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Neopriismo Tardío

Por Denisse Dresser

Hace 4 años

Entre tantos equívocos y múltiples fallas, Andrés Manuel López Obrador tiene un logro indisputable a tres años de Gobierno. Colocar a la pobreza en el centro de la narrativa gubernamental. Hablar del México de privilegios acumulados y penurias ignoradas. El México que alberga a quienes compran en las tiendas de Masaryk e invisibiliza a quienes piden limosna en los camellones a unos metros de allí. El México nuestro. De rascacielos y chozas, redes sociales y analfabetismo, migrantes y marginados, plataformas petroleras y campos disecados, riqueza descomunal y pobreza desgarradora. Ese país sublime, pero desolador, al que AMLO le habla en cada gira, en cada evento. Al que el Presidente representa y dignifica y atiende, mientras la oposición balbucea.

Muchos aplaudirán lo logrado en los últimos tres años: la pensión para adultos, las becas para jóvenes estudiantes, los programas sociales como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro. Las transferencias directas que mejoran vidas y alivian tribulaciones y aligeran cargas. La mística del lopezobradorismo es real. Es la historia del Gobierno dadivoso y el pueblo agradecido. Es la historia oficial del nacionalismo revolucionario, traducida en políticas públicas que dificultan la conversión de México en otro tipo de país. Un país más próspero, más equitativo y más democrático del que tenemos hoy.

Los apologistas actuales son incapaces de comprender que todo eso que aplauden es lo que hay que combatir. Son incapaces de entender que en México jamás habrá una cuarta transformación si las élites nada más se reciclan. Si se sigue gobernando con camarillas y no a través de instituciones mejorables. Si los pobres no dejan de serlo.

México no es Venezuela, pero sí es el mismo México, solo con más militares al mando. Las nuevas familias poderosas siguen viendo al país como un botín. La línea divisoria entre los bienes públicos y los intereses privados es tan borrosa como durante el PRIAN. Sembrando Vida provee dignidad a los campesinos, pero no una ruta para escapar de la pobreza. Los políticos fríos, camaleónicos, cruzan de otro partido a Morena como lo han hecho durante décadas. La república mafiosa continúa construyendo complicidades con adjudicaciones directas, contratos, concesiones y negocios. Y la mayoría de los mexicanos no puede influenciar el destino nacional, porque ejercicios de democracia directa han sido distorsionados con consultas fársicas.

En este 2022 todavía andarán sueltos los viejos demonios. El crimen organizado dentro y fuera del Gobierno. El patrimonialismo. El rentismo. El uso arbitrario del poder y la impunidad con la cual todavía se ejerce. El país de la democracia fugitiva. El país de la violencia sin fin.

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