Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Cae jefe de la Policía de Emiliano Zapata, Tabasco: Lo ligan con el crimen organizado ¿Hace falta cambiar la ley para incluir la IA en los sistemas de gobierno? Hoy definen futuro del ‘Estafador de Bumble’ en Penal de Barrientos, Edomex Gala Montes estrena La Mala: qué dice la canción y por qué tapó el rostro de su mamá Pedri incluye a Rafa Márquez en su once histórico del FC Barcelona

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Milagro viviente

Por Gerardo Hernández

Hace 10 horas

El sacerdote Felipe Martínez Flores es un milagro viviente. La madrugada del 11 de mayo de 2025, mientras trasladaba a su madre, la señora María Ester Flores Peña, a un hospital, su camioneta fue impactada de frente por el vehículo de un conductor alcoholizado. El accidente ocurrió en la carretera de San Antonio de las Alazanas, municipio de Arteaga. Felipe hizo varias llamadas desde su celular para pedir auxilio; como ya era tarde, no obtuvo respuesta. Enseguida perdió el conocimiento. Providencialmente, un conocido pasó por el lugar, identificó la camioneta y minutos más tarde llegaron las ambulancias. La madre de Felipe y el conductor del otro vehículo perdieron la vida en el lugar del percance.

Luego de permanecer varios meses internado –bajo los peores pronósticos– y de ser sometido a múltiples y costosas operaciones, el padre Felipe fue acogido por una familia en Ramos Arizpe, donde estaba a cargo de la Parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos. Nuestros amigos Jorge Padilla y Verónica Ortega nos mantuvieron a mi esposa Chilo y a mí al tanto de su evolución. También, gracias a ellos, pudimos visitarlo en la quinta donde convalecía. Débil y casi inmóvil por su cuerpo fracturado, Felipe charló con nosotros; lo acompañaba un rictus de dolor, pero nunca se quejó. Su familia estuvo atenta durante toda la visita.

Dios me ha bendecido con la amistad y el consejo de sacerdotes de Torreón –mi ciudad– y de Saltillo. Les debo mucho, y la mejor manera de corresponderles es ser un buen cristiano, tierra fértil donde la semilla pueda dar fruto abundante. Ver al padre Felipe postrado y su cuerpo lastimado, pero con el alma intacta y acaso todavía sin hallar respuestas a sus preguntas –que de alguna forma son también las nuestras–, aumentó mi admiración y respeto por quienes, aun lacerados, llevan el mensaje de amor, esperanza y redención a una grey dispersa, y ahora más que nunca angustiada. Habitamos un mundo materialista, relativista y secularizado, donde las sociedades caminan a ciegas.

Extenuado, estoico y con fe inquebrantable, el padre Felipe celebró misa e impartió la comunión durante nuestra visita, lo cual nos conmovió casi hasta las lágrimas. ¿Cómo es que un hombre frágil, que quizá murió varias veces en el quirófano –y que además había perdido a su madre– era capaz de cumplir su ministerio sin lamentos? ¿De dónde procede esa fuerza redentora, y quién la dirige? Hoy, que ante la menor adversidad todo el mundo se rinde; hoy, que la cultura de la muerte impera y tiene en los medios de comunicación y en las redes sociales a sus principales apologistas, ver a un hombre de Dios en pie y abrazar la cruz, que la mayoría rechaza por el sufrimiento que comporta, nos enseña cómo la fe mueve montañas. Las cumbres de la indiferencia, el placer, el egoísmo y el miedo a vivir.

“Aquí aprendí a caminar de nuevo”, dijo el padre Felipe en la misa que ofició el 2 de octubre en compañía de Jorge Salvador Guzmán y Maximiliano Constante Cedillo. Así se despidió de la parroquia de San Pablo Apóstol. La comunidad escuchó sus reflexiones, contadas entre bromas, y lo ovacionó de pie. Uno pensaría que después de atravesar por la obscuridad profunda, Felipe sería trasladado a una jurisdicción de acuerdo con sus dificultades motrices. No fue así. Ahora cumple sus tareas en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, de la colonia Valle de las Flores, en el Cañón de San Lorenzo. Historias como la del padre Felipe merecen no sólo ser contadas, sino imitadas dentro de la misma Iglesia.

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 10 horas

Forjadores de historias

Hace 10 horas

Los tiempos de Coahuila

Hace 10 horas

El INE de Taddei: un asalto a la autonomía y al presupuesto