Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Queda Inés Gómez Mont bajo custodia del ICE Inaugura Javier Díaz el Altar Monumental en el Barrio de Santa Anita Políticas públicas incentivan la atracción de empresas: director de Santamarina y Steta Una jueza prohíbe al Gobierno de Trump amenazar con procesar a funcionarios electorales Lobos de la UAdeC están de regreso a los Playoffs

Zócalo

|

Arte

|

Información

< Arte

| Foto: Zócalo | Archivo

Arte

Muestran ‘zoológico’ del pasado en Tenochtitlan

  Por El Universal

Publicado el jueves, 17 de noviembre del 2022 a las 03:30


Escriben Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján el libro Los Animales y el Recinto Sagrado.

Ciudad de México.- Para los antiguos pobladores de Tenochtitlan, las cajas de ofrendas a los dioses más significativos de esa época, entre los que destacan los de la lluvia y la guerra, Tláloc y Huitzilopochtli, respectivamente, brindaron una cantidad amplia de elementos de diversa naturaleza que, actualmente, se siguen descubriendo y analizando gracias a los trabajos arqueológicos realizados en el Proyecto Templo Mayor, fundado en 1978 por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, y que hoy dirige el arqueólogo y divulgador de la historia prehispánica Leonardo López Luján.

Entre los restos y vestigios hallados en los 206 depósitos de ofrendas encontrados hasta la fecha en el Templo Mayor se encuentran minerales, vegetales, restos de seres humanos, objetos culturales, mejor conocidos como artefactos, y restos animales, estos últimos en gran abundancia, de acuerdo con el arqueólogo López Luján.

Ante la diversidad de restos faunísticos hallados, el equipo interdisciplinar del Proyecto Templo Mayor, entre los que se encuentran arqueólogos, antropólogos, biólogos marinos, geógrafos y demás expertos, comenzaron a clasificar la amplia cantidad de vestigios animales y, como un resultado conjunto de trabajos arqueológicos realizados desde hace casi cuatro décadas, se compiló el libro Los Animales y el recinto sagrado de Tenochtitlan (2022), editado por El Colegio Nacional y coordinado por López Luján y Matos Moctezuma, el cual reúne 34 ensayos sobre los diferentes animales que habitaron y fueron ofrecidos a los dioses en aquella ciudad imperial dominada por los mexicas.

En entrevista con EL UNIVERSAL, López Luján explicó la razón de la gran variedad de los vestigios de fauna hallados. “Hasta la fecha, los biólogos que trabajan en el Proyecto Templo Mayor han clasificado más de 500 especies de animales provenientes de las ofrendas; la explicación de la amplia variedad de especies se debe a que estamos excavando en donde fue la capital imperial más importante de Mesoamérica en el momento de la llegada de los españoles: Tenochtitlan, y no sólo eso, estamos excavando en su recinto sagrado, en ese enorme cuadrángulo donde estaba el Templo Mayor”, expresó.

Para el arqueólogo, además de la gran cantidad de restos animales hallados, es de resaltar que muchas de las especies encontradas y analizadas no fueron fauna nativa de la Cuenca de México, sino que fueron traídas de diferentes regiones, algunas muy lejanas al imperio mexica, como cocodrilos, jaguares, lobos y águilas.

“ Los animales que estamos encontrando en lo que fue el imperio, y que son objeto de análisis en el libro, provienen de muchas regiones, incluso más allá del imperio mexica”, afirmó el arqueólogo, quien explicó las diferentes hipótesis sobre la llegada de las mismas a la Gran Tenochtitlan. “Es posible que hubiesen emisarios que se encargaran de capturar a estas especies, además de otras traídas por comerciantes y otras que eran trasladadas por comunidades dominadas y que fungían como ofrendas a Tenochtitlan”, indicó.

López Luján comentó que la gran mayoría de las especies que llegaron a la capital fueron depositadas en el Palacio Real de Moctezuma, ubicado hoy a algunos metros de Palacio Nacional, en una clase de vivario que contaba con diferentes jaulas de variados tamaños, así como piletas de agua para depositar a los animales que eran extraídos del mar, donde pasaban los últimos momentos de su vida a la espera de ser llevados al recinto sagrado, para ser ofrecidos a los dioses en calidad de abundancia y fuerza.

De acuerdo con los diferentes ensayos que integran el libro, existieron dos grandes grupos de sacrificios animales, el primero, conformado por fauna marítima, y que era ofrecida al dios Tláloc y, el segundo, conformado por animales depredadores, que eran ofrendados para el dios Huitzilopochtli, con el objetivo de clamar abundancia y fertilidad, y fuerza para enfrentar las guerras.

Más sobre esta sección Más en Arte

Hace 18 horas

Inauguran en Fundidora la exposición de Federico Jordán

Hace 18 horas

Traerán terror regiomontano al teatro saltillense; presentarán La Masacre de Aramberri

Hace 18 horas

Celebra Halloween con una fiesta doble con pulque y mucho punk; invitan a eventos musicales

Hace 1 dia

Convierte el duelo gestacional en arte a través del grabado

Hace 1 dia

Xcaret se rinde en la disputa por la utilización de símbolos mayas en sus atracciones

Hace 1 dia

Dan 48 horas al gobierno de Colombia para devolver obras sobre diversidad y feminismo que sacó de museo

Hace 1 dia

Invitan a bailar el tango y el bolero; tendrán mañana evento en el Vito Alessio Robles

Hace 1 dia

Visitará hoy Saltillo el tenor Ramón Vargas; tendrá gala en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler

Hace 1 dia

Niega David Silva Rojas uso de Inteligencia Artificial en su libro; sigue polémica por la novela

Hace 1 dia

Devuelven vitalidad al mural Principio y Fin, está en Chile

Hace 1 dia

España premia a Marisol Schulz, directora de la FIL Guadalajara, por toda una vida dedicada a los libros

Hace 1 dia

La mayor red de librerías en Rusia gasta 1.24 mdd en destruir libros con ‘propaganda’ LGBT+