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Publicado el martes, 7 de septiembre del 2021 a las 04:15
Francia.- Ha muerto el actor francés de origen italiano Jean-Paul Belmondo (88), uno de los principales representantes del movimiento cultural Nouvelle Vague, según avanza la agencia de noticias AFP.
Fue el cineasta Jean-Luc Godard (90) quien le eligió para protagonizar un clásico como ‘Al final de la escapada’ (1960), filme con el que se hizo famoso Belmondo.
La sonrisa eterna del cine francés, falleció ayer a los 88 años, una desaparición que deja a la pantalla sin una de sus grandes figuras a nivel mundial.
Belmondo, que arrastraba problemas de salud desde que sufrió un accidente cerebrovascular en 2001, “falleció tranquilamente” tras pasar varios días “muy fatigado”, explicó el abogado y amigo personal del actor, Michel Godest, quien anunció la noticia en varios medios.
“Belmondo era un tesoro nacional”, afirmó el Presidente francés, Emmanuel Macron, para resumir el significado de la pérdida para todo el país, ya que el intérprete era inmensamente popular y apreciado por el conjunto de la sociedad francesa.
Hijo de un escultor y una pintora, se interesó rápidamente por la interpretación y estudió en el Conservatorio de París.
Saltó a la fama en 1960 con la memorable Sin Aliento, la cinta que también lanzó al director Jean-Luc Godard. Allí comenzó una serie de películas de cine de autor con algunas de las grandes figuras de la “nouvelle vague” (nueva ola) francesa, como Godard, Claude Chabrol, François Truffaut o Louis Malle.
“
Estaba muy cansado desde hacía tiempo. Se ha apagado tranquilamente”, precisó su abogado, Michel Godest. Llamado también, Bébel, participó en 80 películas y deja un legado de personajes inolvidables desde el joven de Al final de la escapada o colgado de un helicóptero sobre Venecia en ‘El hombre de Río’, de 1965, donde su carrera dio un giro hacia un cine más comercial.
Un buen puñado de filmes de culto proceden de esa época, como Un Mono en Invierno (1962), Pierrot el Loco (1965) o La Sirena del Mississippi (1969).
Con un físico particular muy alejado de los estereotipos del galán hollywoodense (nariz rota de sus tiempos de boxeador, arrugas en la frente, labios gruesos y una sonrisa permanente), Belmondo se convirtió rápidamente en una figura casi imprescindible en el cine francés.
Pero poco a poco, sobre todo a partir de 1965, se orientó a un cine más comercial y de aventuras, a menudo con escenas de acción que insistía en rodar él mismo, sin doble, a las órdenes de directores como Philippe de Broca.
Estas escenas de acción acabaron convirtiéndose en una de las señas de identidad de “Bebel”, como era conocido
popularmente.
De esa época son cintas en las que encarga a gángsters, aventureros o agentes secretos: El Hombre de Río (1964), Borsalino (1970), El Clan de los Marselleses (1972), Cómo Destruir al más Famoso Agente Secreto del Mundo (1973), o El Profesional (1981).
Los principales premios llegaron muy al final de su carrera. En 1989 fue el ganador del César al mejor actor por El Imperio del León (aunque jamás lo recogió) y en 2016 recibió el León de Oro de Honor en el Festival de Venecia.
Esta decisión lo llevó a recibir críticas por haber desperdiciado su talento indiscutible, algo que siempre Belmondo siempre negó.
“
Cuando un actor tiene éxito, la gente le da la espalda y le dice que ha tomado el camino más fácil, que no quiere esforzarse ni correr ningún riesgo”, dijo Belmondo una vez.
Un sinvergüenza adorado
Con una carrera cinematográfica que se extendió medio siglo, de 1959 a 2009, Belmondo se convirtió en un símbolo de Francia, donde sus personajes de pícaro seductor que en el fondo es un sentimental de buen corazón, acabaron casi formando parte de la familia.
“En él, todos nos encontrábamos”, afirmó Macron en Twitter, donde señaló que el actor era a la vez “héroe sublime y figura familiar”.
Más aún, Belmondo daba la impresión de autenticidad. “En la vida real era como en las películas”, recordó hoy el director Claude Lelouch, otro de los grandes realizadores con los que trabajó.
Otro mito de la época, Alain Delon, que compartió cartel con Belmondo en varias películas pero sobre todo en Borsalino, confesó estar “completamente destrozado”, según declaró al canal televisivo CNews.
“No estaría mal si nos fuéramos los dos juntos. Era una parte de mi vida”, confesó Delon, de 85 años, quien compartió con Belmondo una gran amistad, disfrazada a veces de rivalidad cinematográfica para alentar el morbo del público.
“
Pero si fuera tan fácil llenar los cines, entonces el mundo del cine estaría mucho mejor de lo que es. No creo que me hubiera mantenido en el centro de atención durante tanto tiempo si estuviera haciendo cualquier basura. La gente no es tan estúpida”, dijo en su momento.
A lo largo de 50 años de carrera, Jean-Paul Belmondo trabajo con todos los grandes directores franceses, desde François Truffaut a Claude Lelouch.
En 1989, Jean-Paul Belmondo ganó el Premio César 1989 al mejor actor por el filme El imperio del león (1988), premio que rechazó. Condecorado en 2007 con la Legión de Honor en el grado de Comandante. Su última aparición en el cine fue en 2009 con la película ‘Un hombre y su perro’, de Francis Huster. En 2016, recibió el León Dorado a toda su trayectoria en el Festival de Venecia.
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