Internacional

Publicado el viernes, 1 de mayo del 2026 a las 10:18
Estambul, Turquía — Al menos 550 personas fueron detenidas este viernes 1 de mayo en Estambul durante las manifestaciones por el Día del Trabajador, según reportó la Asociación de Abogados Contemporáneos (ÇHD). Las protestas, que se extendieron a nivel global, estuvieron marcadas por demandas de protección laboral, mejores salarios y el impacto económico del conflicto en Medio Oriente.
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) advirtió que “otra crisis del coste de la vida no es inevitable” y exigió a los líderes comunitarios medidas para proteger el empleo y los salarios frente a la inflación. En un comunicado, la CES señaló que “los trabajadores se niegan a pagar el precio de la guerra de (el presidente estadounidense) Donald Trump en Medio Oriente”.
“Impulsar la economía inyectando dinero en los bolsillos de los trabajadores, gravar con impuestos extraordinarios los beneficios desorbitados de las grandes empresas energéticas e invertir en energías renovables para evitar que nos veamos inmersos en una crisis similar en el futuro”.
— Esther Lynch, secretaria general de la CES, en medio de la preocupación por el cierre del estrecho de Ormuz.
La Plaza Taksim, lugar simbólico para las celebraciones del Día del Trabajador desde 1977, permaneció vedada por las autoridades turcas. La Gobernación de Estambul recordó la prohibición de protestas en cuatro distritos, incluyendo Beyoglu, donde se ubica la plaza.Un grupo de 37 militantes del partido HKP y otros 20 trabajadores fueron arrestados al intentar acercarse al lugar, informaron medios locales como Cumhuriyet y Halk TV.
La Policía lanzó gases lacrimógenos durante las cargas contra los manifestantes, y algunos reportes indican que parlamentarios estuvieron entre los afectados. Las autoridades restringieron además el transporte marítimo entre las orillas europea y asiática de la ciudad, limitando el acceso a las zonas habilitadas para protestas.
El 1 de mayo de 1977, conocido como el ‘Primero de Mayo Sangriento’, dejó 34 muertos y 130 heridos tras disparos contra la multitud. Desde entonces, la plaza ha sido un punto de conflicto: prohibida tras el golpe militar de 1980, permitida brevemente entre 2010 y 2012, y nuevamente vetada desde 2013 por motivos de seguridad.
En 2023, el Tribunal Constitucional de Turquía falló que el derecho de reunión pacífica fue vulnerado con la prohibición. Amnistía Internacional ha instado a Ankara a levantar el veto, calificándolo de “espurio” y contrario a la decisión judicial.
En Argentina, miles de trabajadores protestaron desde el jueves en Buenos Aires contra la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. Convocados por la Confederación General del Trabajo (CGT), la marcha se dirigió a la sede del Gobierno bajo el lema “defender el empleo digno”.
La nueva ley, aprobada en febrero, permite a las empresas aumentar la jornada laboral de ocho a doce horas, ampliar los períodos de prueba sin prestaciones y sustituir horas extras por tiempo libre. Además, restringe el derecho a huelga y limita el poder de los sindicatos nacionales para fijar salarios. La reforma representa una victoria para la agenda de libre mercado de Milei, tras décadas de intentos fallidos de presidentes anteriores.
Los opositores apelan la constitucionalidad de la ley, mientras que los sindicatos planean una nueva petición luego de que un tribunal revocara una orden judicial que suspendía su implementación. Se espera que el caso llegue a la Corte Suprema.
Las celebraciones comenzaron en Corea del Sur, Australia, Indonesia e India. En Manila, Filipinas, manifestantes quemaron una figura de Donald Trump tras ser bloqueados por la Policía al intentar llegar a la embajada de Estados Unidos.
En París, Francia, las marchas se realizaron bajo el lema “pan, paz y libertad”, vinculando las preocupaciones laborales con los conflictos en Ucrania y Medio Oriente. En Italia, los sindicatos acusaron a la primera ministra Giorgia Meloni de inacción ante la precariedad, mientras que en Portugal las protestas se centraron en una reforma laboral sin acuerdo entre sindicatos y empresarios.
En España, miles exigieron vivienda “digna y asequible” y subidas salariales, en un contexto donde los alquileres consumen la mayor parte de los ingresos. En Rusia, militantes del Partido Comunista (KPRF) se reunieron junto a la estatua de Karl Marx en Moscú, portando banderas soviéticas y claveles rojos, en una tradición que data de la era soviética pero que hoy es solo un día festivo.
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