Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el miércoles, 11 de marzo del 2015 a las 15:10
Saltillo, Coah.- Como muchos de los internos Gerardo Obregón Vázquez, no acepta el delito por el que está preso en el Penal, señala que lesionó a un taxista porque le quería cobrar de más… aunque en documentos oficiales consta que lo hizo para robarle el vehículo y le asestó 8 cuchilladas que pusieron en riesgo al chofer.
Obregón Vázquez afirma que en esa ocasión, de junio de 2012, hacía su recorrido de costumbre y que al llegar al destino el trabajador del volante le quiso cobrar de más, se hicieron de palabras y forcejearon.
Agrega que el chofer sacó un desarmador y él llevaba una navaja y lo lesionó, pero que no supo más, porque se desmayó tras unos golpes que “alguien” (aún no sabe quién) le dio. Ahí mismo fue detenido y acusado de lesiones y robo de vehículo, pero insiste en que no hubo tal.
LO QUE SE REPORTÓ
De acuerdo a información periodística, los hechos ocurrieron en la madrugada cuando a la unidad policiaca le reportaron el asalto a un taxista en la colonia Tierra y Libertad, al oriente de Saltillo.
El trabajador del volante había sido herido de gravedad, pero conservó su teléfono, con el que alertó a la autoridad, les dio su ubicación, eso “le permitió” salvar la vida.
Rumbo al lugar, los agentes policiacos interceptaron al taxi donde encontraron a Gerardo Obregón a bordo, con sangre en las manos y les señaló que acababa de ser asaltado, pero los oficiales no se creyeron la versión y fue remitido.
Después los policías ubicaron el lugar donde el taxista quedó lesionado y le prestaron auxilio, además, lo trasladaron a una clínica para su atención médica.
Gerardo duró arraigado 15 días en el C4 y de ahí lo llevaron al Penal.
DE OTRA REGIÓN
Originario de Palaú, municipio de Múzquiz, en la Región Carbonífera, el interno de 26 años, ahora enfrenta una condena de 5 años con 10 meses, de la que lleva poco menos de la mitad.
Durante la entrevista en el área educativa del Penal, el interno (quien es de pocas palabras) comparte su caso; se observa tranquilo y sereno.
Acepta que le tomen fotos y que su nombre aparezca completo, pues algunos reos no lo permiten, argumentan que se entorpecería su proceso, o que podrían recibir agresiones de terceros.
El prisionero cuenta que “allá afuera” trabajaba en Altos Hornos de México como obrero, no es casado ni tiene hijos, por lo que sólo recibe de vez en cuando la visita de sus padres o hermanos.
Está arrepentido, señala que fue un ataque de ira en el que reaccionó diferente a como es su carácter.
Acepta que se tiene que adaptar a prisión, por lo que labora en un taller de carpintería en el que hace cuadros, muebles y cualquier artículo de madera.
COMO ENFERMERO
Obregón Vázquez también comparte que ayuda en la clínica del lugar con curaciones, aplicación de inyecciones, en donde rápido se enseñó, le gusta, no tiene miedo a la sangre. De igual manera sabe suturar y sus servicios han sido requeridos en varias ocasiones.
Juega futbol, es integrante del equipo de futbolito rápido y voleibol.
“Me meto a todas esas cosas para no aburrirme, aquí el tiempo usa otro reloj, pasa muy despacio”, aclara.
El interno cuenta con otra afición, participa en un curso de electricidad.
“Aprovecho todo lo que se pueda aprovechar, para aprender, para sumar puntos y tratar de irme lo más pronto posible, pero saber más cosas y aplicarlas en la vida fuera de la cárcel”.
CH
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