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Coahuila

Mineria: arduo y peligroso trabajo

Por Cholyn Garza

Hace 1 dia

La vida es bella, ¡por supuesto que sí! y la valoramos más cuando observamos los riesgos que se presentan cotidianamente en la zona de trabajo donde laboran un gran número de personas.

Uno de esos lugares donde trabajan muchos compatriotas nuestros es la minería, a donde acuden muy temprano quienes han sido contratados para extraer el carbón que habrá de venderse por tonelada. 

Diariamente los hombres se dirigen a sus labores conociendo el riesgo que tienen que enfrentar. Es su trabajo, lo que saben hacer o lo que un día encontraron para ganarse la vida.  

La mayoría de ellos aprendieron el oficio desde muy jóvenes, siguiendo el ejemplo quizás, del padre o de algún familiar.

Y ahí siguieron, exponiendo su vida y arriesgando día a día su salud, que a querer o no, se va deteriorando al respirar el ambiente contaminado que deja el carbón.

Mi Coahuila querido hoy es noticia por la tragedia que se presentó en la región carbonífera, en Villa de Agujita

Como todos los días y algunos por muchos años ya, trabajadores de la mina llegaron a trabajar.  Desafortunadamente nadie puede prever un percance de la naturaleza que se dio, porque el riesgo siempre está presente, día a día, minuto a minuto.

Al bajar al pozo, van con la bendición de su familia, con la esperanza siempre de volver a casa sanos y salvos.  Conocen los riesgos, están conscientes de que en un segundo les puede cambiar la vida.

Tal es el caso de los 15 mineros víctimas de una tragedia ocurrida en una mina.  Se ha mencionado que 5 de ellos lograron salir antes de que el pozo se inundara por completo y agradecen a Dios el haberles permitido salvar su vida.

La vida es un regalo de Dios y cada día que logramos ver la luz de un nuevo día, debemos agradecerle a Él, habernos permitido contemplar un nuevo amanecer.  

Aún hay personas que bendicen al esposo, al hijo, cuando sale de casa.  Ese “Dios te bendiga” que muchos escuchamos cuando niños, se ha quedado grabado en muchos corazones.

¡Qué bonito! Y si salimos y nadie nos despide, persignarnos.  En nombre sea de Dios.  

Al observar la angustia, el llanto de las madres, de las esposas, hijos o familiares de los mineros que aún no son rescatados, me pongo a pensar en las bendiciones con las que quizás despedían a sus seres queridos, depositando su confianza en Dios para que regresaran sanos y salvos.

Hoy, está la angustia de la familia, pero también se mantiene viva la Fe y la Esperanza en Dios porque es El, quien tiene la última palabra.

Cuando suceden tragedias como la recién ocurrida en el municipio de Sabinas, Coahuila, salen a relucir las condiciones en las que se trabaja en las minas. Horas intensas de trabajo pesado que significa la extracción del carbón; la falta de equipo adecuado y necesario de protección.

Así han laborado generaciones de hombres que encontraron en las minas su fuente de ingresos.  Pobreza, falta de estudios, el amor a la tierra, la necesidad misma ha hecho que humildes familias hayan realizado las tareas difíciles y peligrosas en las diferentes minas. Los jóvenes han visto pasar a sus abuelos, a sus padres y ahora ellos, aunque ya se rebelan.  No desean seguir la “tradición” de ser mineros.

Tienen razón, hay que buscar nuevos horizontes, prepararse y no rendirse jamás. Hay que luchar por realizar sus sueños.

En momentos como los que se presentaron en la mina de Coahuila, la respuesta debe ser inmediata.  Nadie está exento de sufrir accidentes y menos en un oficio como el de la minería donde debería ser valorada la seguridad para proteger la vida de seres humanos que la arriesgan día a día.

Prevenir para no lamentar tragedias.

Es muy difícil la situación que están viviendo las familias de los trabajadores mineros.  La incertidumbre ante la angustiosa y larga espera. El dolor de no saber con certeza cómo está el esposo, padre, hijo, hermano.  

Sin embargo, la confianza no debe perderse nunca. Confiemos en que pronto, muy pronto, se reciban noticias favorables.  Dios proteja a quienes están uniendo esfuerzo para rescatar a los trabajadores de la mina que quedaron atrapados.

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