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Publicado el miércoles, 5 de julio del 2023 a las 05:38
Ciudad de México.- El escritor e historiador Adolfo Gilly (1928-2023), pensador fundamental para la reflexión sobre los grandes procesos históricos y sociales del siglo 20 mexicano y comprometido militante de izquierda, falleció este martes a los 94 años.
Con su libro La revolución interrumpida, publicado originalmente en 1971, signó una trayectoria donde las transformaciones nacionales fueron contadas desde la perspectiva de los sectores sociales menos favorecidos.
Nacido en Buenos Aires, donde fue maestro normalista, se naturalizó mexicano en 1982 y ayudó a consolidar la opción trotskista de los intelectuales marxistas de su país de adopción.
Su libro El cardenismo, Una utopía mexicana (1994) es también una de sus contribuciones decisivas para los estudios históricos, así como sus ensayos y artículos sobre el levantamiento neozapatista de 1994, como Chiapas, La razón ardiente (1998).
Recientemente, Gilly había publicado la biografía Felipe Ángeles, El estratega (2019), y, este año, Estrella y espiral, una colección de escritos sobre los poetas, historiadores y filósofos que moldearon su pensamiento.
Su obra insigne sobre la Revolución Mexicana fue escrita en la cárcel de Lecumberri, donde fue apresado por el Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en 1966, por su pertenencia a la Cuarta Internacional.
A su salida de prisión, en 1972, fue expulsado del País y, cuando pudo regresar, se hizo uno de los más emblemáticos profesores de la UNAM, de la que obtuvo el emeritazgo, primero en la Facultad de Economía y luego en su estancia definitiva en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
En el ámbito político, Gilly es recordado por apoyar al movimiento estudiantil de 1968, por su adherencia al proyecto de Cuauhtémoc Cárdenas y por su acercamiento al Subcomandante Marcos.
La noticia de su partida trajo pesar a diversos sectores de la izquierda mexicana, incluyendo a los simpatizantes de la llamada “4T”.
“Querido, Adolfo, siempre te recordaremos con cariño. Compañero de tantas luchas. Un referente ético y político. Pensador y estudioso de la historia nacional, de izquierda, de principios y congruencia. Hasta siempre, querido Adolfo Gilly. Abrazos cariñosos a la familia y amigos”, escribió en redes sociales Claudia Sheinbaum, aspirante presidencial del morenismo y ex Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
“Amigo, maestro, luchador, intelectual, historiador, comprometido con las causas del pueblo, duele mero dentro tu partida. Querida Tessa, te abrazo con el corazón y toda la familia”, expuso también Jesús Ramírez, vocero de la Presidencia.
“Para nosotros es un golpe bajo, porque Adolfo es una figura clave en la República que se está construyendo, lo fue durante muchísimos años. Su seguimiento a los primeros combates por la democracia, su presencia, su mentalidad crítica… Siempre fue el que ponía dedos en la llaga y dijo: ‘No estoy de acuerdo, hay que ir más allá’, o ‘se quedaron cortos'”, lamentó en un programa en vivo Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica e ideólogo de Morena.
Precisamente esa vocación crítica fue destacada por otros intelectuales y académicos, considerados adversarios políticos del Gobierno actual.
“Adolfo Gilly fue un militante revolucionario que desconfió de la ortodoxia, escribió obras de historia perdurables, transitó hacia la democracia. Un alma noble y coherente. Descanse en paz”, escribió el historiador Enrique Krauze.
Sus colegas historiadores y personalidades de la cultura también fueron enfáticos en la importancia de su influencia y legado.
“Conservo la primera edición de un libro clásico (El cardenismo, Una utopía mexicana). Gilly entendió a cabalidad la fuerza del cardenismo como el proyecto social más importante del siglo XX mexicano”, escribió en Twitter la Elisa Servín.
“Ha sido un historiador extraordinario, que combinó siempre la buena prosa con un repertorio teórico e ideológico heterodoxo, dentro del campo de la izquierda, inspirado en el trotskismo, y que aplicó a la historia de la Revolución Mexicana, pero también de la Cubana”, destacó, por su parte, Rafael Rojas, académico de El Colegio de México.
“Ha partido Adolfo Gilly (1928-2023), uno de los faros de un radicalismo que entendía la militancia, como buen heredero del trotskismo, como una mezcla exacta de honestidad política, complejidad intelectual y sensibilidad amplísima”, aquilató también Cuauhtémoc Medina, curador en jefe de Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
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