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Proceso
Publicado el martes, 24 de febrero del 2026 a las 04:30
Monterrey, NL.- Las obras de expansión del Sistema de Transporte Colectivo Metrorrey, como las líneas 4 y 6, han avanzado en medio de la polémica y con la posibilidad de que no estén completamente operativas para la Copa Mundial de Futbol 2026, como ha prometido el Gobernador de Nuevo León, Samuel García, lo que contribuye a la percepción de que el sistema aún está lejos de cubrir de manera eficaz las necesidades de más de 5 millones de habitantes.
Mientras tanto, la movilidad en la zona metropolitana enfrenta una crisis marcada por un transporte público caro e insuficiente frente al crecimiento urbano, sumado a la constante y progresiva congestión vial.
Para desplazarse en su día a día, un gran porcentaje de la población depende de rutas de camiones con largos tiempos de espera y recorridos ineficientes; además, las tarifas han venido aumentando de forma progresiva, lo que ha generado protestas entre los usuarios.
Actualmente la zona metropolitana de Monterrey, cuenta con tres líneas del metro operadas por Metrorrey, la mayoría centralizadas, cuyo pasaje tiene un costo de 9.90 pesos por viaje. El transporte público en general cuenta con algunos programas de descuento preferencial.
El Gobierno estatal ha apostado por la expansión de este sistema de transporte con miras a la Copa Mundial de la FIFA 2026. Sin embargo, especialistas cuestionan la planeación.
Monterrey albergará tres partidos de la Copa Mundial, por lo que Samuel García ha dedicado gran parte de su narrativa a ese tema. Muchas de las acciones, obras y programas están enfocados en el Mundial y la captación y atención de turistas.
En su discurso está la culminación de las obras del metro. Sin embargo, a simple vista se aprecia que los trabajos distan mucho de estar en etapa de concluir.
Yazmín Viramontes, directora de CAMINA, Centro de Estudios de Movilidad Peatonal, AC, es enfática al afirmar que las líneas 4 y 6 no estarán terminadas para la Copa del Mundo como tanto se ha proclamado, y critica que el Gobierno estatal continúe mintiendo. A ello suma que no hay un plan integral con los camiones de rutas comunes y con las alimentadoras, llamadas Transmetro (una especie de tren ligero), para que haya una coordinación completa.
Transporte deficiente
La situación actual en el “estado de progreso”: mientras el discurso oficial enfatiza la inversión y modernidad rumbo al Mundial, usuarios padecen el día a día entre largos periodos de espera de un transporte caro y deficiente y una ciudad colapsada por el tráfico permanente.
Mientras tanto, la tarifa sube mes con mes. De 12 pesos en noviembre de 2024 pasó a 15 pesos en enero de 2025, y desde entonces aumenta 10 centavos mensuales. Hasta enero de este año, el boleto en camiones urbanos del sistema “Muevo León” estaba en 16.30 pesos, con la proyección de llegar a 17 pesos.
El argumento oficial: sanear el sistema y mejorar el servicio. La realidad que describen usuarios y especialistas es otra: más filas, más tiempo de espera y más gasto para quienes menos tienen.
La ecuación parece invertida: un sistema que funciona mal, pero cuesta cada vez más. Para la directora de CAMINA, la crisis actual no es coyuntural. Es el resultado de años de decisiones acumuladas.
Lo describe como una “bomba de tiempo”. La expansión desordenada de la ciudad, la autorización de desarrollos cada vez más alejados y una política urbana orientada al automóvil generaron una dependencia creciente del transporte motorizado.
Un alto costo
Uno de los cambios más controvertidos fue la eliminación del pago en efectivo en muchas rutas. Ahora se requiere tarjeta recargable o aplicación móvil.
En teoría, la modernización agiliza el servicio. En la práctica, ha generado nuevas barreras. Adultos mayores que no usan teléfonos inteligentes dependen de recargar una tarjeta en tiendas de conveniencia o estaciones del metro. Si el sistema falla o la tienda ya cerró, no pueden abordar. En la aplicación, los códigos QR tienen tiempo limitado: si el camión no llega dentro de un lapso determinado, el pasaje ya pagado se pierde.
Para quienes viven al día, esos “centavitos” acumulados representan una merma real. La modernización, sin transición gradual ni garantías técnicas, se convierte en un nuevo filtro de exclusión.
Para una persona que toma cuatro camiones diarios, dos de ida y dos de vuelta, el gasto mensual puede rondar los mil 500 pesos.
Improvisación
Las obras de expansión de Metrorrey avanzan sin proyecto ejecutivo completo y con dudas sobre su culminación antes del Mundial 2026; especialistas denuncian improvisación, falta de coordinación con camiones y un sistema que funciona mal y cuesta cada vez más.
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