insulto desde los altos niveles de gobierno. Por cierto, ya van más de ciento cincuenta mil muertos en lo que va del régimen y quien gobierna lo considera una nota amarillista de los medios. Pero no, corresponde a una lamentable y dolorosa realidad.
Preocupante lo expresado por Enrique Krauze en el programa de Ciro Gómez Leyva, acerca de la polarización que hace el inquilino de palacio en su mañanera. Más de trescientas veces ha mencionado al historiador y de distintas formas. Todas, de una manera despectiva, tal y como el presidente se expresa en contra de sus “adversarios”.
Eso se convierte en un “asesinato verbal” dijo Krauze ya que el mandatario se victimiza y puede promover violencia -por parte de sus seguidores- hacia quien considera su enemigo.
Además, al sembrar la discordia puede ser el preámbulo de más acciones violentas. Algo muy grave y nada deseable en un ambiente por demás polarizado y envenenado por el odio entre una población que no es capaz de razonar.
No perdamos nuestro principal objetivo, rescatar nuestra casa común que es nuestro querido México, siempre por los cauces legales. En elecciones limpias como las que se realizaron en el IFE y después INE.
Tengamos presente que somos más los buenos que los malos; somos mayoría los que amamos a México que aquellos que han pretendido destruirlo. No caigamos en el juego perverso de un individuo resentido, que siembra odio a su paso y polariza.
Por el bien de todos, es importante la unidad; en su momento tomar una decisión y elegir libremente a quien habrá de gobernar. Es tiempo de sumar esfuerzos.
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