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Coahuila

México requiere de gente preparada

Por Cholyn Garza

Hace 7 meses

“Ante un mundo de ganadores vulgares y deshonestos; de prevaricadores falsos y oportunistas, de gente importante que ocupa el poder, de todos los neuróticos del éxito, del figurar, del llegar a ser.  Ante esta antropología del ganador, de lejos prefiero al que pierde”. 

La frase de Pier Paolo Pasolini, escritor y director de cine italiano, muerto en circunstancias trágicas en 1975, adquiere cierta actualidad dadas las circunstancias que hoy se vive en los países, gobiernos y la sociedad misma.

En un mundo de falsos profetas, de individuos sedientos de poder, mismos que, cuando lo obtienen lo que menos hacen es una buena política pública, porque no saben cómo hacerla o porque la ambición los lleva a torcer el camino.

El cargo y el tiempo -que suele ser el mejor aliado- los va ubicando y los muestra tal cual son.

En nuestro país, una política pública se define como “un conjunto de acciones y decisiones tomadas por el gobierno para abordar problemas sociales, económicos, ambientales o de cualquier índole que afecten a los ciudadanos”.

No se debería suponer, sino por el contrario, debería ser exigido que para ejercer un cargo fueran escogidos los más preparados, con mejores promedios; profesionales y con una reputación excelente. Los más idóneos son los que deben estar en el poder.

Los hubo, ¡por supuesto que sí! en pasados gobiernos. Profesionistas conocedores de la encomienda que se asignaba.  Pero también hubo sus fallas. Nada fue, menos es en la actualidad, perfecto.

Por el contrario, sí se nota un cambio drástico en la administración pública.  Y no es por hacer comparaciones -que siempre resultan odiosas- sino porque se ve la realidad que se vive en un país como el nuestro, que ha sido pisoteado, saqueado, robado día a día por gente mediocre, ladina, que no siente el menor cariño por México.

En educación estamos mal.  Nuestra niñez está pagando las consecuencias de la ineptitud con adoctrinamiento en las aulas.  Mientras los maestros pelean por “sus” derechos, otros vivales se aprovechan para ganar espacios y destruir la mente de los niños al inculcarles ideologías inaceptables.

Sólo hay que dirigir la mirada a las dependencias para darnos cuenta por qué se llegó hasta donde estamos y en manos de quién está el futuro de este país.

Entre más ignorantes sean sus ciudadanos, y que muestren su apatía por lo que sucede o que solamente les importe la dádiva que reciban a través de los apoyos sociales, cualquier país será sometido.

En cambio, si un ciudadano se prepara y adquiere conocimientos, podrá defender desde cualquier trinchera, su punto de vista, con razonamiento, con inteligencia, con argumento. 

El pusilánime, el mediocre, quedará evidenciado con rapidez porque carece de credibilidad en sus acciones. Y no importa el rango que ocupe, la maldad en su ser será expuesta tarde o temprano.

Tal y como está sucediendo con el nombramiento reciente de Hugo López Gatell ante la Organización Mundial de la Salud. es un verdadero insulto a la inteligencia y nobleza del mexicano. 

Hugo López Gatell no es digno de representar a México en ningún lado, menos aún ante una organización internacional, por su pésima actuación durante la pandemia del Covid-19. Una actuación llena de mentiras, infamias y traición. Porque no haber procurado el bienestar de los mexicanos al proporcionarles los medicamentos requeridos -ante todo a los niños con cáncer- no solo es infamia sino traición a un pueblo noble como el nuestro.

Y qué decir con los Congresos, donde la vulgaridad, deshonestidad de quienes forman mayoría se manifiesta con la burla -no solo a sus compañeros que son la minoría- sino hacia los ciudadanos.  Aprueban sin leer los documentos que les son entregados y se sienten satisfechos de un deber no cumplido. 

Son los mediocres que venden su voto y con él, traicionan al país. Esa gente, siente que lo que hacen está bien; están acostumbrados a obedecer órdenes. No son capaces de actuar correctamente porque desconocen lo que es correcto.

En México, existe gente muy valiosa, preparada, dispuesta a trabajar por México, y créame que formamos mayoría los que realmente amamos a nuestro amado país.  No podemos seguir dejando que este barco se siga hundiendo.

Hay que rescatarlo y existen medios para hacerlo. ¡Por supuesto que sí

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