Buenos Aires.- Mientras el presidente Javier Milei firma acuerdos de seguridad y otros con el gobierno de su mayor aliado, el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, Argentina ingresa en una nube negra económica, con un aumento significativo de la deuda externa ya impagable, cediendo territorios y empresas, comprando aviones y equipos de guerra, a la vez que el conflicto social avanza, agravado por una ola de nuevos despidos, aumentos de las tarifas y con el envío de un nuevo proyecto que acabará de desfinanciar la ya escasa ayuda del Estado a los discapacitados, arrasando además con el programa de salud de los jubilados y el sistema de salud en general en todo el país.
En este marco sorprendió la multitudinaria presencia de la población en el homenaje al fallecido papa Francisco el pasado sábado aquí y las expresiones de los miles de fieles contra las medidas gubernamentales, que provocan “hambre, impotencia y desesperación”.
A la vez surgió un nuevo frente en política exterior, después de una protesta de la embajada de China por la injerencia del embajador Estados Unidos, Peter Lamelas, en la relación chino-argentina.
Lamelas sugirió que el país debería “preocuparse” por sus vínculos con su segundo socio comercial en lo relacionado a “seguridad, comunicaciones e infraestructura clave”, según los lineamientos de la doctrina de seguridad nacional del gobierno de Estados Unidos.
“Es un sistema controlado por un gobierno comunista, que usa ese control para manejar la información y a la gente. Estados Unidos estaba durmiendo y se despertó ahora: por Milei, por el presidente Trump, por Marco Rubio. Estamos prestando atención a Latinoamérica. Los chinos son competencia y tienen otros intereses, otros valores. Tenemos que estar preocupados por eso”, dijo Peter Lamelas en declaraciones al diario El Tribuno.
En respuesta la embajada china sostiene que los comentarios de Lamelas ignoran la realidad y están plagados de prejuicios ideológicos que ponen al descubierto la mentalidad de suma cero de la guerra fría, en una referencia evidente a la doctrina Monroe, entre otras fuertes consideraciones.
Existe en estas horas enorme preocupación y críticas en varios sectores por la visita del mandatario a Israel, la tercera desde que inició su mandato, y más después que antier anunció tras una reunión con Netanhyau el lanzamiento de los “Acuerdos de Isaac”, que como explicó la cancillería “constituyen un nuevo marco estratégico destinado a fortalecer la cooperación entre Argentina y socios afines en el Hemisferio Occidental, los descendientes de Isaac y las naciones de tradición judeocristiana, en defensa de la libertad y la democracia y en la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico”.
En este documento se informa que las naciones participantes impulsarán una mayor coordinación contra organizaciones extremistas y que el foco principal de esta vigilancia recae sobre “los intentos de Irán de expandir sus redes terroristas y su presencia operativa en el Hemisferio occidental”.
Varios analistas advierten que Milei intenta destacarse como el líder proisraelí en el continente, lo que puede agravar más sus tensas relaciones con los países de la región.
Cristian Jerónimo, uno de los tres secretarios generales de la Confederación General del Trabajo, sostuvo que “de este gobierno no nos sorprende nada, desde el momento en que el presidente va a besar el Muro de los Lamentos en Israel y llora, cuando Argentina atraviesa una situación crítica que viven los jubilados, los discapacitados y la sociedad en su conjunto. Es increíble lo mal que la están pasando e ir a llorar a otro país… No nos puede sorprender el rumbo que tiene este gobierno y la poca sensibilidad que tiene ante las consecuencias que generan sus políticas económicas”.



















