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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 6 de mayo del 2026 a las 00:34
Ciudad de México.- En el interior de una sala de tribunal en California, Greg Brockman describió el momento en que Elon Musk puso sus cartas sobre la mesa: quería el control total de OpenAI, y tenía un destino concreto para el dinero que esperaba recaudar: Marte.
Brockman, actual presidente de la compañía, declaró este martes durante el juicio iniciado por una demanda del propio Muskiudad de México.- En el interior de una sala de tribunal en California, Greg Brockman describió el momento en que Elon Musk puso sus cartas sobre la mesa: quería el control total de OpenAI, y tenía un destino concreto para el dinero que esperaba recaudar: Marte.
Brockman, actual presidente de la compañía, declaró este martes durante el juicio iniciado por una demanda del propio Musk que, en 2017, el empresario presionó para transformar OpenAI en una empresa con fines de lucro. El argumento era que la estructura sin fines de lucro hacía imposible reunir el capital necesario para desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial. Pero detrás de esa propuesta había una condición: Musk quería liderar la compañía.
“Dijo que necesitaba 80 mil millones de dólares para crear una ciudad en Marte. Al final, necesitaba el control total”, afirmó Brockman ante el tribunal.
En una reunión que el propio Brockman describió como tensa, Musk argumentó que merecía una participación mayoritaria en OpenAI debido a su experiencia empresarial, y dejó claro que él decidiría cuándo ceder ese control. El único otro candidato para encabezar la empresa era Sam Altman, hoy director ejecutivo de OpenAI.
La demanda que originó el juicio fue presentada por el propio Musk contra Altman, otros directivos de OpenAI y Satya Nadella de Microsoft, acusándolos de haber abandonado el compromiso original de mantener la organización sin fines de l
que, en 2017, el empresario presionó para transformar OpenAI en una empresa con fines de lucro. El argumento era que la estructura sin fines de lucro hacía imposible reunir el capital necesario para desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial. Pero detrás de esa propuesta había una condición: Musk quería liderar la compañía.
“Dijo que necesitaba 80 mil millones de dólares para crear una ciudad en Marte. Al final, necesitaba el control total”, afirmó Brockman ante el tribunal.
En una reunión que el propio Brockman describió como tensa, Musk argumentó que merecía una participación mayoritaria en OpenAI debido a su experiencia empresarial, y dejó claro que él decidiría cuándo ceder ese control. El único otro candidato para encabezar la empresa era Sam Altman, hoy director ejecutivo de OpenAI.
La demanda que originó el juicio fue presentada por el propio Musk contra Altman, otros directivos de OpenAI y Satya Nadella de Microsoft, acusándolos de haber abandonado el compromiso original de mantener la organización sin fines de lucro. Una acusación que, a la luz de las declaraciones de esta semana, adquiere un matiz particular: fue Musk quien, años atrás, impulsó ese mismo cambio de estructura.
El juicio, que va por su segunda semana en un tribunal de California, podría definir el rumbo legal y corporativo de OpenAI, la empresa que en 2022 lanzó ChatGPT y desató la expansión masiva de la inteligencia artificial generativa. Para 2026, la compañía tiene previsto invertir 50 mil millones de dólares en infraestructura computacional.
La historia, por ahora, la están contando los testigos. Y lo que dicen no favorece al hombre que demandó.
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